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La misteriosa estrella de Belén

Ampa Galduf /Arquehistoria

El proto-evangelio, de Santiago, considerado apócocrifo, apareció entre los siglos II y III y en él se narran hechos anteriores al nacimiento de Jesús.

Suele contarse entre los llamados “apócrifos de la Natividad”, de los cuales es el más antiguo y el modelo principal. Nunca fue admitido entre los evangelios canónicos, sin embargo, sus episodios,- en especial a partir del capítulo XVII  donde se narra el nacimiento de Jesús,  y la llegada y adoración de los Magos, incluído cierto fenómeno celeste que señaló el nacimiento del Mesías cristiano-, han sido admitidos como ortodoxos por algunas iglesias cristianas.

En este artículo veremos algunas hipótesis que pretenden explicar aquel fenómeno celeste descrito en los evangelios, desde el punto de vista de la Astronomía.

“Herodes interrogó a los magos  “¿Cuál es la señal que habéis visto en relación con ese rey nacido?” Ellos respondieron “Hemos visto un astro muy grande que brillaba entre las demás estrellas y las eclipsaba, haciéndolas desaparecer. En ello hemos conocido nosotros que a Israel le ha nacido un rey y hemos venido con intención de adorarle”.

 

EL MITO DE LA ESTRELLA DE BELÉN, EXPLICADO POR LA CIENCIA

Desde los tiempos de Kepler en el siglo XVII, se han hecho estudios astronómicos sobre los fenómenos celestes que tuvieron lugar en la década anterior al nacimiento de Jesús es decir, del 14 al 4 a. C. Se han propuesto tres teorías, la más importante de las que apuntamos en este artículo, parece ser, la última de las que expondremos.

 ESTRELLA NUEVA O SUPERNOVA

Esta explicación responde a la descripción del evangelio de Mateo. Una supernova es una estrella débil o muy distante, en la que tiene lugar una explosión, de modo que durante algunas semanas o meses da mucha luz. 

Parece que durante la dinastía china de Han, hay una noticia sobre un fenómeno celestial que apareció durante los meses de marzo/abril del año 5 a. C. y para algunos astrónomos puede haber sido una supernova. Por tanto, el brillo de una nova pudo haber impresionando a los magos, aunque nunca una nova o supernova no se ha visto mover en el firmamento. Otros astrónomos chinos hablan de un cometa que apareció en el año 5 a.C. 

UN COMETA

Los cometas siguen un camino regular, elíptico, alrededor del sol. Cuando están en la parte más distante de su órbita, son invisibles desde la tierra; pero cuando están más cerca del sol y de la tierra, pueden llamar la atención, sobre todo si arrastran una cola luminosa de gases de polvo.

El cometa Halley registra apariciones cada setenta y siete años, y se han registrado desde el año 240 a. C. Por cálculos astronómicos sabemos que hizo su aparición en el 741-742 después de la fundación de Roma, o sea, el 12-11 a. C. Pero la interpretación de la estrella de Mateo como un cometa tropieza con muchas dificultades:

  • En primer lugar, un cometa no es una estrella.

Además en la antigüedad se pensaba que la aparición de un cometa era signo de una catástrofe, de manera que no sería normal interpretar su aparición como augurio del nacimiento de una figura salvadora.

Es posible que la aparición del Cometa Halley en el año 12 a.C, y la venida de embajadores extranjeros, dos años más tarde, para aclamar al rey Herodes con motivo de la terminación de Cesarea Marítima, hayan sido combinados en el relato del evangelio sobre la estrella y los magos de Oriente.

 

CONJUNCIÓN PLANETARIA

Júpiter y Saturno son, entre los planetas visibles, los más lentos en su órbita alrededor del sol. En el curso de esas órbitas los planetas se cruzan cada veinte años y al cruzarse se dicen que están en conjunción.

Mucho más raramente sucede que un tercer planeta, Marte, pase durante la conjunción de Júpiter y Saturno o poco después, de modo que los tres planetas estén en conjunción.

Kepler observó este fenómeno en 1604 y calculó que se repite cada 805 años y que había sucedido en el 7-6 a. C.

Por cálculo sabemos que los tres puntos culminantes de la conjunción de Júpiter y Saturno ocurrieron en mayo-junio; septiembre-octubre y diciembre del 7 a. C.

Aquella fue una extraña conjunción triple, Marte pasó muy cerca al año siguiente.

