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La escritura del Renacimiento

LOS HOMBRES DEL RENACIMIENTO 

PERFILES GRAFOLÓGICOS
Texto de Sandra Cerro

Fue quizás la caída de Constantinopla, a mediados del siglo XV, cuando el renacer que venía ya atisbando las primeras luces, resurgió de forma definitiva. El interés por la cultura, dió origen a la imprenta y con ella a los libros, y ambos dos al surgimiento de las bibliotecas y universidades, al impulso de la ciencia y, con ella, a los nuevos grandes descubrimientos.

El libro de la Edad Media se cerró de golpe, dejando entre polvo y telarañas ya, ese pensamiento orientado al Dios creador, que se dejaba ver en las agujas apuntadas y esbeltas y en la grandiosidad de las catedrales, para centrarse en lo creado: en el Hombre, en la Naturaleza. Es por ello que al Renacimiento también se llamó Humanismo.

Mientras el ocaso se vierte lentamente sobre Florencia, me parece escuchar voces de otro tiempo, voces de terciopelo y brocado teñidos de púrpura, azul cobalto y oro, tacones sobre suelos de mármol, repicar de campanas y tañidos de arpa pero, sobre todo, voces que me recuerdan a hojas, al acariciador crujido de las hojas al ser pasadas una tras otra y otra más, y hojas que me recuerdan a libros, a enormes volúmenes apilados, pesados unos sobre otros, piel sobre piel abrazados, escondiendo entre tintas letras que quizás entonces se soñaban fantasmas, y sin embargo hoy son inmortales..

Se abre así, una nueva página de la Historia, y ahora es esta una Historia escrita con letras elaboradas y elegantes, lejos de la contundencia y el oropel de las góticas, que atrás quedaron relegadas al pasado junto con sus erguidas catedrales.
Ahora, la armonía de la naturaleza adquiere su máxima expresión con las matemáticas y todo se mide, todo se refleja en números; se invita pues a cerrar las ventanas hacia aquellas formas medievales desordenadas y recargadas, y se abren otras nuevas hacia el renacer de esa cadencia uniforme y sobria evocadora de lo clásico.

Los monasterios, guardianes de los antiguos textos romanos y griegos, se convierten en refugio de los copistas y estudiosos de las letras.

Pero lo más puramente humano del Humanismo son los personajes que pisaron ese tiempo y dejaron huella eterna en la Historia.

Conozcamos un poco más su personalidad y sus anhelos, a través de sus manuscritos:

MIGUEL ANGEL BUONARROTI


Se refería a él en sus poemas como “jubiloso ángel extraño”, ese ser que había irrumpido en su vida para encender el fuego de sus pasiones cuando él casi rayaba ya la ancianidad.

Miguel Ángel derramó su amor encendido por el joven Tommaso Cavalieri en innumerables sonetos donde descargaba su fuego interior a golpe de pluma, con la misma fuerza apasionada con que daba vida a  sus mármoles a punta de cincel.

En una impecable escritura humanística cursiva, nos deja entrever esa lucha de emociones contenidas bajo la apariencia de un sereno y púlcramente ordenado equilibrio, retrato de la sensibilidad que pervive tras la máscara de la resignación, bosquejo de prudencia y talentosa paciencia.

FRANCESCO PETRARCA

Mucho, llegando incluso hasta nuestros días y ya casi formando parte de la leyenda, se ha llegado a especular sobre la existencia real de Laura.

Francesco Petrarca la convirtió en himno y estandarte de sus creaciones poéticas, pero su esencia de mito llevó a pensar que tan sólo fue una ideación del autor para dar luz a su inspiración.

Precursor del movimiento humanista, gran amante de las Letras, Francesco Petrarca aparece en el reflejo de sus cartas como un hombre metódico y concienzudo, firme en sus valores, equilibrado, seguro de sí mismo y, ante todo, como un hombre entusiasta.

Su escritura minuciosa y ligeramente invertida pudiera hablarnos tal vez de un caballero observador y detallista, amante de la cuidada estética de las cosas, incisivo y también tímido.

GALILEO GALILEI

De espíritu vivo y ávido de conocimiento, Galileo siempre fue considerado un loco visionario. De su menuda escritura cursiva se deduce esa apasionada perseverancia del científico entusiasta, el ingenio tenaz, la capacidad para la observación y el razonamiento lógico, la vivacidad de la mente analítica y despierta no sólo al mundo sino al universo entero, los ojos que son capaces de ver, más allá de donde alcanza el telescopio, a través de la confianza en sí mismo y, muchísimo más allá, a través de la ilusión.

 LEONARDO DA VINCI

Otro visionario cuya mente raya la creatividad extrema es Leonardo Da Vinci.

Su peculiar “escritura especular” (escritura “al revés” o “en espejo”) nos está hablando a grandes voces de un idealista casi utópico, desconfiado, quizás hasta huraño, y reservado en extremo para lo suyo.

Leonardo era ambidiestro, aunque solía escribir con la mano izquierda, lo que hace suponer que pudiera adoptar su original modelo especular de escritura para no arrastrar la tinta con la mano, o bien, simplemente se tratara de una intención de puro ocultamiento bien por desconfianza, o bien por deseo o empeño en resultar original o incluso por ser mucho más original que el resto de mortales.

Quizás paradójicamente por ello mismo ahora él es inmortal.

Mientras el ocaso se vierte lentamente sobre Florencia, me parece escuchar voces de otro tiempo. Repiqueteo de cinceles entre lloviznas de polvo de mármol y alabastro, el susurro de una pluma acariciando un recio pergamino, tañidos de arpa y arranque de violines alimentando la brisa de la noche, mientras en las semioscuras calles de la ciudad ya se van encendiendo candiles…

Sandra Mª CerroGrafóloga y Perito calígrafo
sandracerro.com

Fuentes bibliográficas:

Especial agradecimiento a Ellen Cordes y Eva Guggemos de la Beinecke Library de la Universidad de Yale.

Marcador

Ampa

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2 thoughts on “La escritura del Renacimiento
  1. L. de Guereñu Polán.

    Está bien esto. Creo que han sido los hombres del Renacimiento (una vez leí que Jorge Vasari inventó el término) los más interesados en marcar diferencias con respecto a la edad media, pero ni esta fue tan oscura ni el renacimiento tan brillante, aunque al contar con la imprenta y con los descubrimientos geográficos se abrieron muchas perspectivas. Creo que el cese de las invasiones de normandos, musulmanes, magiares y otros pueblos en el occidente europeo fue un comienzo para el resurgir de la agricultura, luego del comercio y las ciudades. El redescubrimiento del derecho romano -anterior al renacimiento- también fue un paso de gigante aunque para minorías. Los musulmanes y sus traducciones contribuyeron mucho a lo que podríamos llamar el “primere renacimiento”, todavía en la edad media convencional, y luego sí la reforma religiosa del siglo XVI abrió definitivamente el camino. A mi lo que me asombra es el papel de las ciudades italianas, sobre todo las del norte, pero también Nápoles en parte. El caso de Florencia no lo he visto explicado nunca: ¿como es posible la gran cantidad de artistas de todas las artes en una ciudad pequeña, por mucho mecenazgo que existiese? Más ricas eran Venecia, París, Roma… y sin embargo no se dio la explosión de genios que en Florencia. En fin, me he ido por las ramas. Un saludo y gracias por el artículo.

     

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