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Valentia, la recreación novelada de las guerras sertorianas de Gabriel Castelló Alonso

Hoy nos ocupa una magnífica novela histórica bajo el título de “Valentia las memorias de Caivs Antonivs Nasvs”. Se trata de la primera gran recreación novelada del escritor Gabriel Castelló Alonso sobre los primeros tiempos de la Valentia romana. Entiéndase grande, en el doble sentido; tanto por sus inmensas 654 páginas, repletas de anotaciones, como por el trabajo que representa la descripción de una verdadera odisea por el Mediterráneo en los tiempos de la República romana. Una aventura contada en primera persona por su protagonista Caivs Antonivs Nasvs, – comerciante de vinos-, que inicia un largo periplo a través del Mare Nostrum por lugares variopintos, puertos y tabernas. Viaje que transcurre paralelo a los acontecimientos políticos y militares de una Hispania golpeada por la espada en pleno proceso de romanización. Gabriel Castelló, valenciano de pura cepa, nos muestra su insaciable espíritu viajero y mediterráneo que le lleva a bucear a las porfundidades del tiempo; hacia a una época convulsa en la Historia de España situada en los últimos compases de la República romana.

“Si nuestra clase política leyera más a Cicerón y Séneca verían que muchos de los males endémicos de un gobierno son previsibles”…

Gabriel actúa como un auténtico cirujano de la prosa. El escritor escarva en las entrañas de la Roma tardorepublicana, en una tierra que emerge entre rios, bañada por el Mare Nostrum y habitada por iberos, edetanos, celtíberos, latinos y romanos.., gentes de todo pelaje que interactúan y se disertan entre lo cotidiano y las situaciones más irracionales y extremas, provocadas por la ambición de la conquista, la defensa del territorio, el odio, la venganza y la sed de sangre. Entrevista a Gabriel sigue…

Contexto de la novela

La Fundación de Valencia

Según el historiador romano, Tito Livio, en su obra “Historia Natural”, Valentia, fue el nombre que recibió la colonia romana fundada por el cónsul romano Junio Bruto sobre un pequeña isla fluvial del Turia en la segunda mitad del siglo II a.c – 138 a.d.C aproximadamente-. Actualmente, la teoría más aceptada atribuye las razones de esta fundación a una muestra de gratitud de Bruto hacia sus soldados licenciados, premiados con estas tierras, por haber luchado y vencido a Viriato. Dicho sea de paso, un personaje este Viriato, duro de pelar, bravo caudillo y héroe de las tribus lusitanas. La placa conmemorativa de la fundación de la nueva colonia romana de Valentia se encuentra actualmente en el suelo de la plaza de la Virgen, y reza : “En el año 616 desde la fundación de la ciudad, en el 138 a. C., el cónsul Junio Bruto concedió en Hispania, a los que habían luchado en tiempo de Viriato, campos y una ciudad llamada Valentia…”.

La novela de Gabriel Castelló,” Valentia”, está ambientada en dos épocas diferentes y antagónicas y se advierte al lector como “la crónica de la primera guerra civil en suelo hispano”. Pero es mucho más que eso.

Basada en la primera guerra civil que vivió Hispania entre populares y optimates; “Valentia” tiene como héroes a dos magníficos generales romanos Sertorio y Pompeyo que miden sus fuerzas en una tierra ajena, insurgente y esquilmada que finalmente será sometida al yugo romano. El verdadero protagonista Caio Antonio Naso “el joven” mitad romano, mitad edetano; se diserta además entre dos mundos antagónicos e irreconciliables al tomar partido por el bando sertoriano antisilano. Los ideales de Sertorio eran compartidos por el padre de Caio Antonio y serán defendidos por el clan familiar, ya que el “pater familias” era veterano licenciado de las legiones romanas habiendo luchado en las campañas del cónsul Mario.

