Rea Silvia, madre de la estirpe romana

ABRIL: REA SILVIA, MADRE DE LA ESTIRPE ROMANA 

Por Isabel Barceló / 12 Meses, 12 Mujeres de la Antigüedad

Uno de los iconos más populares y difundidos para simbolizar a la ciudad de Roma es una loba amamantando a dos niños gemelos. Una escena que no pierde actualidad pese a haber sido representada miles de veces a lo largo de la historia del arte incluido, obviamente, el arte romano. Al contemplar esa escena, curiosa y enternecedora, muchas personas se preguntan por qué una loba amamanta a unos cachorros humanos y quiénes son esas criaturas.

“Rómulo y Remo, claro, los gemelos fundadores de Roma. Fueron arrojados al Tíber, una loba los encontró en el fango y los alimentó.”

Esa respuesta satisface la curiosidad de la mayoría de visitantes y turistas. Y debería hacernos reflexionar el hecho de que nadie o casi nadie pregunte:

pero ¿de dónde salieron esos niños? ¿Quién fue su madre?

Hemos de buscarla en otra ciudad, Alba Longa, colgada sobre las aguas del lago Albano, casi enfrente de la actual Castel Gandolfo.

Rea Silvia era su nombre.

REA SILVIA 

Hija del rey Númitor de Alba Longa, hubo de sufrir con gran dureza los avatares y conflictos surgidos en el interior de su propia familia. Era todavía una niña cuando su padre fue destronado por su propio hermano, Amulio. Para evitar que Númitor tuviera descendientes que le pudieran reclamar en el futuro sus derechos al trono, el nuevo rey Amulio se ocupó de impedirlo: asesinó al único hijo varón de su hermano y a su hija, Rea Silvia, la consagró como virgen Vestal.Esa consagración, aun cuando constituyera un honor extraordinario para cualquier familia, en este caso tenía como finalidad el impedir que Rea Silvia tuviera hijos. Las vestales consagraban su virginidad a la diosa Vesta durante muchos años de modo que, al término de su servicio, la edad de procrear ya había pasado. Si una vestal faltaba a su castidad, recibía un castigo no ya severísimo, sino cruel, pues venía condenada a ser enterrada viva.

En el caso antiquísimo de Rea Silvia, los historiadores más antiguos recogen dos castigos distintos.

Unos hablan de que sería arrojada al río; otros, de que sería azotada con varas hasta la muerte. En cualquier caso, un terrible final. La sola amenaza de semejante castigo era muy disuasoria para cualquier vestal.

Mas he aquí que Rea Silvia quedó encinta.

Trató por todos los medios de ocultarlo, pero fue descubierta. Al ser interrogada, la muchacha declaró que el dios Marte, tras haberla violado, le había dicho que estuviera tranquila, pues se había unido a la divinidad y pariría dos hijos superiores a todos los demás hombres por su valor y cualidades guerreras.

El rey Amulio no aceptó tal explicación y, pese a los ruegos de su hermano y de algunos consejeros, decretó que la muchacha sería ejecutada apenas diera a luz y su fruto sería arrojado al río. Así pues, la mantuvo bajo estrecha vigilancia y en cuanto los gemelos vinieron al mundo, los criados de Amulio los arrebataron de los brazos de su madre, los presentaron al rey y éste ordenó llevarlos al límite del territorio habitado de Alba Longa y arrojarlos al Tíber. Ese límite habitado estaba en las colinas donde más tarde se fundaría Roma.

Se dió la circunstancia de que en esos días el río estaba crecido, llevaba un enorme caudal y los criados arrojaron al agua la cesta con los gemelos sin poder llegar al centro de la corriente. Dieron por sentado que les sería imposible sobrevivir. Pero la aguas bajaron, la cesta tropezó con una higuera y los recién nacidos cayeron sobre el barro.

Una loba que seguramente habría perdido sus cachorros bajó a abrevar al río al anochecer y, al oír los gemidos de los gemelos, se acercó a ellos y les ofreció sus ubres y su protección.

Mas tarde los gemelos serían recogidos por un pastor quien los llevó a su esposa, Acca Larentia, quien acababa de parir y había perdido a su hijo, para que los amamantara. Este matrimonio de pastores crió a los gemelos como hijos propios.

Volviendo a Rea Silvia y su dramática historia, es preciso señalar el injusto tratamiento que su memoria recibió ya desde la antigüedad. Algunos autores señalan la anomalía de que los poetas no le hubieran dado un tratamiento acorde con la importancia de los hijos – sobre todo Rómulo – que había traído al mundo, pues otras mujeres fueron cantadas y exaltadas por la excelencia de su prole.

Sí hablaron de ella los historiadores, mas en general de una manera vaga e imprecisa y sin que le reconocieran cualidades que hubieran justificado el haber sido elegida por Marte para fundar una nueva estirpe. Parece haber sido considerada únicamente un vehículo, un instrumento para el cumplimiento de la voluntad de los dioses.

Quizá eso les suene…En época de Augusto (s. I a.C. – I d.C.) aún se ocultó más: los romanos, que orgullosamente se proclamaban, como el padre Rómulo, hijos de Marte, preferían olvidar que su madre había sido una vestal.

Tal vez lo consideraban algo vergonzoso o indigno, chocaba con un programa moral que se había propuesto imponer el príncipe. Según la tradición recogida por los historiadores más antiguos, la fundación de Roma tuvo lugar el 21 de abril del año 753 a.C.

El mes de abril es, por tanto, muy adecuado para recordar que, sin Rea Silvia, no hubieran nacido esos gemelos ni se habría fundado esa gran metrópoli, cuna de nuestra civilización, del modo en que la conocemos.

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1 Comentario a "Rea Silvia, madre de la estirpe romana"

  1. 16 abril, 2013 - 16:07 | Enlace permanente

    Sigo el blog de Isabel Bardeló y las “andanzas” de Rea Sivlvia. Un saludo.

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1 Trackback a "Rea Silvia, madre de la estirpe romana"

  1. el 11 abril, 2013 a las 22:12