Juegos romanos

Los romanos, un pueblo de jugadores

Javier Ramos

Los restos arqueológicos hallados demuestran que los juegos de azar estaban plenamente implantados en la sociedad romana.

Al margen de los ludi públicos, los romanos practicaban numerosos juegos en privado.

Uno de los más famosos fue el de los dados (tesserae). Se fabricaban en hueso, metal o marfil y tan a menudo se trucaban, que pronto se obligó el uso de cubiletes (fritilus) para ser lanzados. En ellos se invertían grandes sumas de dinero.

También las tabas (tali) gozaron de gran aceptación, y el juego de cara o cruz, llamado navia aut capita porque las monedas solían reflejar un barco en una cara.



Estos entretenimientos han perdurado hasta hoy, acompañados de otros como el micatio, que enfrentaba a dos participantes que debían acertar el número total de dedos mostrados por ambos a la vez.
Tal fue la afición, que las leyes siempre persiguieron a los jugadores, conocidos de forma peyorativa como aleator.
La únicas actividades que permitían apuestas legales eran la carreras de cuadrigas, el salto de pértiga, el lanzamiento de jabalina, la lucha y el salto libre; uniéndose con el tiempo a esta lista los combates de gladiadores.

 

 

 

 

 

 

 

 

Cualquier otra apuesta se consideraba nula y, por tanto, no obligada a cumplirse.

Incluso si se producía un robo en una casa de juegos ilegal, éste no se castigaba por ley. Aunque en las Saturnales o los Carnavales existía más permisividad. Pero eso era solo teoría.

Emperadores ociosos 

 

Los emperadores Nerón y Calígula fueron grandes jugadores, alcanzando, sobre todo el segundo, fama de tramposo.

Augusto, por ejemplo, perdió en una sola noche 20.000 sestercios jugando a los dados.

Claudio escribió un tratado sobre los dados y Cómodo instaló un casino en el palacio para paliar su bancarrota.

Otro entretenimiento prohibido a los adultos, este en época republicana, fueron las denominadas duodecim scripta, ‘tablas reales’, ya que las fichas se movían conforme al lanzamiento de los dados o las tabas, con lo que también era considerado un juego de azar.


Asimismo, existían otro tipo de juegos, los que se practicaban sobre un tablero (tabulae lusiorae), que eran de índole más reposada e intelectual.

Entre ellos destacaba el ludus latrunculorum, híbrido de damas y ajedrez, que otorgaba 16 piezas a cada jugador.

Los aficionados jugaban a veces en plazas, paseos y lugares públicos, sobre tableros esculpidos en las losas del suelo como se ve en la imagen.

Bibliografía:
-Muy Historia; El esplendor de la Roma imperial.
-Así vivían los romanos; J. Espinós, P. Mariá, D. Sánchez, M. Vilar.
-Roma de los Césares; Juan Eslava Galán.
-Vida cotidiana en la Roma de los Césares; Amparo Arroyo de la Fuente.

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1 Trackback a "Juegos romanos"

  1. el 15 enero, 2012 a las 19:36