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La China Imperial de los Qin

EL DRAMA DEL PRIMER IMPERIO CHINO

 Texto de Marcos Uyá/ Más allá de las Fronteras PARTE I

Hacia el s-III a.d.C,  los Qin se convierten en los amos de China. Su rey, Yin Zheng, cambió su nombre por el de Qin Shi Huang (primer emperador) e inauguró su propia dinastía estableciendo el primer imperio unificado de la historia de China. Pero la megalomanía del Emperador hizo que, en poco tiempo, ganara muchos enemigos.

Qin Shi Huang, reconocido así por la historia como el primer emperador chino, se convirtió en un déspota obsesionado con la inmortalidad que impuso su régimen legalista, aboliendo el sistema feudal anterior.

Se quemaron todos los libros y documentos históricos no pertenecientes a la nueva dinastía y, junto a ellos, se rumoreó que muchos intelectuales tambien ardieron.

Las grandes obras faraónicas, como la muralla china, además del descontento de la nobleza y de un pueblo explotado sumado a las extrañas obsesiones de este primer emperador, fueron el foco de una serie de revueltas que condujeron, en poco mas de una década, al final dramático de la dinastía Qin.

ORÍGENES

La China del siglo III a. C. estaba dividida en diversos reinos que, durante tres siglos, habían estado combatiendo unos a otros sin que ninguno lograra imponerse sobre los demás.Finalmente, el reino Qin, cuyo origen se remonta al s.IX a. C, gracias a un ejército disciplinado, una economía basada en agricultura y comercio y una administración eficaz, consiguió dominar en menos de una década, a los otros reinos como Shu, Ba, Zhao, Han, Yan, Chu o Qi.

De esta forma, hacia el 221 a. C., la dinastía Qin y su  rey, Yin Zheng, tomando el título de Qin Shi Huangdi, es decir, el Primer Emperador de la Dinastía Qin, se establece como soberano augusto inaugurando el primer imperio unificado de la historia de China.

Pero su  linaje  tan sólo iba a durar quince años, suficientes, para dejarnos contancia de cómo no se debe gobernar un Imperio aunque también nos dejó un gran legado cuyo máximo logro fueron los inicios de la construcción de la Gran Muralla China.

ORGANIZACIÓN CENTRALIZADA

Tras la unificación, el Emperador Qin, con el fin de mantener el nuevo poder,  confisca las tierras de los territorios conquistados haciendo desaparecer el sistema feudal imperante. El objetivo es establecer una burocracia imperial centralizada, dividiendo el territorio en 36 provincias encabezadas por un gobernador civil. Con ello, se pretendió remarcar una división de poderes como medio de control.

Para consolidar esta centralización, se va a crear un tipo único de moneda, una extensa red de carreteras, de más de cuatro mil kilómetros, comparable a las vías romanas, para incentivar el comercio y el intercambio.

EL LEGALISMO

Una de las grandes innovaciones de la dinastía Qin fue la implantación del legalismo. Es un sistema revolucionario de gobierno basado en una oposición férrea al confucianismo, -que buscaba un ordenamiento social en base a la virtud y a la ética-, e imponer un sistema absoluto en el cual el Emperador ostentase todo el poder a través de la expansión y la consecución de la riqueza.

Para los legalistas, el único funcionario hereditario del Estado debe ser el Emperador, sobre la base de los lazos familiares que aseguren la estabilidad del Estado. Los gobernadores, magistrados y funcionarios deben ser nombrados únicamente en base del talento y los logros, no por la posición social, y deben ser contratados y despedidos en el mandato del emperador. Este sistema, amoral para el confucianismo, pronto dió problemas.

La megalomanía del Emperador para que todo fuera controlado por él y por el Estado, hizo que ganara muchos enemigos. Uno de ellos fueron los escritores intelectuales, que no estuvieron de acuerdo con la unificación cultural y lingüística llevada a cabo por su ministro Li Si, además de criticar la abolición del sistema feudal. Como respuesta, en el 213 a. C., Li Si ordena, a instancias de su Emperador, que se quemen todos los libros y documentos históricos no pertenecientes a la nueva dinastía.

Muchos libros sobrevivieron y se rumoreó que 460 intelectuales fueron quemados o enterrados vivos, pero no se sabe si realmente ocurrió, puede que fuera una invención de los confucianistas para manchar la imagen de la dinastía Qin.

EL INICIO DE LA MURALLA CHINA

No sólo el nuevo Emperador unifica China, si no que la expande hacia el sur, a las actuales Guangdong y Guangxi, fértiles zonas de cultivo del arroz. Pero la mayor joya de la dinastía será el comienzo de la construcción de la Gran Muralla, al noroeste, si bien finalizaría en el periodo Ming, para defenderse de los Xiongnu, una población ganadera nómada que habían sido expulsados de los ricos pastos de la meseta de Ordos.

La muralla empezó a construirse bajo el mando del general Meng Tian, quien utilizó a un gran ejército de convictos cuyo número ascendió a trescientos mil. Durante mucho tiempo se pensó que la Muralla había sido construida en este período, pero lo que realmente se hizo fue una construcción más modesta hecha con tierra apisonada y madera, juntando paredes de tierra que se habían levantado en el periodo de los Reinos Combatientes llegando a una longitud de unos dos mil kilómetros. Su carácter era eminentemente defensivo y dividirá a los chinos del resto de las poblaciones bárbaras del norte.Meng Tian también construyó el Zhi Dao o el Camino Recto, que se extendió hacia el norte 800 km entre Xianyang hasta la meseta de Ordos con el objetivo de aprovisionar a las tropas que guarecían la frontera.

LA BÚSQUEDA DE LA INMORTALIDAD

El Emperador vivió obsesionado por el secreto de la inmortalidad y la teoría de los cinco elementos. Si la anterior dinastía Zhou estuvo asociada al fuego, la dinastía Qin se identificó con al agua, que extingue el fuego. Además, se instauró el color negro en las vestimentas de los habitantes y el número seis como base de los cálculos.

Pero lo que más le preocupó a Qin Shi Huangdi fue buscar algo que le asegurara la inmortalidad, por ello no dudaba en viajar por todos los confines del Imperio para conseguir hierbas y minerales que creían asegurar ese don, especialmente en las islas del Pacífico frente a la costa de Shandong, concretamente en la isla de Penglai. Obviamente, no lo encontró.

Os emplazo a un próximo artículo donde os hablaré de la muerte del emperador, de su descomunal mausoleo y de la desintegración de la dinastía Qin.

Hasta entonces un saludo amigos lectores !!

Bibliografía:

  • Ceinos, P.: Historia breve de China. Madrid: Sílex, 2003.
  • Eno, R.: The Qin Revolution and the fall of the Qin. Indiana University, EALC E232, Spring 2008. 20 pág. (En línea).
  • Ebrey, Patricia B.: Historia de China Cambridge. Madrid: La Esfera de los Libros, 2009. Traducción de Carlos Fernández-Victorio.
  • Roberts, J. A. G.: Historia de China. Valencia: Universidad de Valencia, 2008. Traducción de Marta Cedro y Guillem Calaforra.
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Ampa

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3 thoughts on “La China Imperial de los Qin
  1. JAIRO DAVILA

    Excelente documento.Sin duda Qin Shi Huangdi logró conseguir lo que se proponía, su recuerdo en la unificación ,creando el gran Imperio chino y su paso por la historia forma un legado de gran trascendencia.

     
  2. Ampa

    Pues espera la segunda parte, donde hablamos de su descomunal mausoleo.Gracias Jairo. Nos alegra que te guste el artículo
    Saludos

     
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