El libro, podemos decir que empieza por el final. Aterriza en los años de la decadencia imperial a finales del siglo III d.C en tiempos del emperador Valeriano. Aquí asistimos a una etapa de saqueos por las tribus bárbaras llegadas del norte de Germania. Pero esta sólo es una pequeña parte de la novela, ya que, la trama principal transcurre en los excelsos tiempos de conquista y poder de la República, siglo I a.C, donde el verdadero protagonista. Caio Antonio Naso “el joven”, un formidable comerciante de familia vitivinícola de Edeta será el hilo conductor de la novela.
Valentia, la novela de Gabriel Castelló, ha sido el libro más vendido del año 2009 de la Editorial Akrón.

ENTREVISTA A GABRIEL CASTELLÓ ALONSO

 

Ampa Galduf/Arquehistoria Queridos lectores de Arquehistoria;  la que sigue es una extensa entrevista, cita ineludible con un formidable escritor amante de su tierra y erudito de la vieja Roma. Una charla que una servidora tenía pendiente con Gabriel Castelló, así que diré aquello de que “nunca es tarde si la dicha es buena”.

(Foto tomada en el cerro de San Miguel de Lliria, en los restos del antiguo poblado íbero de Edeta)

A/Bueno Gabriel, enhorabuena por este primer trabajo literario, las memorias de Caivs Antonivs Nasvs. Ya que te he hecho esperar vamos a sacarle todo el jugo, ¿te parece?

G/-Vamos allá
A/-Mencionas en tu novela que la contribución de la cultura romana a la sociedad valenciana ha sido literariamente escasa. ¿Pretendías cubrir ese vacío con Valentia? ¿Es esa convicción la que te impulsa a convertirte en escritor?

G/– Salvo la honrosa excepción de D. Vicente Blasco Ibáñez y su memorable “Sónica la Cortesana” no podemos contar con muchas novelas ambientadas en el pasado remoto de la Comunidad Valenciana. Parece que hay demasiados intereses en que la historia de nuestra tierra comience el 9 de Octubre, pero los mismos que ensalzan la fecha y al rey que la inmortalizó no se preocupan por preguntarse ¿Grande fue la gesta porque grande era la empresa? Balansiyya ya era una ciudad próspera y milenaria cuando Jaime I de Aragón la conquistó. Sí, en cierto modo, ese vacío inexplicable de un siglo entre el 1909, fecha en la que Blasco Ibáñez escribió “Sónica” en su chalet de la Malvarrosa, hasta el 2009, cuando se publicó la mía, fue el impulsor de crear una aventura ambientada en la Valentia durante la cruenta guerra civil entre los populares y optimates.

A/-¿Te sientes, de alguna manera, comprometido con la historia? ¿De donde viene esta pasión?

G/– Sí, pienso que para intuir el futuro hay que conocer bien el pasado. Si nuestra clase política leyera más a Cicerón y Séneca verían que muchos de los males endémicos de un gobierno son previsibles. Mi pasión por la historia antigua, y en especial por la nuestra, viene desde la infancia; fue mi padre, un gran apasionado defensor de la cultura e identidad valenciana, el principal inductor de esta sana afición.

A/-¿Quienes son tus “fetiches” en la novela histórica?

G/– Además del mencionado Blasco Ibáñez, siempre tendré en un podio a Mika Waltari, Robert Graves y Gisbert Haefs; Me siento afortunado de haber podido conocer en persona al último de ellos y haber compartido mesa y debate con él en las pasadas I Jornadas de Novela Histórica de Valencia.

A/ ¿Crees que la Historia ha favorecido intencionadamente a los héroes de la Reconquista Cristiana en detrimento de culturas anteriores como la romana o la época musulmana?

G/– Absolutamente. Pero el problema no es la Historia, pues todos los hechos que suceden en mi novela están contrastados con las fuentes clásicas. No hay peor ciego que el que no quiere ver. El lector/a que tenga hijos en edad escolar, de la ESO a Bachiller, lo podrá comprobar. ¿Qué sabe un chaval de 17 años de la historia de Valencia anterior al Cid? En los libros de texto ni aparece Edeta, ni Saguntum, ni Valentia / Balansiyya… Sencillamente, se ningunea todo pasado anterior a la reconquista.
A/ Háblanos de tu afición al mediterráneo, ¿va aparejada a la navegación? Me ha sorprendido el realismo con el que recreas los ambientes portuarios, por ejemplo el del puerto de Saguntum, muy evocador.

