Imagen y cosmética en la Roma antigua

La importancia de la imagen y la belleza en el mundo romano

Javier Ramos/Ampa Galduf

Al igual que las civilizaciones que los antecedieron, los romanos en su vida cotidiana pusieron empeño en cuidar de su imagen. La estética romana fue heredera directa de la griega, con la que compartieron  el gusto por la palidez del rostro que obtenian mediante diferentes preparados.

Pero a diferencia de los griegos, el ideal de belleza romano, no fue único. El contacto con otras culturas a través de siglos de conquistas, hizo que otros pueblos extranjeros influyeran en el modo de ocuparse de la higiene y de mejorar su imagen

Sabemos que la cosmética era bien conocida y utilizada por las mujeres en general, 2.000 años atrás. Entre los siglos I y V después de Cristo las mujeres romanas fueron quienes crearon la base de nuestros actuales modos de belleza y maquillaje utilizando cosméticos naturales, similares a los hoy podemos emplear como remedios caseros o incluso adquirir en las perfumerías. 

  • Una fórmula cosmética revolucionaria para disimular las  arrugas se elaboraba mezclando harina de habas con caracoles secos al sol y pulverizados.
  • Para abrillantar sus dientes los romanos tenian una eficaz receta que consistia enjuagárselos tres veces al año con sangre de tortuga

Hombres y mujeres por igual se maquillaban, peinaban y depilaban sin complejos en la sociedad romana. Las matronas romanas pudientes popularizaron el uso de cosméticos naturales.

La cosmética

Popea esposa de Nerón fue una dama coqueta en la sociedad romana que popularizó nuevos métodos de belleza para mantenerse joven, como sus baños en leche de asna.

En realidad en tiempos de Roma ya existían una gran cantidad de cosméticos. Las mujeres romanas crearon, en gran medida la base de nuestros actuales modos de belleza. La cosmética romana aplicada a la mujer se basaba , sobre todo, en la leche y el masaje. La mujer de principios de la dominación romana era algo tosca pero a partir del 29 a.d.C., en época imperial, dedicaba mucho tiempo y energías a su aseo diario que incluía la depilación de brazos, axilas, piernas y labio superior. Los dientes se pulían con polvo de asta, el aliento se perfumaba con perejil y granos y las verrugas se esconden con lunares postizos.

Los romanos utilizaron con profusión baños, lociones y ungüentos para evitar los malos olores y disimular los defectos de la piel.

Remedios para las arrugas

La mujeres romanas como las de cualquier perído de la historia trataban de retrasar la aparición de las temidas arrugas y se frotaban la cara hasta setecientas veces al día. Las arrugas menores se disimulan con polvo de harina y conchas de caracoles

Si querían suavizarse la piel se bañaban directamente en leche de burra una costumbre que hizo popular la emperatriz Popea

Popea (30-65 de nuestra era), la esposa del emperador Nerón, destacó por su belleza y coquetería. La emperatriz usaba una mascarilla facial compuesta por una mezcla de pasta y leche de burra. Se cuenta que en sus viajes por el Imperio, llevaba consigo un peculiar y extravagante equipaje; una manada de 300 burras para este menester.

El uso de dentífricos

Los dentífricos eran tan pintorescos como variados: harina de cebada con sal y miel o jugo de calabaza adobado con vinagre caliente. El que quería robustecer y abrillantar sus dientes podía masticar raíces de anémonas o de asfodelo u hojas de laurel, pero lo más efectivo era enjuagárselos tres veces al año con sangre de tortuga. Los dientes postizos o de marfil sujetados con con hilo de oro eran conocidos por los romanos en la época en la que se hicieron las leyes de las doce tablas.

Los romanos ya eran metrosexuales

Heliogábalo, emperador romano. ion Casio dijo de él que se pintaba los ojos, se depilaba y lucía pelucas. Herodiano llegó a firmar que este emperador minaba su belleza natural luciendo demasiado maquillaje.

Como ya vimos en otros artículos, “ellos” tambien solían usar los tintes para rejuvenecer los cabellos poblados de canas. Pero la coquetería masculina no se limitaba tan solo a lucir los peinados y la barba que dictaba la moda, sino que era habitual, durante el Imperio, el uso de perfumes e, incluso, de lunares postizos de tela (splentia lunata)

 E incluso para la depilación ; Para depilarse hombres y mujeres usaban ceniza caliente de cáscara de nuez.

Adornos

En lo que respecta a los adornos personales, la mujer romana era más recargada que la actual.

Plinio el Viejo la describe como un ejemplo de ostentación por acudir a las cenas con joyas carísimas

La que podía permitírselo llevaba encima un “patrimonio” en palabras de Séneca, tal como sortijas, ajorcas, cadenillas, collares, horquillas, cintas de oro, brazaletes y pendientes.

Lollia Paulina, esposa de Calígula (gobernó del año 37 al 41), portaba oro y joyas por valor de 40 millones de sestercios.

Con la decadencia del Imperio Romano, algunos hombres acabaron por imitar a las mujeres en el uso de afeites y joyas.

En la solemne ocasión de su proclamación, el emperador Heliogábalo (al mando del gobierno del año 218 al 222) compareció con los labios pintados de carmín y adornado con collares de perlas, pulseras de esmeraldas y una diadema de diamantes.

Bibliografía:

  • Roma de los Césares; Juan Eslava Galán.
  • Vida cotidiana en la Roma de los Césares: Amparo Arroyo de la Fuente.
  • Los romanos. Su vid y costumbres; E. Ghul & W. Koner.
  • La vida en la antigua Roma; Harold W. Johnston.

 

1 Comentario a "Imagen y cosmética en la Roma antigua"

  1. 3 junio, 2012 - 17:56 | Enlace permanente

    Y aún así el genio romano inventó el retrato, es decir, la representación de los personajes tal cual eran.

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