Jaime I un Rey nacido para la Reconquista

Rey Jaime I (1208-1276) Rey de Aragón, Valencia, Mallorca, fue un guerrero victorioso y cruzado invicto, que ganó para la Iglesia vastas extensiones de tierra sobre el este peninsular, ganándose por ello el justo título de “Conquistador”.

La historia lo reconoce  como uno de los más grandes reyes españoles, valeroso cruzado y prudente legislador, equiparable en grandeza a Luis de Francia y Fernando III de Castilla y León.

Jaime I “el Conquistador” un Rey clave en la Reconquista cristiana

Don Jaime I de Aragón nació en Montpellier, hoy territorio francés, el 2 de febrero de 1208. Hijo de Pedro II el Católico, rey de Aragón y de María de Montpellier, tenía apenas seis años cuando su padre murió en la batalla de Muret, contra los albigenses (1213). Entonces Jaime fue capturado y quedó prisionero de Simón de Monfort, líder de la heregía cátara.

Gracias a la intervención de su madre ante el Papa Inocencio III sería liberado por los cátaros y pasaría a la tutela de los Caballeros Templarios quienes instruyeron al muchacho para ser Rey.
Jaime pasó a residir en el castillo de Monzón, bajo la tutela de los templarios y la regencia de su tío Sancho Raimúndez, hijo de Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona. En 1218 fue declarado mayor de edad y a la muerte de su madre, al año siguiente, heredó el condado de Montpellier.

En 1228 don Jaime inició su reinado luchando contra la nobleza levantista que, incluso, en una oportunidad, logró hacerle prisionero, pero gracias a la intervención del Arzobispo de Tortosa, firmó en el mes de marzo de 1227 la Concordia de Alcalá que le permitió fijar su mirada en territorios musulmanes.

Don Jaime I fue, por sobre todas las cosas, un guerrero, de ahí su apodo de “Conquistador”, pero además de ello fue un noble, y un cruzado y, por consiguiente, según la época un hombre de Dios.

La conquista de las Baleares

En diciembre de 1228 don Jaime reunió a los nobles en y al año siguiente en Lérida y acordó la conquista del archipiélago balear, instigado por comerciantes y mercaderes de Cataluña, víctimas de las constantes incursiones de los piratas mallorquíes y deseosos de abrir nuevos mercados para colocar sus productos. El ejército de don Jaime embarcó en Salou y zarpó con destino a Mallorca para iniciar su conquista.

La conquista de Mallorca

Desembarcados en Santa Ponsa, aragoneses y catalanes marcharon hacia el interior, enfrentándose a los musulmanes en Portopi, el 13 de septiembre de 1229. El triunfo de los cruzados fue total y la dispersión de los árabes les permitió alcanzar Palma de Mallorca, donde pasaron a gran número de habitantes.

Los musulmanes se hicieron fuertes en la sierra de Tramontana mientras los españoles se adentraban en su territorio, tomando una a una, villas, aldeas y ciudades. Aquellos que no cayeron en combate fueron esclavizados o huyeron al África, seguidos de cerca por las tropas vencedoras que al ver en ellos a enemigos de la fe, no tuvieron misericordia y se mostraron implacables.

La masacre de Palma de Mallorca, ciudad capital a la que los árabes denominaban Medina Mayurqa, trajo la peste en la isla, peste a la que no escaparon las fuerzas de don Jaime que vieron mermar su número considerablemente, agravado por una revuelta a causa del botín, hechos que impidieron la conquista de Menorca.

Jaime I estableció el reino de Mallorca a través de una carta de franquicia fechada en 1230 y dos años después redujo a los moros de la Tramontana, eliminando el último foco de resistencia islámica. Menorca fue reducida a vasallaje ese mismo año y en esas condiciones permanecería sujeta a Aragón hasta la conquista militar que llevó a cabo Alfonso III en 1287. Cuatro años después, caerían bajo la misma condición Ibiza, Formentera y las demás islas del archipiélago.

Recuperando Valencia para la Cristiandad

Mientras las islas Baleares se iban repoblando de campesinos catalanes, los ejércitos de don Jaime iniciaban la conquista de Valencia, el importante reino del levante español conquistado para Alfonso VI por el Cid Campeador y perdido nuevamente en poder de los musulmanes a poco de su fallecimiento. La primera en caer fue Morella en 1232 seguida al año siguiente por Burriana y Peñíscola.

La conquista hispana se detuvo un tiempo hasta que el 9 de octubre de 1237, tras duras batallas por tierra e incluso, por mar, el gran rey aragonés entró triunfante en Valencia que definitivamente quedó en poder de la cristiandad.

Celebraba el mundo católico esta conquista todavía cuando la población mudejar comenzó a dar señales de malestar. Y en 1244 se alzó contra sus nuevos amos, al mando del caudillo Al-Azraq, al que don Jaime enfrentó en tres oportunidades, en la última de las cuales, perdió la vida en Alcoy (1276).

La conquista de Murcia

La nueva situación llevó al monarca a enfrentar nuevamente a la nobleza de Aragón al establecer para las tierras conquistadas los fueros els Furs, por los que reconocía a Valencia como reino autónomo, unido a la Corona de Aragón (1239), impidiendo a los nobles prolongar sus señoríos aragoneses en las tierras valencianas.