G/– Sí, el mar es muy importante en nuestra cultura. Yo lo veo a diario al salir de casa y es realmente evocador. El puerto de Saguntum en época republicana sería una especie de Shangai a la ibera. Marinos griegos y africanos, indígenas de paso, comerciantes itálicos y asiáticos, todos confluían en el puerto, y con ellos los parásitos que vivían a la sombra del comercio marítimo. Todos los excedentes agrarios de la Edetania se exportaban desde allí, así como desde sus almacenes se distribuían las importaciones de loza y vino italianos. Esa alegría económica, unida al infortunio de sus dos ciudades más próximas, hizo del puerto de Saguntum el más importante entre Dianium y Tarraco.

Un poco de Historia

A/-Hasta la fundación de Valentia, no habia ninguna ciudad romana en tierras valencianas, por lo que, se hacía necesario ejercer el control romano sobre los poblados autóctonos íberos. Según tu opinión, ¿fue este el verdadero motivo del origen de Valentia?

G/- Creo que si. Una parcela en un altozano de una isla fluvial rodeada de tierras pantanosas no es una bicoca. Saguntum, Edeta y Saetabis conformaban un triángulo de ciudades importantes e influyentes, pero de población indígena en su gran mayoria y sólo presuntamente leales a la República. Una colonia de ciudadanos itálicos entre las tres era estratégicamente recomendable…

A/-Valentia tuvo unos tímidos comienzos, ya que, como ciudad competía con la vieja Arse -Saguntum- y con el poder de la extensa Edeta ; sin embargo, porqué consigue los privilegios de ser “colonia romana”, algo tan difícil de conseguir fuera de Roma

G/- Como te he comentado, no es lo mismo un municipio, antigua ciudad indígena, que una colonia. Las colonias, y su territorio adyacente, eran extensiones de Italia en las provincias, inmunes de impuestos, gobernadas como calcos de la Urbe y habitadas por ciudadanos latinos o romanos, no indígenas. Los veteranos licenciados de las legiones eran sus habitantes naturales pues en su Italia natal la aristocracia acaparaba las mejores tierras.
A/-Asi que esta colonia romana debió suponer una fuerte conmoción para las gentes edetanas…

G/- Pienso que no les hizo mucha gracia… La sociedad ibera y la romana eran muy diferentes.
A/-Será por mis raices edetanas, pero siempre he creído que los íberos fueron un gran pueblo, civilizado y culto, aunque lamentablemente como nos comentabas, solemos hacer historia a partir de Roma.

Restos del asentamiento íbero de Edeta-Cerro de San Miguel, LLiria

G/- No estás desencaminada. Podemos leer su alfabeto, pero no comprender sus inscripciones. Necesitaríamos encontrar una “piedra roseta” en latín / ibero que nos descifrase los enigmas que contienen los plomos y cerámicas iberas. Sí que fueron un gran pueblo. Eran osados mercenarios reclamados por las potencias del Mediterráneo para formar sus cuerpos auxiliares. Su desarrollo cultural era equiparable a la Etruria prerromana, refinada y respetuosa a sus tradiciones.

A/-¿Que papel jugó Edeta en la guerra civil entre Sertorio y Pompeyo? ¿Y porqué cambió de bando a favor de Pompeyo?

G/- La sedición de Edeta (llamada Lauro en muchos textos) supuso un gran dilema para ambos bandos. Rebelde en su inicio, cambió de bando con la aparición de Pompeyo en escena. No se conocen las causas de aquella defección a la causa popular, una lástima para la Historia pero una bendición para la literatura, pues esa rivalidad política y familiar entre valentinos y edetanos es fundamental para de la trama de la novela. Su cambio de lealtades hizo que los planes de ambos bandos cambiasen. Frente a los muros de Edeta se vieron las caras por primera vez Sertorio y Pompeyo en el 76 a.C.

