Perros y mascotas en la Roma antigua

CAVE CANEM; ¡ CUIDADO CON EL PERRO !

Texto de Javier Ramos/La vida en la antigua Roma

La vida doméstica de los romanos no era del agrado de los historiadores antiguos, por lo que, sabemos poco sobre juguetes, mascotas o juegos de los más pequeños.

No obstante, las mascotas eran, incluso, más habituales antes que ahora y, tanto entonces como ahora, era el perro, con diferencia, el primero en los gustos de los más pequeños.

Mosaico del vestíbulo de la casa de Próculo en Pompeya, con un perro encadenado utilizado como el verdadero guardián de la casa.

Desde el siglo I de nuestra era, se pudo de moda entre las más clases acomodadas la tenencia de perros con la finalidad de que sirvieran de guardianes del hogar, sobre todo. Representados en mosaicos, estos perros de familia servían de advertencia a los intrusos y eran representados con la frase “Cave canem” (Cuidado con el perro!!).

Mosaico en la puerta de entrada a la casa llamada "del poeta trágico", en Pompeya. Era algo común que al entrar en una casa se viera la inscripción : «Cave canem»

Eran cánidos de fuerte complexión dotados de desgarradores colmillos, orejas cortas y erguidas y piernas de características felinas. 

LOS GANSOS DEL CAPITOLIO

Estatua de un niño luchando con un ganso tan grande como él. En realidad es la copia romana de un original griego en bronce del siglo II adC atribuida a Boethus que se guarda en la Gliptoteca de Múnich.

La plebe generalmente con escasos recursos económicos, no se podía permitir este tipo de animales guardianes, así que se tenia que conformar con los gansos (ocas). También se conocían los monos, pero no podían haber sido frecuentes.

Por extraño que nos pueda parecer, fueron unos gansos los protagonistas de un heroico acto de defensa en Roma.

Según la leyenda, los graznidos que emitieron estos animales cuando la ciudad fue atacada de noche por los galos en el siglo IV a.d.C, alertó a los soldados romanos, evitando que ésta cayera a manos del enemigo.

PERROS Y GATOS EN LAS CAMPAÑAS MILITARES

Además de cazadores, los perros se utilizaban en las guerras. Cumplían funciones de defensa, ataque y enlace. Eran “perros soldados” como los llama Polieno. Se trató de molosos descendientes de los dogos asirios. En el caso de que el animal adoptara el rol de enlace, al can se le avecinaba un destino final trágico, ya que se le hacía ingerir un tubo de cobre que en su interior contenía un mensaje. Cuando el perro llegaba a su destino se le destripaba para recuperar la información.

En la conquista de las Galias por Julio César (siglo I a.C.), sus legiones fueron acompañadas por el que se solía emplear en los circos romanos; se trataba del moloso “Canis pugnacis ” un perro de combate dotado de una impresionante musculatura y una férrea mandíbula de acero que una vez cerrada no desprendía la presa.  Este imponente animal era también fiel compañero de los gladiadores.

Las legiones también iban acompañadas de gatos en sus largas travesías entre contienda y contienda con la finalidad de evitar las plagas de ratas y ratones en los campamentos y además eran símbolo de victoria.

Gato de un mosaico perteneciente a una casa pompeyana

Precisamente, en el siglo I comenzó a conocerse el gato doméstico y los pájaros eran muy habituales en los hogares romanos. Así, además de las palomas y los pajaritos que son familiares entre nosotros, se habla de patos, cuervos y codornices como mascotas de los niños romanos.

LA CAZA

Los romanos eran tan aficionados a la caza como sus antepasados griegos, por lo que adoptaron al perro como animal de compañía y aventuras varias. El erudito escritor romano, Varrón (116-27 a.d.C). menciona en su obra didáctica varios consejos a la hora de adquirir perros para ser utilizados en labores de pastoreo:

  • “no educarlos con cazadores, sino con un pastor porque podían atacar al ganado y los entrenados por los cazadores, al ver una liebre o un zorro los relacionaban con la caza y abandonaban a los animales en persecución de sus presas”.

MASCOTAS DE EMPERADORES

Los emperadores no eran ajenos a la tenencia de mascotas. Una jirafa era uno de los animales preferidos de Julio César. Otros poseían conejos como animales de compañía.

Claudio, quien gobernó el Imperio del año 41 al 54, quedó profundamente impresionado con la bravura de los perros tipo pugnace britanniae. Estos animales eran utilizados por las legiones para desarmar las primeras líneas de batalla de los ejércitos enemigos tras la conquista de Britania.

Así que el emperador, decidió enviar varios de ellos a Roma para que fuesen utilizados en los espectáculos gladiatorios.

Detalle de un león en un mosaico de la Casa de Liber Pater, en el Museo de Sàbrata

Otros emperadores  se permitieron ciertas extravagancias  como Domiciano, quien dominó Roma entre el 81 y el año 96, y tuvo un león como mascota, al igual que Caracalla ya en el siglo III, quien, supuestamente, tambien domesticó a una de estas fieras.

Bibliografía:

  • La vida en la antigua Roma; Harold W. Johnston.
  • Anécdotas de la antigua Roma; varios autores.
  • Historia y vida de los Césares; Suetonio.
  • Gabinete de curiosidades romanas; J.C. McKeown.

Imágenes

Wikipedia. Wikimedia commons. Google images

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1 Trackback a "Perros y mascotas en la Roma antigua"

  1. el 7 noviembre, 2012 a las 20:20