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La boda clandestina de Isabel y Fernando

PARTE II

Un matrimonio de Estado

La condición de Isabel como heredera al trono de Castilla convertía el matimonio de ésta en un tema trascendental, de vital importancia, en una época en la que  las bodas reales eran únicamente asunto de Estado.
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Ya, desde su infancia, a Isabel se le habian asignado unos u otros maridos según las circunstancias políticas de cada momento.

Pero la cuestión de su matrimonio se fue complicando cada vez más debido a las tensiones que ya su padre (Juan II de Castilla) había tenido con los nobles cortesanos, como don Beltrán de la Cueva, en una rueda permanente de conspiraciones, intrigas y rencillas  que Enrique IV (hermanastro de Isabel) convertido en el nuevo rey no sólo no consiguíó resolver sino que intensificó. La  elección de Isabel como Princesa de Asturias y heredera del reino de Castilla, en el tratado firmado de los Toros de Guisando  acabó por complicar sobremanera  las cosas.
El caso es que el propio Rey Enrique en el tratado firmado de los Toros de Guisando reconocía a su hermana Isabel como sucesora a cambio de que ésta no le traicionase, para lo cual Isabel había de renunciar a ser reina, al menos, no antes de que su hermanastro muriese. Además sería él mismo el que decidiese con quien casarla.

Esta era la inteligente manera de Enrique IV de asegurarse apartarla del poder ya que quería  casarla con Alfonso V de Portugal con lo cual Isabel hubiera sido reina de Portugal.

Posteriormente, Enrique tenia planes para su hija Juana a quien intentaría casar con el hijo de Alfonso V de Portugal, para que ésta aspirase a las coronas de Portugal y Castilla.

Isabel sospechando la argucia de su hermanastro el Rey comenzó, por su parte, negociaciones secretas para la conveniencia de su enlace. Se barajaron los nombres de Alfonso V de Portugal, Pedro Girón (maestre de Calatrava) y Fernando, heredero de la Corona de Aragón, quien finalmente fue el elegido quien era hijo y heredero de Juan II de Aragón, y contaba con la misma edad que la propia Isabel.

La falsa bula Papal

Isabel sopesó la situación y dadas las cualidades militares y políticas de Fernando de Aragón consideró en aquel entonces que Fernando era el mejor candidato para esposo.

Pero había un problema legal para este enlace que parecía insalvable y tenia que ver con la Iglesia: los contrayentes eran primos (sus abuelos eran hermanos) y necesitaban, por tanto, una bula papal que autorizara el matrimonio.

Rodrigo Borja el entonces todavia cardenal que instó a los principes a que aceptaran la bula

El Papa, Paulo II (1464-1471) que, aún proclive a este matrimonio por la posibilidad de que Isabel le pudiera ayudar militarmente en la defensa de los Estados Pontificios con los árabes, no se atrevió a firmar el documento de autorización para la boda por temor de atraerse las antipatías de los reinos de Castilla, Portugal y Francia. Aún así, pues, el Papa envió a Rodrigo Borja (quien posteriormente seria el Papa Alejandro VI) a España como legado papal para facilitar este enlace.
Según se cuenta Isabel sentía ciertos escrúpulos para casarse con Fernando sin contar con  la autorización papal. Pero con la connivencia de Rodrigo Borgia, los novios presentaron una falsa bula “supuestamente” emitida en junio de 1464 por el anterior Papa, Pío II (1458-1464), a favor de Fernando, en el que se le permitía contraer matrimonio con cualquier princesa con la que le uniera un lazo de consanguinidad de hasta tercer grado. Al tiempo que el obispo de Segovia había falsificado por su parte otra bula presuntamente firmada por el papa Calixto III (Alfonso Borja, 1455-1458).
Con todo ello, se firmaron pues las capitulaciones matrimoniales.

De este matrimonio de intereses ambas partes veían ventajas:  Juan II de Aragón las de acabar con la guerra civil favorablemente y los nobles castellanos las de una gran victoria de su causa junto a Isabel.

Pero las consecuencias de este enlace habían de ser todavía mucho más importantes.
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Un matrimonio clandestino

Patio del Palacio de los Viveros en Valladolid donde se celebró el matrimonio clandestino

Los novios optaron por encontrarse de manera clandestina, ya que no contaban ni con el agrado ni la aprobación del Rey. Así que ante las repercusiones que puediera prvocar en el monarca aquel enlace pensaron en celebrar el mismo en con mayor secreto posible.

La boda se celebró el 19 de octubre de 1469 en el palacio de los Viveros de Valladolid lugar al que ambos contrayentes llegaron de incógnito.

Isabel con la excusa de visitar la tumba de su hermano Alfonso, que reposaba en Ávila, escapó de la custodia en Ocaña de don Juan Pacheco. Y Fernando, por su parte,  cruzó Castilla en secreto, disfrazado de mozo de mula de unos comerciantes.
El enlace se celebró en circunstancias completamente novelescas. Fernando se comprometió a actuar en estrecha colaboración con Isabel y a adoptar las decisiones en común.