A/-Lo que diferencia, en tu opinión, la barbarie de la civilización

B/- El orden y la justicia. Roma era cruel y sanguinaria, pero bajo un orden y una equidad que hoy, desde la distancia, calificaremos como justa o desproporcionada. La realidad del momento era otra. Aquí, en Occidente, fuera de las fronteras de la República imperaba el neolítico; Los pueblos celtas o germanos eran sociedades simples de agricultores, ganaderos y cazadores que enriquecían sus precarias pertenencias con los botines del saqueo a su vecindad con total impunidad.

A/-¿A menos civilizados más supersticiosos? ?quienes eran más fieles a la superchería los romanos o los pueblos íberos?

G/- No, eran todos muy supersticiosos, indígenas y romanos; El propio Sertorio sacó tajada de esa debilidad común. Algunas supercherías romanas que perduraron en el tiempo son el rezo diario, levantarse con el pie derecho, no pasar bajo de una escalera, los amuletos, etc.

A/-¿Que valores defendían los romanos? ¿Y los edetanos?

G/- Los romanos siempre los mismos, los suyos. Son los artífices de la primera globalización del mundo. Un mismo idioma, sistema judicial, métrico y monetario, infraestructuras y red viaria, desde las arenas de Siria a los bosques de Britania, y sólo hace dos mil años. Sencillamente increíble. En cambio, los indígenas sólo defendían su mundo avocado a ser absorbido por la nueva civilización imperante. En el caso de los edetanos podrían haber sido tentados por los talentos de las arcas de campaña de Pompeyo… o por otros factores. Aquí la Historia se vuelve a convertir en literatura.

La novela y los personajes

A/-Creo que en la novela histórica se da esa mezcla de fantasía y realidad que suele crear una sutil línea entre aleccionar y entretener ¿Que ofrece Valentia al lector neófito en la Roma clásica?

G/- Un mosaico bastante completo de cómo era la vida en estas tierras que recorremos a diario hace dos milenios. No sólo conocer fechas y grandes acontecimientos, sino lo más importante, detalles y curiosidades, una forma de entender la vida que, aunque pueda parecerlo, no es tan dispar con la nuestra como podríamos pensar.

A/-Valentia es una recreación novelada pero con una historia real muy bien documentada ¿Todo lo que cuentas es fiel a la realidad? ¿En que documentas tu historia?

G/- Salvo las vicisitudes de Caio Antonio, personaje de ficción dentro de una situación real, el resto es fiel a los acontecimientos que narraron en sus crónicas Plutarco, Tito Livio, Salustio y Dion Casio. La “Vida de Sertorio” de Plutarco me sirvió de base cronológica para la trama de la guerra civil.

A/-En mi opinión, la novela apabulla por las excesivas notas a pie de página de palabras en lengua original sobre fechas, fiestas, epónimos y lugares que, si bien, aportan valiosa información, ambientan y muestran tu gran erudición, resultan excesivas ya que desvían la atención del argumento principal. ¿Qué opinas al respecto?

G/- Pienso que son didácticas. Puedes leerlas o ignorarlas. El curioso disfruta con ellas, pero si te despistan puedes pasarlas de largo sin perder la historia. El lector/a decide si se conforma con la información subliminal o quiere más. Al margen de geografía y mitología, hay ciertas costumbres y objetos que han de ser explicados para entender su significado. Cuando escribes como un narrador omnisciente puedes explicarlo todo sin usar notas; pero en primera persona, y en formato memorias, estás más limitado. Tienes que contar las cosas como lo habría hecho el que las vive y sufre, en este caso como un colono valentino del siglo I a.C.
A/-La odisea del personaje de Caivs Antonivs Nasvs “el joven” recuerda mucho al viaje de Jason y los héroes griegos a bordo de su nave, en busca del vellocino de oro ¿Te inspiraste quizás en ellos?

G/- Hay muchos guiños en la novela a mis personajes idolatrados. Efectivamente, la “Odisea” particular de Caio al timón de su “Gorgona” es uno de ellos. Igual que un médico egipcio tributo a Sinuhé, los piratas cilicios, etc.

