La estatua de Helios, el dios griego del Sol
El Coloso de Rodas fue una de las sierte maravillas de la Antigüedad.
Una magnífica y gigantesca estatua del dios griego Helios, erigida en la isla de Rodas, Grecia, en el siglo III adC por el escultor Cares de Lindos.
Sobre su ubicación en Rodas se discute estos dias, ya que los arqueólogos pensaban tradicionalmente que estuvo emplazada en el puerto de Rodas desafiante y con las piernas abiertas sobre las bocanas. Parecía indiscutible que este lugar fuera el sitio idóneo para un coloso semejante a modo de guardian de la entraba y salida del puerto. Sin embargo en la última edición de la revista científica alemana “P.M.History”, la arqueóloga Ursula Vedder discute por primera vez el lugar donde la estatua pudo estar ubicada. Según su estudio no habría sido construida para el puerto – ya que parece que aquí no se han encontrado restos de los fundamentos de la estatua- sino para presidir un templo santuario dedicado al dios Helios en el monte Smith desde donde el dios se habría erigido colosal con la ciudad a sus pies. Allí según la arqueóloga si que existe una gran base- cuya función hasta ahora no se sabía- sobre la que pudo levantarse tan magnífica estatua.
Falta que la arqueóloga encuentre nuevos restos de la estatua cercanos al lugar para poder confirmar definitivamente su teoría.
Una estatua de proporciones colosales
Todo lo que se conoce sobre este tema es debido a las noticias
dejadas por los escritores antiguos Polibio, Estrabón y Plinio, y a las crónicas bizantinas de Constantino VII Porfirogéneta, Miguel el Sirio y Filón.
La estatua representaba al dios griego del sol, Helios y estaba hecha con placas de bronce sobre un armazón de hierro. Su tamaño era de unos 32 metros de altura y un peso de unas 70 toneladas, aproximadamente como la moderna Estatua de la Libertad, de Nueva York.
56 años después de su construcción, en el año 223 a.dC. un terremoto derribó la colosal obra, pero los habitantes de Rodas decidieron dejar sus restos en el mismo lugar donde cayeron por seguir el designio de un oráculo. Y así ocurrió durante novecientos años aproximadamente, hasta que en el año 654 dC los musulmanes se apoderaron del bronce como botín en una de sus incursiones.





En lo personal, el Coloso de Rodas debe haber sido imponente,bello y aterrador. Sinceramente tengo sólo una palabra para englobar toda la belleza y el misticismo de esa escultura: Reconstrúyanlo.
Saludos.
Nos sumamos a esa propuesta, eso sería alucinante…quien sabe