El 1 de diciembre de 1471 Sixto IV (1471-1484) emitió la Bula que dispensaba al matrimonio de sus lazos de consanguinidad.

Tras el enlace secreto, siendo informado el Rey repudió el acuerdo firmado reconociendo nuevamente los derechos de su hija Juana (apodada posteriormente, la Beltraneja) al trono de Castilla en la Ceremonia de la Val de Lozoya (en 1470).

Pero poco después, en en 1474 sin que el rey Enrique hubiera firmado testamento, su  muerte inesperada entronizó a Isabel como reina de Castilla en Segovia sobre la base del Tratado de los Toros de Guisando.

En la actualidad, los historiadores siguen discutiendo si Isabel y Fernando fueron conscientes de la nulidad del matrimonio que celebraban movidos por la ambición política o, si, por el contrario, actuaron de buena fe.

Consecuencias del matrimonio de Isabel y Fernando

La muerte repentina de Enrique IV en 1474 fue origen de verdadera guerra de sucesión castellana entre los partidarios de Juana ( la Beltraneja) y los de Isabel, (una guerra civil, según algunos historiadores) que enfrentó no sólo a la nobleza castellana, sino a toda la península ibérica, al contar Isabel con el apoyo de su marido, el rey de Aragón, y Juana con el del suyo, el rey de Portugal.
Mucho se ha discutido sobre el protagonismo de Isabel en esta contienda, de la que aparentemente se mantenía al margen.

Algunos historiadores resaltan que, aunque no estuviera dirigiendo directamente a sus partidarios, es obvio que lo consentía y que su determinación de ser reina de Castilla y León parecía incuestionable.

Y también cabe pensarse que, como apuntan en el blog Ardaga antigua que Isabel ” agazapada a la espera del éxito de quienes estaban luchando por ella, no tenía la lealtad mínima de correspondencia. Es algo así como: si ganáis, gano yo sobre todo; pero, si perdéis, yo no he estado con vosotros ni soy de los vuestros ni tengo que ver con vosotros.”

Una posición política demasiado frecuente durante toda la historia.

Conclusión

Esta política de hechos consumados dio lugar a una guerra civil entre Isabel y sus partidarios por un lado y Juana y los suyos por otro, que no tardó en internacionalizarse a causa del apoyo franco-portugués  a Juana, mientras que Aragón respaldaba a Isabel en virtud de la Concordia de Segovia (1475) entre Isabel y Fernando donde se establecía que, una vez en el trono, Isabel seria “reina y propietaria de Castilla” y su esposo ostentaría el título de rey.

La derrota de los portugueses en las cercanías de Toro ( la conocida Batalla de Toro 1 de marzo de 1476); anunció el triunfo isabelino y los Tratados de Alcaçovas (septiembre de 1479) que pusieron fin a la contienda y atribuyeron la victoria a Isabel. 

En el mismo año, 1479, muere Juan II de Aragón por lo que Fernando (el príncipe heredero) se convierte en rey de Aragón, Sicilia, Cataluña, Valencia, Baleares y Cerdeña. Lo que tuvo como resultado la unificación dinástica de Castilla y Aragón .

Tras la conquista de Granada y el compromiso de Isabel y Fernando en la defensa de la fe católica, Alejandro VI( convertido ya en el papa Borja) les otorgó el título de Reyes Católicos para sí y sus descendientes.

Tuvieron 6 hijos que fueron educados para convertirse en reyes y reinas, como así ocurrió en más de un caso: Inglaterra, Portugal…

Artículos relacionados:

LA BATALLA DE TORO, el comienzo de una nación

 

 Guerra de nobles intereses por las damas

Fuente:

SUAREZ FERNANDEZ, LUIS Claves históricas en el reinado de Fernando e Isabel. Real Academia de la Historia. 1998.

http://olimpiadelpino.blogspot.com/

http://benalmadenadigital.es/cultura/rincon/4246.html

 

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7 thoughts on “La boda clandestina de Isabel y Fernando
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  4. Francisco

    Muchas gracias, he podido responder a todas las preguntas sobre Isabel y Ferrando en el libro de sociales de 2ºA :)

     
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  6. Ilunga

    Fernando no fue rey de Cataluña, sino conde de Barcelona, princeps – primus interpares- de los condados catalanes. Ese título lo ostentaban los descendientes de Petronila de Aragón y el Conde Ramón Berenguer IV y desde los Reyes católicos los Reyes de España, a excepción de Juan , padre del actual rey Juan Carlos I. El título de rey de Cataluña no ha existido, aunque ‘de facto’ el Conde de Barcelona ostentaba dicho título

     
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