A/-Es admirable como te las ingenias para que el joven “Nasvs” siempre en primer plano y escapando de la peor de las situaciones, vaya tejiendo la verdadera historia de los personajes de este tiempo: Sertorio, Perenna, Pompeyo, Afranio, Mitrídates…

G/- Sí, suele estar en el peor momento y en el peor lugar; Caio Antonio tiene la suerte o desventura de estar muy cerca de los principales actores y hechos de estos convulsos años. Su posición de colono romano de clase media me ayuda a que su interacción con los sublevados sea más verosímil.

A/-“Casi” todos tus personajes, incluidas las mujeres, son un tanto pendencieros, van del frío cortante del acero al fuego de las pasiones más encendidas ¿Pretendes mostrar esa imagen depravada de la República y aquellas gentes?

G/- Nosotros estamos educados con la filosofía judeocristiana. Queramos o no vivimos bajo la influencia del “manto moral” que la Iglesia desplegó desde el siglo V y que poco a poco se va apolillando. Pero estos personajes no saben lo que es un pecado, ni siquiera les entra en la cabeza pensar que pueda existir ese juicio sumarísimo celestial tras su muerte. No eran depravados o crueles, sencillamente su educación y moralidad grecorromana eran diferentes a la posterior moralidad cristiana.

A/-Digo “casi” porque describes a Sertorio como el único héroe romano idealista en esta historia, por encima del bien y del mal. Pero ¿Cómo era realmente Sertorio?

G/- Sertorio encarna el héroe romano. Miembro de la clase ecuestre, la baja aristocracia, héroe militar condecorado y eficiente militar, tenía todos los ingredientes para convertirse en uno de los grandes talentos de la República. Era un hombre muy inteligente, cauto y reservado, astuto y osado, capaz de mover montañas con su oratoria viperina y su arrojo en combate. Dormía, comía y sufría junto a sus hombres, por lo que le tenían como un ejemplo meritorio de esfuerzo, disciplina y valor.

A/-La pérdida de un ojo hace a Sertorio comparable a otros astutos héroes tuertos como Anibal. ¿Contribuyó esa carencia a alimentar su leyenda ante los íberos? ¿Crees que se le trata como a un personaje secundario en la Historia?

G/- Por supuesto. En una sociedad con un alto grado de transmisión oral de las grandes leyendas del pasado la aparición en escena de un nuevo azote del yugo romano, tuerto y valiente, tuvo de tener un efecto demoledor. Quizá por ello la práctica totalidad de la Hispania Citerior secundó la revuelta. Realmente, Sertorio es el co-protagonista de novela. Hay personajes que podría haber omitido sin alterar la trama, pero Sertorio es indispensable. Fue uno de los grandes hombres de los últimos tiempos de la República, a la altura de Sila, Mario, Pompeyo, Marco Antonio o César.
A/-Sertorio, a mi humilde entender, llegó demasiado lejos. Tanto esfuerzo, tanto sufrimiento, tanta sangre, para un final tan duro, similar al de César. Parece que intentó pactar una solución a tiempo con Pompeyo pero ¿que fue lo que le frenó?

G/- El ideal romano de eliminar a tu enemigo sin concesiones de ningún tipo. Pompeyo, como todo aristócrata arrogante, no le concedió tregua a su adversario, a pesar de que Sertorio intentó negociar con él un armisticio tras la batalla de Saguntum.

A/-El orden romano frente a la insurgencia ¿Que clase de rival fue Pompeyo?

G/- Cuando Cneo Pompeyo llegó con su título de Imperator para las dos provincias hispanas ya era “El Grande” a pesar de rondar los treinta años. Era soberbio, inteligente y atrevido pero, como se dice ahora, sabe más el diablo por viejo que por diablo. Al principio intentó derrotar a los insurgentes en campo abierto, quería un triunfo rápido y volver a Roma con Sertorio cargado de cadenas. Como no le fue posible conseguir derrotar o atrapar a un hombre más listo que él comenzó una larga guerra de desgaste comprándole alianzas a los oligarcas indígenas más inestables y tomando una a una las ciudades que rendían pleitesía a la causa sertoriana. Podríamos decir que, valiéndome de un símil pugilístico, le ganó por puntos.