Esta gran conjunción de Júpiter y Saturno tuvo lugar en la constelación zodiacal de Piscis que se relaciona con los judíos. Júpiter se asocia al gobernador del mundo, y Saturno es la estrella de los amorreos de la región sirio-palestina. Se ha dicho que esta conjunción pudo llevar a los astrólogos partos a predecir que aparecería en Palestina, entre los judíos, un gobernador del mundo.

El eminente astrónomo Ferrari-D’Occhieppo sugiere que los magos, descendientes de los antiguos sacerdotes del culto al dios Marduk, conocían las esperanzas hebreas sobre el advenimiento del Mesías y cuando observaron el 15 de septiembre del año 7 a. C la conjunción planetaria de Júpiter y Saturno, partieron hacia Jerusalén; el 12 de noviembre de ese mismo año. Cuando entonces marchaban de Jerusalén a Belén, Júpiter apareció sobre el horizonte en la misma dirección que ellos iban, de tal manera que parecía que fuera delante de ellos. Rápidamente apareció Saturno, en el eje del cono zodiacal apuntando aparentemente hacia Belén.

Pero es totalmente especulativo porque, de hecho, no tenemos pruebas contemporáneas de que semejante conjunción de planetas se denominara “estrella” ni de que se le atribuyera ningún efecto astrológico especial.

La opinión de Antonio Piñero:

Entrevistado sobre el tema en Arquehistoria, el catedrático y experto en el cristianismo primitivo, Antonio Piñero, nos aporta su opinión al respecto de estas teorías.
Aclaremos un poco más todo esto. Muchos exegetas opinan –y creo que pueden tener razón- que en torno a los años en los que se sabía  que había nacido Jesús (al final del reinado de Herodes el Grande) había ocurrido objetivamente algún fenómeno meteorológico extraño que impactó las conciencias de las gentes. Más tarde, después de la muerte de Jesús y de que se creyera firmemente que había resucitado, cuando se sintió la necesidad de hacer propaganda de la fe cristiana por medio de escritos acerca de la vida, palabras y obras de aquél, los evangelios, se recordó vagamente ese fenómeno celeste que había ocurrido y llamado la atención, y se entendió como un signo celeste del nacimiento de Jesús. 

¿Qué pudo ser este fenómeno? Tres son las explicaciones científicas que se han dado: la aparición por los días finales de Herodes de una supernova, de un cometa o bien de una conjunción de astros que brillaron especialmente en el firmamento:

 

  • Una supernova es una estrella gigantesca, mucho mayor que el sol, que hace millones de años explotó al final de su existencia y produjo una luz inmensa que, tras miles de años de viaje, vemos nosotros en nuestros días. Ésta fue la explicación de la estrella de Belén del famoso astrónomo Kepler en el siglo XVII. Pero la teoría tiene el inconveniente de que no hay registro alguno en la Antigüedad que indique fenómeno semejante, por lo que no puede probarse.
  • La segunda fue la aparición de un cometa. Es cosa sabida que los cometas son o bien restos de algún planeta o astro, o bien una conjunto de gases y polvo que brillan por la luz del sol al acercarse a la tierra, o ambas cosas. En concreto del famoso cometa Halley, que es visible en la tierra cada setenta y siete años, hay registros en Europa, China y Japón desde el año 240 a.C.

Según los registros chinos, que se conservan hasta hoy día, el cometa Halley fue visible en la tierra el 12/11 a.C., por tanto durante el reinado de Herodes y relativamente al final de su vida. Hay muchos astrónomos que opinan que este acontecimiento, que perduraba en la memoria de las gentes, fue aprovechado por los cristianos para aplicarlo al nacimiento del Salvador.