Después de solucionar el conflicto ultrapirenaico, acordando con Luis de Francia el reparto de territorios fronterizos. Habiendo estallado la rebelión en Murcia contra los castellanos, Jaime I, llamado por su hija, la reina Violante, esposa de Alfonso X el Sabio, organizó un nuevo ejército a cuyo frente puso a su hijo, el futuro Pedro III el Grande, que derrotó al emir Muhammad ibn Hûd Biha al-Dawla y conquistó el reino. Sin embargo, debió regresárselo a Castilla en vistas de las cláusulas del Tratado de Almizra de 1244.

La Cruzada a Tierra Santa

Don Jaime I de Aragón llevaba el signo de la cruz grabado en su corazón. Por ese motivo, organizó una cruzada a Tierra Santa que partió de Barcelona en el mes de septiembre de 1269. Estaba decidido a todo con tal de recuperar para la Iglesia, los lugares sagrados donde vivió y predicó  Jesucristo, pero las naves de su armada fueron dispersadas por un furioso temporal que lo obligó a regresar, desembarcando en Aigües-Mortes, localidad costera próxima a Montpellier.

Volvería a intentar la empresa en 1274 pero al fracasar por segunda vez, debido a las tormentas, pensó que no era la voluntad de Dios que acometiese aquella empresa.

Los últimos años

Sus últimos años de vida se vieron ensombrecidos por varios factores, la principal, el alzamiento que encabezó su hijo Pedro y las turbulencias su hijo bastardo Fernando Sanchís de Castro, promovió entre los feudales del reino.

Casado en primeras nupcias con Leonor de Castilla (1221) y en segundas con la princesa Violante, hija del rey de Hungría (1235).
Su reinado se caracterizó por sus reformas en materia de Derecho y la transformación de las Cortes. Fueron muestra cabal de lo primero los Fueros de Aragón, promulgados en las Cortes de Huesca en 1247 con los que reemplazó a los diferentes códigos regionales. Aparte de ello, promulgó las leyes englobadas en el Libro del Consulado del Mar, modificó el sistema comunal de Barcelona e implementó medidas que beneficiaron la economía del reino y el comercio catalán. También escribió una autobiografía titulada “Llibre dels fets”

El Llibre dels Fets

Parece ser que fue la conquista de Mallorca la que impulsaría la redacción de este libro autobiográfico. Jaime I murió en 1276,  Jaume I mor el 1276, por tanto la obra seria acabado no mucho tiempo antes. No obstante, las copias existentes son posteriores, el manuscrito más antiguo que se conserva data de 1343.

En cuanto al título, es significativo ya que que no se trata de una crónica al uso medieval sino de un verdadero libro de los acontecimientos narrados por el propio rey. Los estudios que se realizaron en los años 80 por (Josep Mª Pujol, Jordi Bruguera o Stefano Asperti, entre otros) llegan a la conclusión de que se trata de un libro que no pertenece a ningún género concocido y que está fuertemente influido por el lenguaje oral de la época. Es decir que está redactado siguiendo las claves del lenguaje.

Jaime I, a pesar de ser un hombre culto no sabia escribir, por tanto no es él el escritor pero sí, quien dicta la obra: El libro narra de forma autobiográfica su vida y sus gestas más significativas en la Reconquista cristiana, como fueron las conquistas de Valencia y Mallorca.

La història comienza con su nacimiento y acaba con su muerte (1208-1276) Se cree que alguien propuesto por el rey hizo el prólogo, se nota que fue alguien con mayor acceso a la cultura y mejor erudición que redactó el prólogo y el epílogo cuando el rey ya habia muerto.

La intención didáctica y justificativa, y el sentimiento religioso y providencialista se reflejan en toda la crónica. 

Al rey le gusta aparecer como un héroe de epopeya, no siempre narra la historia militar o política, sino que amenudo muestra los peuqeños hechos de sus vida y los rincones más íntimos de su personalidad con un lenguaje vivo y popular lleno de expresiones coloquiales (refranes, dichos, etc ) y de la lengua empleada por los distintos personajes (catalán, francés, árabe, aragonés,..)

La tumba de Jaume I  en el panteón real del monasterio de Poblet, en Tarragona

Don Jaime I el Conquistador falleció en Valencia, el 27 de julio de 1276, a los sesenta y ocho años de edad, poco después de dictar el testamento en el que dividió su extenso reino entre sus hijos Pedro III (Aragón, Cataluña y Valencia) y Jaime II (islas Baleares, el Rosellón y Montpellier).

Los restos de Jaume I reposan el panteón real del monasterio de Poblet, en Tarragona, un  monumento del siglo XII. Fue Pedro III el Ceremonioso quien decidió que los soberanos de la Corona de Aragón pasarían a la eternidad en este claustro y mandó construir un panteón real a cada uno de los lados del altar mayor. En el lado izquierdo reposa Jaume I y su esposa.
Conmemoración de su nacimiento
En 2008 se cumplieron 800 años del nacimiento del rey Jaume I, fundador del Reino de Valencia y protagonista indiscutible en el proceso de configuración de la identidad del pueblo valenciano.

Fuentes consultadas