La Carthago Nova Romana

El poder púnico

En el verano de 237 a.d.C el clan de “los Barca” liderado por Amílcar desembarca en la península Ibérica. Sabemos de la presencia de su yerno, Asdrúbal, y de sus hijos “los leoncillos” entonces todavía unos niños.

El hecho de traer a  los suyos, demuestra a las claras,  la intención de los Barca de establecerse en suelo hispano de manera permanente. Desde ese momento la conquista Bárquida no hace sino comenzar una rápida expansión ascendente, principalmente hacia las poblaciones costeras mediterráneas. Poco tiempo después, cartagineses y romanos, las dos potencias que rivalizaban por el poder en el mediterráneo, se acaban enfrentando en la península Itálica. Cartago y Roma medirán sus fuerzas, enfrentándose en la Segunda Guerra Púnica.

Qart Hadast, (“la Nueva Carthago”) fundada por Asdrúbal con ese nombre, doce años después de la llegada de los Barca a la península Ibérica,  estaba siendo la base de operaciones del ejército cartaginés, la sede de las estructuras administrativas y militares desde la que se controlaba el resto del territorio púnico. Pero durante aquella guerra con Roma, la ciudad se había convertido también…en el lugar desde el que partían gran parte de los aprovisionamientos y donde descansaban las tropas durante el invierno. Los cartagineses habían atacado Roma a través del sur de Francia y los Alpes.

La decisión de los romanos

En este contexto histórico, durante la gran contienda militar, es cuando se produce la llegada de los romanos a la península Ibérica. 

Enfrascados ambos bandos contendientes (romanos y cartagineses) en una guerra de desgaste en la Península Itálica, Roma decidió atacar el sureste peninsular con el fin de cortar de raíz los abastecimientos, tanto materiales como humanos, del ejército púnico. Roma atacará las posesiones cartaginesas en Hispania a fines del siglo III a.d.C 

La victoria romana de Ilipa (209 a.C.) puso fin a la presencia cartaginesa en Hispania y consagró el dominio de Roma sobre el este y el sur peninsular.

 La Carthago Nova Romana

Las tropas lideradas por Escipión, en la primavera del 206 a.C, conquistaron la ciudad de Qart Hadast, poniendo fin al dominio cartaginés en el sureste y el inicio de su decadencia en la Península.

Los romanos denominaron a la ciudad conquistada “Carthago Nova” y como en época púnica, volvió a convertirse en la base de operaciones desde el que se organizó la conquista romana de la Península Ibérica, proceso que se prolongó durante más de dos siglos.

La existencia de un fuerte contingente militar, la abundancia de recursos minerales en su entorno más inmediato y su ubicación junto a una bahía, la convertían en un enclave portuario privilegiado, lo cual atrajo una fuerte corriente inmigratoria que, procedente de la Península Itálica, acudió a Carthago Nova, atraídos por las grandes posibilidades económicas que ofrecía la ciudad. Parte de esta nueva población acompañaría la retaguardia de las tropas a medida que éstas avanzaban en el proceso de conquista.

Durante el siglo II a.C. se desarrolla un intenso proceso de “aculturación”, cuyo resultado final será la extensión de la cultura romana por el sureste y la progresiva desaparición de los elementos indígenas, integrados en las estructuras políticas, sociales y religiosas del Estado Romano.

Cronológicamente, la conquista de Roma del territorio hispano se iniciará en el siglo III a.C. y no concluirá hasta el siglo I a.C. tras un  largo y complejo proceso de romanización frente a las culturas de las poblaciones celtíberas autóctonas.

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1 Trackback a "La Carthago Nova Romana"

  1. el 30 julio, 2012 a las 12:34