Texto de Jose Manuel Peque/ Paisajes del pasado
Personalmente, sin la existencia de un documental realizado por JJ Benitez llamado “Sáhara azúl” posiblemente, no hubiera conocido un sitio tan espectacular, tan emocionante por la historia que conlleva y tan enigmático como es el macizo del Tassili N´Ajjer y sus decenas de miles de grabados y pinturas, en tal cantidad y tan gráficas que ciertamente merecen su calidad de ser consideradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y también el calificativo de “Capilla Sixtina del arte prehistórico”.

Según los expertos, en las cavernas de Tassili n’Ajjer está “la más importante colección de arte rupestre conocida”, son miles de millares de pinturas, de las que se cree que solo queda el 20%, las demás han sido destruidas por la erosión.

En el árido desierto del Sahara, se hallaron estos grabados con imágenes abstractas y naturalistas que van desde toscos dibujos a sofisticadas pinturas. Los temas incluyen, -elfantes y jirafas-, animales que en la actualidad sólo habitan en las regiones de la sabana africana, pero que en tiempos remotos también vivieron aqui.
Ubicado al sur de Argelia, en el macizo del Ahaggar, en un lugar inhóspito al cual sólo se puede acceder o a través de modernos todoterrenos o en burros que los tuaregs, siempre y cuando no se muestren reacios u hostiles, pueden proporcionarnos a cambio de que aceptemos su guía y les ofrezcamos un salario.
Las pinturas de Tassili
La llamada “Arqueología alternativa” es un mal de nuestro tiempo, y debemos combatirla con los instrumentos que poseamos. Aunque, en ocasiones, ayuda a descubrir lugares arqueológicos maravillosos a los cuales, gran parte del público, no tiene acceso, a menos, que tenga cierto interés y habilidad a la hora de elegir fuentes, filtrar información y un deseo real de conocer, aunque sea superficialmente, el papel de la evolución humana, tanto a nivel social, como artístico.

Representación sobre superficie de piedra de un extraño ser venerado como un Dios, con rasgos poco humanos. Una de las pinturas rupestres más enigmáticas jamás encontradas.
Los grabados y pinturas del macizo de Tassili fueron descubiertas para el mundo occidental por el expedicionario francés Henry Lhote, quien en la década de los 20 del pasado siglo XX visitó varias veces los lugares donde se hallaban las pinturas y realizó bellos calcos que posteriormente envió al Museo del Hombre de Paris.
Por desgracia, hay que lamentar que la técnica empleada para obtener esos calcos fuera tan agresiva. Muchas de las pinturas calcadas, entre ellas el denominado “Gran Dios Marciano”,- una figura gigantesca de 6 metros de altura-, se han echado a perder y, actualmente, se encuentran en desaparición irreversible.
Antigüedad y autoría
Hay dudas acerca de la antigüedad de los frescos y pinturas del Tassili. Los datos más antiguos parecen arrojar una edad de 7.000 años, para las muestras más tempranas conservadas y, de unos 2.500, aproximadamente, para las más recientes.
Parece evidente que fueron realizados por, al menos, dos pueblos diferentes:
- los primeros, un pueblo negroide. presumiblemente, procedente del centro del continente africano y quienes se cree que realizaron el grupo de pinturas que muestran al hombre cazador, recolector y temprano agricultor que, además, danza y honra a sus dioses atviado de vistosas maneras, y
- posteriormente, un pueblo de piel más clara, proveniente de la costa de Argelia, como muestra su tradición de cerámica cardial, realizada con la concha de diversos moluscos marinos. Esta comunidad ya había domesticado la vaca y poseía una amplia tradición ganadera y agrícola y se fue retirando del lugar, a medida que la desertización iba haciendo estragos, cada vez, más duros e irreparables.

Porque la verdadera clave para entender el Tassili, el elemento sin el cual jamás hubiera existido, son las benignas condiciones climáticas que, para el norte de África, supuso el fin de la última glaciación. A esta etapa sucedió la de los ciclos monzónicos de rios enormes y caudalosos, lagos exuberantes de belleza, sabanas inmensas y bosques tropicales rebosantes de fertilidad.
Un panorama en el cual la vida se multiplicó y el ser humano encontró un hogar acogedor en el que asentarse y crear civilización.
Digo, “crear civilización”,
porque existen estudios que defienden, tras estudiar determinados símbolos e imágenes que acompañan a las pinturas y grabados, que pudiera ser que en este lugar, lejos del delta del Nilo, pudo empezar a concebirse ideológicamente y culturalmente lo que muchos siglos después sería la fastuosa civilización egipcia.
Por todo ello, Tassili debería ocupar un lugar más importante en el terreno de la divulgación arqueológica del que por desgracia ocupa. Puede que, quizás, nos estemos perdiendo el germen y buena parte de las respuestas acerca del origen de nuestra propia civilización.






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