A/-No recuerdo en qué momento de la novela comentas que Sertorio y Pompeyo fueron espíritus gemelos. Suena paradójico.

G/- Como otros muchos hombres del pasado, ambos ganaron méritos en las legiones siendo muy jóvenes, ambos lideraron masas por su carisma y cosecharon grandes victorias y ambos fueron traicionados y tuvieron una muerte violenta a manos de un presunto amigo.

A/-Y ¿Qué papel jugo el cónsul Lucio Afranio en Valentia tras la guerra civil?

G/- Fue legado de Pompeyo para Hispania en los duros años de posguerra y después llegó a ser cónsul. Su etapa hispana nos ofrece otra laguna histórica magnífica para un escritor. Lucio Afranio era oriundo del Piceno, como Pompeyo, y en su ciudad natal, Cupra Marítima, apareció una inscripción que menciona la gratitud del senado valentino… ¿Quizá fue Afranio el impulsor de la reconstrucción de Valentia? ¿Por qué? Nunca lo sabremos, quizá fue como yo lo he escrito, quizá no.

A/-Recuerdo escenas en la novela verdaderamente dantescas, y crudas y otras muy tórridas. Situaciones de violencia extrema o sexo depravado que rozan el punto escatológico, en contraste con el idealismo que suele rodear aquella etapa de la historia de Roma.

G/- En cuanto al escenario, estamos acostumbrados a una versión muy bucólica de la Roma clásica provocada por el moralismo extremo de Hollywood. Pensemos en una ciudad de cerca del millón de habitantes hacinados entre callejuelas estrechas, con tiendas y puestos de todo tipo en los bajos. Calles abarrotadas, no todas bien ventiladas, inseguras por las noches y repletas de todo tipo de aromas, transeúntes y desperdicios… ¿Se parecería más a Calcuta o a Washington? Hasta el principado de Augusto no se adecenta el Foro y se revisten de mármol los templos y edificios públicos. En cuanto a la moralidad ya lo hemos comentado; lupanares, termas, bibliotecas y tabernas compartían espacio con total naturalidad como nuestros actuales “centros comerciales”.

Los placeres romanos 

A/-Valentia tambien aporta una buena dosis de cultura gastronómica y vitinícola; Suculentas recetas, ricos caldos mediterráneos y… las visitas obligadas a los prostíbulos como fin de fiesta. Es decir: La buena mesa, el buen vino y los placeres de la carne, son una constante en tu novela.

G/- Así es. Otro de los guiños de la novela es el paladar . He recuperado decenas de recetas de la antigua Roma para ilustrar los banquetes de la novela. Apicio, el cocinero de Tiberio, realizó un compendio de las recetas de su tiempo, actuales y clásicas, que llamó “De Re Coquinaria”. Son recetas milenarias que he tendio el placer de degustar. El vino es parte de nuestra cultura más ancestral. Ya se producía y exportaba en Kelin, hoy Caudete de las Fuentes, en el siglo IV a.C. Se han encontrado restos de ánforas de vinícolas de Saguntum desde Dinamarca a Siria. Y los lupanares son más viejos que la Calderona… Allá donde hubiese comercio o tránsito de cualquier tipo podías encontrarlos… igual que hoy.

A/- Llegados al final, la novela sugiere una especie de moraleja: la codicia, la vanidad y la gloria están detrás de los líderes que arrastran a los ilusos al campo de batalla. El destino de la humanidad entonces, Gabriel, ¿está condenado a repetir la Historia?

G/- Lamentablemente… sí. Cada vez que enciendo la televisión y aparecen los grandes eventos deportivos y los subsidios indiscriminados pienso en Juvenal sentado a mi lado diciéndome… panes et circenses.

Zona VIP

 

¿Te consideras idealista?

Un secreto “confesable” Me encantan los dulces… soy un “llèpol”

Una filosofía de vida Sé honesto, honrado, trabaja duro, ama y disfruta de la vida. Carpe Diem!

Una mentira histórica La corona “catalanoaragonesa”

Un libro “excitante” “Africanus, El Hijo del Cónsul”, de Santiago Posteguillo.

