... ...

Spartacus, curiosidades del mejor cine de gladiadores

(Sección de Gabriel Castelló para Arquehistoria. 3ª entrega).

Hoy abordaremos una obra maestra del cine épico: SPARTACVS de Stanley Kubrick, una película no exenta de polémica antes y después de su rodaje.


Espartaco, la novela de Howard Fast

Espartaco no habría sido rodada tal y como la conocemos si no se hubiese escrito una novela sobre la que basar el guión: “Para los que me lean se sientan con fuerzas para afrontar este incierto porvenir nuestro y sean capaces de luchar contra la opresión y la injusticia”

Con esta rotunda frase comienza el Espartaco de Howard Fast (1914-2003), un novelista norteamericano de origen judío ucraniano que fue vilipendiado, e incluso encarcelado, por su militancia en el Partido Comunista del “país de las libertades”.

Fast, comenzó a escribir la novela en prisión durante el más severo macartismo y tuvo que crear su propia editorial, Blue Heron Press, con sus ahorros familiares para poder sacar a la calle los primeros seiscientos ejemplares, pues ninguna editorial se atrevía a publicar sus relatos.

Howard Fast novelista de origen judío y militante comunista; contó con el apoyo de Kirk Douglas para adaptar su novela al cine.

Pronto fueron cerca de 50.000 copias y hoy Espartaco ha sido traducida a 56 idiomas y tiene el status de ser una de las obras de referencia de la literatura histórica.

Uno de aquellos ejemplares “proscritos” fue adquirido por un descendiente de emigrantes judíos rusos, Issur Danielovitch, conocido artísticamente como Kirk Douglas quien quedó maravillado con el mensaje subliminal de la novela y le propuso a la Universal rodar una adaptación de la misma.

La productora se lo pensó y repensó, pues era el final de los 50’s y la afiliación política de Fast condicionaba, y mucho, las decisiones de los grandes escenarios de Hollywood. Para más INRI, la adaptación del guion la hizo Dalton Trumbo, otro perseguido por el senador McCarthy. Era éste un novelista y guionista que contaba con el beneplácito de Douglas, quien forzó a la productora para que lo incluyese en los créditos a pesar de estar en la “Lista Negra” del gobierno.

La Superproducción

El proyecto contó con presupuesto y nivel propio de superproducción.

Kirk Douglas encarnaría a Espartaco, Laurence Olivier a Marco Licinio Craso y Peter Ustinova Cornelio Léntulo Batiato en los tres papeles más destacados, contando además con el buen hacer de Tony Curtis, Charles Laughton, Jean Simmons o John Gavin en los secundarios más relevantes.

En principio, el también hijo de judíos austriacos Anthony Mann (un especialista en rodar western hasta la fecha) se hizo cargo de la dirección, pero ya entrado el rodaje se produjo una fuerte disensión entre él y Douglas que acabó con la entrega del proyecto a Stanley Kubrick.

Espartaco fue una experiencia agridulce para Kubrick.

Actorazos de la película Espartaco en actitud desenfada


El cineasta pretendió eliminar las escenas iniciales que ya había rodado Mann, pero no lo logró, ni eso ni modificar ni una coma el guion, cambiar reparto, etc.

Además, su relación con Douglas (con quien mantenía contratos y buenas relaciones previas) se fue deteriorando según avanzaba el rodaje. Ambos se descalificaron mutuamente tiempo después, renegando Kubrick sobre la calidad de la obra (calificándola como fracaso), mientras Douglas decía en público de él que era “a talented shit”.

El caso es que el Espartaco de Kubrick cosechó 4 Óscar de la Academia, incluido el de P.Ustinov por su magnífico Batiato como actor secundario (el único que ha ganado un actor bajo la dirección de Kubrick), y supuso su consagración como director.

El rigor histórico

Como toda obra de ficción, la novela de Howard Fast y la posterior adaptación de Trumbo no fueron estrictamente fieles a la Historia.

La magnífica Jean Simmons encarnó al amor de Espartaco

Tampoco pudieron hacer más por ser fieles a los hechos. Hay muchas lagunas en los textos de Apiano, Plutarco y Floro sobre este héroe atemporal (y para conocer más en detalle su gesta y el desarrollo de la Tercera Guerra Servil os invito a ver el artículo que sobre el tema que publicado en HdH), pero básicamente su argumento trata de cómo el lanista Léntulo Batiato lo compra en unas minas para engrosar su ludus (su escuela de gladiadores) de Capua.

Allí Espartaco conoce a una esclava gala, Varinia, de la cual se enamora. Durante un combate a muerte para satisfacer el capricho de M.Licinio Craso y sus amigos, un colega africano de oficio, Draba, entrega su vida por él y semejante sacrificio le mueve a desatar un motín con el que consigue evadirse junto a varios compañeros y refugiarse en las lomas del Vesubio.

Tras una serie de victorias tácticas importantes sobre pretores y cónsules, su causa se llena de esclavos fugados y comienzan las disensiones internas con Crixo, otro de los gladiadores fugados.

En paralelo, vemos el auge al poder de Craso, sus intrigas y sus pasiones, sólo paliadas en parte por la ácida retórica de Sempronio Graco, personaje no histórico que, valiéndose de Batiato, hace de freno a las ambiciones de Craso.

Desenlace

 

El desenlace final de esta pugna entre la libertad y la opresión de los poderosos se da en la gran batalla entre Craso y Espartaco en el río Sicario (batalla rodada entre Guadalajara y Madrid, contando como extras con la participación del Ejército Español) que supuso el trágico fin de la revuelta.

Curiosidades del rodaje

Como toda gran producción, tuvo sus curiosidades.

Kubrick utilizó 8.500 extras en el rodaje, contratando algunos mancos o enanos para poder realizar valiéndose de prótesis algunas escenas de mutilaciones que fueron cortadas por la censura del momento.

La escena más famosa que fue cercenada por los “celosos vigilantes de la moral cristiana” fue una conversación entre Craso (L. Olivier) y Antonino (T. Curtis) en la que, desde la intimidad del baño, Craso le pregunta a su esclavo sobre sus gustos culinarios, usando al analogía entre “comer ostras” y “comer caracoles” en clara referencia a sus apetitos sexuales. Esta escena podemos verla en la versión completa (que cuenta con 37’ más que la original), pero Laurence Olivier ya había muerto cuando se reditó, por lo que tuvo que ser Anthony Hopkins quien imitase su voz.

Salvo algunos detalles insignificantes y teniendo en cuenta la manera de hacerse las cosas en la época en que se rodó, la puesta en escena es impecable, la interpretación modélica y el guion está a la altura de la empresa, teniendo en las conversaciones entre Graco y Batiato su cénit.

Conclusión:

A mi modesto parecer, Espartaco es una de las joyas del cine épico.

Del buen hacer de Fast, Trumbo, Douglas y Kubrick deberían de aprender algunos guionistas actuales que bajo la holgada etiqueta de “ficción histórica” nos están dando péplum de baja estopa.

Artículos relacionados:

 

Gladiadores romanos

Espartaco la rebelión de los esclavos

 

 

 

Marcador

Ampa

View more posts from this author
One thought on “Spartacus, curiosidades del mejor cine de gladiadores
  1. Pingback: Espartaco, la rebelión de los esclavos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>