  • En este sentido, el conocido exegeta católico Raymond E, Brown, ya fallecido, opinaba que era posible que la aparición del  cometa Halley en el año 12 a.C. y la venida de embajadores extranjeros dos años más tarde a la corte del rey Herodes, para felicitarle por la conclusión del gran puerto artificial de Cesarea Marítima y la remodelación de la ciudad, fueron combinados por los cristianos anteriores a Mateo en la historia de la Estrella y de los Magos. Mateo no hizo más que recoger y dar forma a una leyenda popular cristiana (p. 172).
  • Otros investigadores piensan, finalmente, que el acontecimiento bien pudo ser una conjunción de las órbitas de Júpiter y Saturno, que sucede cada treinta años, junto con la de Marte. La unión de las tres acaece cada 257 años. Este fenómeno se menciona en textos astronómicos tan antiguos como textos cuneiformes sumerio-acadios, del segundo milenio a.C. Se han hecho cálculos y se supone que tal conjunción se dio precisamente en el 7 a.C. y que ésta pudo ser la “estrella” de los magos.
  • Una tesis dirigida por mí en la Universidad Complutense hace años defiende ardorosamente esta posibilidad. Sostiene su autor que el fenómeno fue recordado y aplicado a Jesús por la comunidad que está detrás del Evangelio de Mateo (José GÓMEZ GALÁN, El nacimiento de Jesús de Nazaret. Historia y cronología. Defendida en la  UCM el 24 de Abril de 1998). 

Per personalmente, me siento muy escéptico respecto a todas estas teorías y en mi opinión creo que para inventar una historia tan inverosímil como la de una estrella que aparece y desaparece, que guía a unos personajes exóticos y que se posa encima de una casa, basta con la imaginación popular con el trasfondo general de que el cielo anuncia con signos los nacimientos de hombres ilustres sin tener que recurrir a ningún fenómeno objetivo. La imaginación es muy poderosa y los evangelios, que pretenden ser obras históricas, son ante todo literatura de propaganda, de buena fe desde luego, de una fe por lo que son aptas para recoger leyendas que les sirvan para su propósito.

CONCLUSIÓN

No hemos pretendido en Arquehistoria, con todo esto, afirmar o negar la historicidad del relato de los magos y su estrella.

  • Es posible pensar que algún fenómeno especial hubiera coincidido con un gran acontecimiento de la historia: el nacimiento del Mesías Cristiano y que la tradición oral hubiera conservado esta asociación.
  • También es posible que el evangelista hubiera sido testigo de fenómenos astronómicos de gran trascendencia (el cometa Halley que por su periodicidad pudo aparecer algunos años antes de la escritura del evangelio) y al escribir su obra, teniendo en cuenta la profecía de Balaán, lo insertara en su episodio como lo encontramos hoy. 
  • De todas maneras, como hemos dicho al principio, lo esencial del evangelio es su mensaje teológico:

El relato de los magos quiere hacer resaltar el carácter mesiánico del Hijo de David, nacido en Belén. Los gentiles, representados en los magos, supieron entender el símbolo de la estrella y le tributan los honores de rey de los judíos.

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Ampa

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10 thoughts on “La misteriosa estrella de Belén
  1. Moisés

    Al estar leyendo este interesante relato, cuando habla de las estrellas novas o supernovas, y que cuando explotan dan mucha luz durante semanas o quizás meses; esto me hizo recordar un pasaje profético y bíblico que dice así: “Y la luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol siete veces mayor, como la luz de siete días”.
    ¿Será posible que este pasaje se refiera a esos fenómenos astronómicos?
    Creo que si viviéramos un acontecimiento de estos, pudiera ser que por la impresión que nos causaría, muchos no tuviéramos oportunidad de platicarlo.

     
  2. Moisés

    He aquí un breve y posible aporte en lo que se refiere a “la misteriosa estrella de Belén”, y que sin lugar a dudas sigue siendo un misterio muy grande; tan grande es como la existencia de nosotros los seres humanos, que no alcanzamos a comprender cómo aparecimos en el mundo, y hacia dónde vamos.
    También aclaro, que no se trata de incomodar al lector respecto a sus creencias religiosas; y por supuesto, lo que a continuación verán, todo es proporcionado por la biblia.

    Las escrituras nos enseñan que Cristo o el Verbo, éste estaba con Dios en el principio. Es decir, Cristo es el principio de toda creación de Dios en el universo; universo que fue hecho por él y para Dios, y nosotros formamos parte de su creación en el universo.
    En Miq. 5:2-3, encontramos que Dios habló por boca del profeta anticipando la venida de Cristo el Señor; y dice también que sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.
    He hecho mención de esto, porque cuando Cristo, que es desde la eternidad y entró en el mundo, dijo a Dios:
    Sacrificio y ofrenda no quisiste, (se refería a la antigua manera de expiar los pecados)
    Mas me preparaste cuerpo. (Hablando Cristo de el cuerpo del Señor Jesús)
    Y continuó diciendo: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mí. (Heb. 10:5-7)

