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Las mujeres y su evolución en la historia

 Texto de Javier Nuñez/ La actualidad de la Historia

Tal dia como hoy de 1834  terminaban casi cuatro siglos de oscurantismo religioso con la abolición del Tribunal de la Inquisición. Comenzaba una nueva etapa en una España monárquica gobernada por mujeres. Primero bajo la regencia de María Cristina de Borbón-Dos Sicilias quien firma el Real decreto de abolición como regente de la, menor todavía, Isabel II.
Isabel-II

ISABEL II
La segunda de la reinas de España pudo acceder al trono gracias a que su padre Fernado VII abolió las leyes sálicas vigentes desde tiempos de los francos salios ( s.VI).

 Isabel II, -homónima de la católica Isabel I de Castila  impulsora junto a Fernando de Aragón, del tribunal del Santo Oficio-, habría de ser la mujer que paradójicamente diera un nuevo varapalo a la, ya tocada, Iglesia católica al promulgar bajo su gobierno la segunda Desamortización, haciendo a la Iglesia devolver las propiedades al Estado. Como consecuencia Isabel II fue destituida del poder y tuvo finalmente que exiliarse.

Su historia como la de tantas otras mujeres  en las sociedades del pasado estuvo llena de obstáculos. Pero veamos de manera muy breve y algo genérica la evolución de la mujer y su visión a lo largo de la historia. 

LA MUJER EN LA SOCIEDADES DEL PASADO

Aunque pueda parecer  extraño, el papel de la mujer en la sociedad se ha ido degradando desde la Prehistoria hasta la época contemporánea. 

A pesar de estar actualmente en la edad de mayor progreso político, social y económico, la mujer sigue, en mayor o menor medida, injustamente relegada a un segundo plano.

Los expertos coinciden en que el papel de la mujer, en la prehistoria, no sólo era fundamental, sino que es muy posible que las sociedades primitivas fueran de marcado corte matriarcal. La vida social giraba en torno a las actividades prestadas por las mujeres: mantenimiento de la salud e higiene del hogar, cuidado de la familia, o enseñanza a los pequeños, por ejemplo. mujer_prehistoria

A pesar de ser actividades puramente domésticas, nada hace pensar que el hombre primitivo dominara sobre la mujer, es más, se sabe de la participación activa de las mujeres en cuestiones religiosas, y a la figura materna se le rendía culto, adorándola como muestra de fertilidad y prosperidad.

Las sociedades comenzaron a asumir el pasado doméstico de las mujeres como diferencia principal entre sexos. La mujer era la mera administradora de una familia que era dirigida por el hombre. Ese rol se ha mantenido invariable varios miles de años, con las excepciones dadas por el estatus económico y político.

La historia nos da miles de ejemplos de hombres destacados, en comparación con la escasez de mujeres, sencillamente porque la mujer no tenía el mismo acceso a la cultura, ni a la política, ni al ejército, por ejemplo.

Durante la antigüedad clásica, las mujeres, estuvieron sujetas al control casi absoluto de sus pater familias, cualquiera fuera su estatus, y nunca tuvieron acceso a la totalidad de los derechos otorgados a sus conciudadanos varones. Sometidas a sus padres o maridos aquellas mujeres carecían de derechos políticos. Siguiendo la moral romana la esposa no era más que un utensilio al servicio del  jefe de la familia al que le daba  hijos y se encargada de acaudalar el patrimonio.
mujer romana (1)

 Durante la República romana y entre las clases altas fue  práctica común utilizar los matrimonios para consolidar relaciones políticas. A estas mujeres aristócratas se las conocía como matronas y aunque no tenían las obligaciones de amas de casa exiguidas a sus esclavos, se les suponía ejemplo de decencia comedida, castidad, y madre ejemplar.

Al menos es el prototipo de mujer aristócrata que nos presentan las fuentes históricas, evidentemente escritas por  historiadores varones como Tácito o Suetonio, Plinio el Joven, o poetas como Marcial, Persio o Juvenal. El legado de sus crónicas  nos dibuja a una mujer que pintaba poco en la sociedad romana en la que el rol masculino era el dominante.

Las mujeres de no pudieron votar o ser elegidas en cargos de elección y los autores romanos defendían la dedicación femenina a las labores domésticas, como la costura y con sus escritos trataban de perpetuar este rol limitado al ámbito doméstico. Aquellas mujeres que llegaban a los 45 años lo hacían en no muy buenas condiciones de salud debido a una maternidad reiterada, el trabajo en las haciendasy en labores de la domus.mujer-edad-media

También hubieron mujeres poderosas, emperatrices que estuvieron detras de algunas decisiones importantes del Imperio romano como Livia esposa de Augusto o Plotina que sin embargo han pasado a la historia como mujeres perversas gracias a las implacablesm críticas de poetas como Juvenal o Marcial.

Durante la edad media, si cabe, es más acentuada la visión de la mujer como un ser “inferior”, por culpa de la religión. Y esa visión socio-cultural no comenzó a disolverse hasta el Renacimiento, donde se tomó a la mujer como ejemplo de pureza y honestidad, pero todavía con ausencia de derechos sociales.

La Revolución francesa, con la Declaración de derechos del hombre y el ciudadano, marcó un punto de inflexión, copiado por la Constitución de Estados Unidos.

Pero aún así, tuvimos que esperar hasta el siglo XX para ver una verdadera intención de eliminar cualquier atisbo de diferencia entre hombres y mujeres.

En España no fue hasta la II República, con la Constitución de 1931 y con la firmeza de Clara Campoamor, cuando se suprimió cualquier ambigüedad en lClara_Campoamor-a interpretación de la declaración de igualdad por sexos, clase social, riqueza, creencias e ideas. A pesar de haber entrado en la edad contemporánea, ha habido pasos hacia adelante y hacia atrás, originando la necesidad de la aparición de los movimientos feministas.

En pleno siglo XXI, siguen siendo una necesidad dichos movimientos, luchando por una justicia que todavía no se da. En determinadas culturas, como la musulmana, la mujer casi es un objeto, en relación con nuestra cultura occidental.

Pero la cultura occidental tampoco le otorga el debido protagonismo. La desigualdad se hace evidente, por ejemplo, en las cotas de responsabilidad y remuneración en muchos sectores.

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