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La mujer en la Roma Antigua

Recuperando a la mujer romana

Texto Ampa Galduf 

Desgraciadamente poco sabemos de la huella que las mujeres dejaron en la sociedad romana.

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Magnífico retrato idealizado de la emperatriz romana Mesalina por el reconocido ilustrador Jose Daniel Cabrera para Arquehistoria

Un legado que, aún hoy, permanece entre sombras.

La documentación escrita sobre emperatrices y aristócratas aunque escueta, es la más destacable.

Sin embargo el colectivo femenino de las menos favorecidas es prácticamente desconocido.
En este sentido es interesante conocer la opinión de nuestra colaboradora experta en antigüedad clásica, bloguera y escritora Isabel Barceló ;

 

‘Cuando miramos al pasado, las noticias que nos llegan son muy escasas, desarticuladas y anecdóticas, referidas en su mayor parte a mujeres del nivel social más alto y siempre de manera marginal en los textos que relatan la vida o hechos destacados de sus familiares varones’. (Isabel Barceló, escritora y autora del blog mujeres de Roma).

Compartimos plenamente la opinión de Isabel, autora de novelas históricas con protagonistas femeninas del mundo antiguo, como Dido o Clodia Lesbia.

Novelas del género que, a parte del aspecto literario, aportan también rigor histórico y una visión documentada, amplia y diferente de la vida cotidiana de diferentes períodos del mundo clásico, de gran interés para quienes amamos la Historia.

Un salvavidas ante la ausencia de información sobre la vida de la gran mayoría de mujeres anónimas, incluso de las que en franca minoría pudieron destacar del resto, lo que no deja de ser un dato revelador.

La epigrafía y también la literatura nos aportan nombres de miles de mujeres que fueron empresarias, terratenientes  o artesanas, y que destacaron en distintos ámbitos.

Sin embargo poco más sabemos de ellas. Como concluye Barceló;

‘Hemos de leer páginas y páginas de biografías masculinas para encontrar cuatro o cinco líneas referidas a una mujer’.

La condición de ser mujer en Roma

La clase social en la que nacía una mujer romana determinaba su rol en la sociedad.

Las mujeres constituían una clase aparte cuyos derechos variaron, al igual que los de la ciudadanía, a través del tiempo.

Sabemos que en general,  y fuera cual fuere su estatus, ellas nunca tuvieron la totalidad de los derechos ciudadanos otorgados a los varones, ni podían disfrutar de la mayoría de los privilegios sociales o políticos de sus congéneres.mujer-Roma-1

Las niñas tampoco recibían la misma educación que los niños, raramente iban a la escuela media y nunca a la superior, aunque las hijas de aristócratas alcanzaron un alto nivel cultural gracias a preceptores particulares.

A ellas no les estaba permitido, por ejemplo, votar o ser elegidas en cargos de elección.

En la realidad romana el género masculino era el dominante, el rol a perpetuar y transmitir a las generaciones futuras.

Por otro lado, las condiciones físicas del colectivo femenino eran bastante inferiores a las de los hombres tras el desgaste de una maternidad reiterada y del agotador trabajo en las haciendas y labores de la domus. 

Aquellas mujeres que llegaban a los 45 años lo hacían con una salud y aspecto físico bastante mermados.

La mujer como propiedad, la esposa romana

La mujer libre romana estaba sometida a su padre o su marido y carecía de derechos políticos.

Durante la República y entre las clases altas era práctica común utilizar los matrimonios para consolidar relaciones políticas.

Pero en la práctica, las mujeres estaban sujetas al control casi absoluto de sus “pater familias”, quienes ostentaban el derecho de propiedad personal sobre ellas e incluso podían acabar con sus vidas si éstas cometían adulterio. Tambien podían obligarlas a divorciarse y volverlas a desposar.
En esta rancia moral cívica de la vieja Roma, la mujer casada no era más que un utensilio al servicio del marido y del jefe de familia, paría hijos en retaíla y redondeaba el patrimonio. Era socialmente aceptado que un marido fuera el dueño de su mujer, como lo era de sus hijas y de sus criados.mujer-romana-matrona

Durante el s. II d. C para que un matrimonio fuese tenido por legal en el Imperio Romano se requería el consentimiento de ambos padres.
El matrimonio mediante compra (coemptio) continuaba como mero rito. En este caso, el novio pagaba por la novia, pesando un asno o un lingote de bronce en una balanza en presencia de cinco testigos, habiendo consentido ya su padre o su guardián a la transacción.

A partir del siglo II las cosas cambiaron. La influencia del estoicismo introduce costumbres más humanitarias. La mujer pasa a ser considerada compañera de su esposo, no su instrumento.
Desde esta perspectiva más amable, ellas eran consideradas virtuosas procreadoras, amigas y compañeras de viaje. Sin embargo, siempre naturalmente inferiores a su maridos quienes esperaban de ellas que lo obedeciese sin más.

Por su parte, el marido debía respetar a su esposa como un jefe respeta a sus amigos inferiores.
En Roma existía el divorcio pero, generalmente y salvo excepciones, era el hombre el que lo solicitaba.

Las matronas

A una mujer de clase alta se la conocía como matrona.
Supone el prototipo de mujer aristócrata romana que nos han legado las fuentes históricas y a ella se le suponía ejemplo de madre ejemplar, decencia, castidad y mesura en las cosas.

Estos escritos,lógicamente redactados por hombres, tratan de perpetuar el rol masculino mientras hablan de la dedicación femenina a las labores domésticas, como la costura.mujeres-matronas

Entre estos autores romanos destacan historiadores como TácitoSuetonio o Plinio el Joven, o poetas como Marcial, Persio o Juvenal.

Sin embargo es de sobra conocido que emperatrices como Livia, Agripina la Menor o Plotina jugaron sus cartas en momentos decisivos para el Imperio. En especial durante las sucesiones donde apoyaron con éxito a sus propios candidatos al trono aunque sufrieran por ello la crítica social, en ocasiones muy acerbada por parte de la pluma de los satíricos Juvenal o Marcial.

Las matronas adineradas no tenían obligaciones como amas de casa ya que éste era el trabajo de los esclavos sobre quienes mandaba su marido. El mejor estado para estas mujeres era la viudez ya que les permitía ser mucho más libres que cualquier mujer casada y podían disponer de su fortuna a su antojo.

Más mujeres increíbles de la antigüedad

Para saber más

Bibliografía:

  • Hrold W. Johnston; La vida en la antigua Roma
  • Barceló Chico, Isabel; Clodia Lesbia, La muchacha de Cátulo 
  • Robert C. Knapp; Los olvidados de Roma
  • Paul Veyne; La sociedad romana
  • E. Ghul & W. Koner; Los Romanos. Su vida y costumbres.

 

 

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Ampa

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3 thoughts on “La mujer en la Roma Antigua
  1. Ampa

    El placer siempre es nuestro en Arquehistoria, estamos encantados con tus colaboraciones. Ademas del afecto mutuo, no hace falta que te diga que admiro tu trabajo de divulgación sobre las mujeres clásicas y que ésta ha sido, es y será siempre tu casa. Gracias Isabel. Un beso grande!!

     
  2. Pingback: La mujer en la Roma Antigua | ArqueHistoria | M...

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