    Introduje los textos citados, para tratar de comprender la aparición de “la misteriosa estrella de Belén” cuando el niño Jesús nació; porque parece ser que la mencionada estrella era nada menos que Cristo el Señor, según otro texto proporcionado por la misma biblia el cual dice: Yo Jesús he……. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana. (Ap. 22:16)
    En el texto citado, vemos que Cristo se autonombra Jesús porque éste es su nuevo nombre después de su sacrificio, el día que Dios le exaltó hasta lo sumo. (Fil. 2:9) Y dice también ser la estrella resplandeciente de la mañana (del oriente), y quizás ésta estrella fue la que vieron los magos.

     
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  8. ELADIO DORADO

    ¿Qué tipo de estrella condujo a los “magos” hasta Jesús?
    Las leyendas navideñas pintan la estrella como una buena señal del cielo. ¿Lo fue realmente?
    ▪ El carácter singular de la estrella llamó la atención de unos “magos”, o “sabios”, procedentes de Oriente, y su luz los condujo finalmente al lugar donde se hallaba el niño Jesús, según narra el evangelista Mateo (Mateo 2:1-12, Nácar Colunga, Nueva Versión Internacional). Las leyendas navideñas pintan la estrella como una buena señal del cielo. Una obra de consulta se refiere a ella como parte de un “plan divino concebido anticipadamente, por medio del cual […] el niño Jesús fue honrado y reconocido por el Padre como su Hijo amado”. Hasta los villancicos la alaban. Pues bien, ¿qué tipo de estrella fue?
    Hay quienes consideran que se trató de un fenómeno astronómico. Algunos proponen como explicación una conjunción de planetas; sin embargo, el Nuevo Diccionario Bíblico señala que “un fenómeno de esa naturaleza no podría mencionarse naturalmente como ‘una estrella’”. El paso de varios planetas que se encontraran cerca se percibiría como puntos luminosos separados entre sí y no como una sola estrella. También se han barajado otros fenómenos celestes, como la visita de un cometa o la aparición de una supernova; no obstante, ninguno de estos astros podría haberse desplazado a voluntad por el cielo para conducir a los magos a una ciudad concreta y luego detenerse sobre una casa en particular.
    ¿Fue la aparición de la estrella un fenómeno natural, o intervino la Divina Providencia? Examinemos algunos hechos. Los “magos” no eran reyes, como sostiene la tradición, ni tampoco “sabios” en el sentido moderno de la palabra. Eran, según algunas versiones, “astrólogos”, hombres dedicados a una práctica que se condena en las Santas Escrituras (Deuteronomio 18:10-12). Nótese que la estrella fue “vista” únicamente por los astrólogos. Si hubiera sido un astro real, habría sido visible a todo el mundo, como un faro en la oscuridad; pero hasta el rey Herodes tuvo que preguntarles sobre los detalles de su aparición. La estrella los guió primero a Jerusalén, al palacio de Herodes, enemigo mortal del futuro Mesías —de hecho, intentó matar a Jesús cuando era niño—. Después, la estrella cambió de rumbo hacia el sur y condujo a los astrólogos a Belén, donde se hallaba Jesús, poniendo así la vida de él en peligro.
    Estos hechos indican que la estrella provenía de una fuente maligna, seguramente Satanás. La Biblia dice que el Diablo se vale de “señales y portentos […] mentirosos” (2 Tesalonicenses 2:9). Por eso, a los cristianos verdaderos no debería extrañarles que él hiciera que solo los astrólogos vieran un objeto parecido a una estrella y que dirigiera su trayectoria para conducirlos al Hijo de Dios, a quien quería aniquilar. Lógicamente, nadie es más hábil que Jehová Dios; de ahí que la treta del Diablo para segar la vida de Jesús antes de tiempo fracasara por completo.
    Cabe destacar, no obstante, que Dios sí anunció de forma milagrosa el nacimiento de su Hijo. La noche que este nació, un ángel se les presentó a unos pastores y les dijo que había nacido “un Salvador”; también les indicó dónde encontrarlo para que lo visitaran. Entonces apareció una multitud de ángeles que se pusieron a alabar a Dios (Lucas 2:8-14). Fue mediante estos ángeles, y no mediante la estrella, como Dios informó a los hombres del nacimiento de Jesús.

     
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