... ...

Un Brindis por la Historia, con champagne

Cada nueva entrada de año repetimos el ritual de las mágicas doce uvas, una por cada mes de año, coronadas por un brindis festivo, preferiblemente con vino espumoso. Alzamos nuestras copas y las chocamos haciendo partícipes de nuestra repentina euforia a los que nos rodean, para compartir con ellos los mejores deseos y augurios para el, recién nacido, año nuevo.

En el momento mágico del brindis no hay nada imposible, nos invade esa euforia etílica propia de las ceremonias con cava, el esperado ruido del tapón del corcho al saltar, el sonido de las burbujas en el vaso, las cosquillas en la nariz al sorber, el entrechocar del cristal de las copas al brindar, sensaciones, todas ellas, que forman parte inseparable del ritual de cada Noche Vieja.

Nuevas expectativas de un futuro no escrito se abren ante nosotros. Celebramos lo que nace, y nos liberamos ante la muerte de un pasado que no volverá. Se trata de la posibilidad de un nuevo renacer, aunque paradójicamente nos esté acercando de manera inevitable a la verdad nietzscheana de nuestra propia muerte. Pero lo festivo radica en el nacimiento de un nuevo año, por el que brindamos ilusionados, generalmente, con una copa de champagne. 

Acompañadnos, hasta los posibles orígenes de esta arraigada costumbre del brindis…

Como siempre, en el origen de este tipo de viejas costumbres populares, hay siempre varias teorías.

La más lejana en el tiempo se remonta a tiempos de los antiguos anfitriones griegos que una vez dispuestos sus invitados a la mesa levantaban sus copas y bebían ante la atenta mirada de los comensales, demostrando que podían beber tranquilos de aquel vino de calidad aceptable y ausente de venenos.
Otras leyendas medievales siguen la misma linea conspirativa en la que algunos representantes de la nobleza, solían dar copiosos banquetes y aprovechar estos ambientes festivos para acabar con sus rivales, vertiendo en sus copas licores emponzoñados. Es por ello, que para disuadir a los anfitriones pudo cobrar auge el hecho de chocar fuertemente las copas al hacer un brindis, ya que los líquidos solían así entremezclarse provocando el desconcierto entre los nobles.

Pero la teoría más aceptada nos lleva al año 1.527. Al parecer tras el saqueo de Roma por las tropas españolas e imperiales de Carlos I,  se produjo una victoria histórica sobre la ciudad eterna. Al resultar herido de muerte el duque Carlos que comandaba los soldados, estos sin autoridad aparente se dejaron llevar por la euforia del momento tomando las murallas de Roma ese mismo día. Casi toda la Guardia Suiza fue masacrada por las tropas imperiales. La victoria fue celebrada efusivamente  por los soldados alemanes ( lansquenetes)  a las puertas de Roma, llenaron sus copas de vino, y las alzaron orgullosos de su triunfo  dirigiéndose  al monarca con un grito de alegría  “bring dir’s” (yo te la ofrezco, de ahí hemos trasladado la palabra  a nuestro vocabulario “brindis”). Aunque el monarca no compartió la misma alegría, más bien mostró su contrariedad y se lamentó ante el Papa de haber causado semejante masacre.

En cuanto a la tradición de brindar con champagne siempre se atribuye a Dom Perignon en su contribución al  llamado Método Champenoise para hacer vino espusomo, aunque hay mucho de leyenda en ello. Algunos piensan que el descubrimiento se produjo de manera fortuita.

Involuntario o no, es conocida la frase del monje benedictino francés quien tras probar  la bebida burbujeante  que contenía una de sus botellas exclamó;  ¡Venid pronto, estoy bebiendo las estrellas!.

Del método como tal , ya se tiene constancia en la Inglaterra de 1662. Posiblemente Dom Pérignon mejorase la técnica en su habilidad de mezclar diferentes variedades de uva provenientes de viñedos distintos, así como también inventó el uso del alambre característico del corcho. En 1876 los franceses perfeccionaron la variedad espumosa en seca o brut. 

Como última curiosidad,  otra de las leyendas populares sobre la copa de champán dicen que fue diseñada con el molde de un pecho de María Antonieta, aunque realmente este tipo de copa tampocó nació en tierras francesas, sino en la Inglaterra de 1663, tiempo antes del nacimiento de la dama francesa.


Asi que, haciendo un cóctel con todas estas historias, podemos tener un buen comienzo para un sonado final de año, en una escena teatral, burbujeante, y a la vez, cargada de solemnidad e historia, donde dejaremos para siempre este 2012, y daremos paso a otros doce meses en blanco.

Todo el equipo que formamos Arquehistoria queremos levantar nuestras copas en un brindis por los buenos momentos de este año que nos deja, y por las buenas HISTORIAS que nos esperan juntos en 2013, una nueva oportunidad de escuchar un poco más a nuestros sueños…

Feliz año Nuevo a todos !!!

 

Marcador

Ampa

View more posts from this author
4 thoughts on “Un Brindis por la Historia, con champagne
  1. Ampa

    Creo que hay otras cosas que les inquietan más en este momento, jaaaaaa
    Gracias por levantar tu copa tan alto. Feliz 2013 Guereñu, estoy segura de que tus “mil historias” serán sonadas 😉

     
  2. Ampa

    Gracias Javier por unirte a nosotros, tus fans de Arquehistoria!!! Te lleno la copa hasta arriba como la abundancia y el exito que te espera en este 2013.
    Abrazo grande!!

     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>