Una buena página de la Historia Valencia, dos milenios te contemplan…

¿Seguirás escribiendo novela histórica tan de boga? ¿o te atraen otros géneros literarios?

Estoy enzarzado en mi segunda novela, también ambientada en la Roma imperial. La novela histórica conjuga los elementos que más me apasionan, por lo que pienso que seguiré en este estilo. Tengo un plan literario ambientado en tierras valencianas a través de los siglos.

¿Para cuando la próxima? Primer semestre del 2011

Pues creo que ya doy por satisfechas “quasi” todas mis curisiodades sobre tu novela 😉 Una experiencia enriquecedora leer Valentia. Suerte Gabriel, y a por la siguiente.

Gracias a tí por todo.

Teneis más información sobre “Valentia, las memorias de Caivs Antonivs Nasvs” en el blog del autor.

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Ampa

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22 thoughts on “Valentia, la recreación novelada de las guerras sertorianas de Gabriel Castelló Alonso
  1. ampa

    Me encanta que hayas podrido disfrutar de esta enorme entrevista, querido lector/a. Os pido disculpas por la extensión. Siempre digo lo mismo, pero es verdad, me resulta imposible ser breve cuando algo me apasiona y en este caso el escenario de Edeta me toca muy de cerca.
    Gracias amigo/a por tu paciencia y tus palabras.

     
  2. jairo

    Prefiero ir haciendo puntos por los foros. Para cuando me veas preparao para el relevo jiiis
    Besos wapa

     
  3. CarlosdeAro

    par diez¡!!! me he quedado mudo. Buen reportaje, no conocía este novelón. El tema parece prometedor.

     
  4. Anónimo

    El problema es que no se si meterme esta pascuas en mas de 600 páginas de Roma.

    ampa, brava.
    Víctor

     
  5. ampa

    Depende de tu capacidad lectora, pero te aseguro que en quince dias no te la acabs, es una novela para ir sin prisas pero sin pausas.

     
  6. Anónimo

    Javier Sanz (http://historiasdelahistoria.com)
    Conozco al gran Gabriel y lo tengo por un erudito en la Historia de Roma y de su querida Valencia.
    De este post se podría sacar un magnífico guión para un documental sobre “Valentia”.
    Enhorabuena a los dos.

    Un salud0

     
  7. Anónimo

    Soy del club de las tortugas,ampa, lo dejaré para el verano. Tengo empezado el de Césares
    Gran entrevista
    Víctor

     
  8. violeta

    Como valenciana, me apasiona la antigua Edeta, he visitado el museo de prehistoria en Valencia. Tiene razón el escritor de que olvidamos lo extensa y poderosa que fue esta región en tiempo de lso romanos. Merecía un hueco. Gracias a Gabriel Castelló por recuperar parte de nuestra memoria como valencianos.

     
  9. Anónimo

    Palabras generosas que te honran. Estoy de acuerdo contigo en que Gabriel es un excelente divulgador de la Roma clásica, magnífico escritor y mejor persona. Merece su lugar en el mundillo literario.
    Gracias Javier. Saluditos

     
  10. Anónimo

    ¿Para cuando una tuya Jairo? a ver si nos animamos ya sabes de que pie cojeo jaaaaaaaaa

     
  11. Anónimo

    Una entrevista interesantísima y casi diría que exhaustiva. Bien se lo merecen el libro y su autor, de cuya accesibilidad y bondad doy fe. Enhorabuena a los dos, Ampa y Gabriel por el placer que nos habéis proporcionado con esta entrevista.

     
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  18. Gorka

    Y como buen ‘edetano’, muy provinciano, como cualquier ibero. Si como mentira histórica considera un aspecto nominal (corona catalanoaragonesa) apaga y vámonos. ¿Será de los que creen que el valenciano no tiene nada que ver con el catalán ni con una conquista meramente vertical de la península? En fin, país…

     
  19. Bi

    Muy interesante la entrevista! Gracias por descubrirnos este libro. Y un apunte más.. no sé si “Gabriel actúa como un auténtico cirujano de la prosa.” pero el autor del artículo patina un poquillo con las b/v : “El escritor escarva…”.

     

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