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Las Órdenes militares en España

 LAS ÓRDENES MILITARES ESPAÑOLAS

ORIGEN Y DESARROLLO

Ampa Galduf/Arquehistoria

Durante el medievo y, del mismo modo que ocurriera en otros lugares de la Cristiandad, en suelo hispano se crearon órdenes militares autóctonas, que, si bien compartían muchas similitudes con otras órdenes internacionales, -como la del Temple o el Hospital, convertida después en la Orden de San Juan,- presentaban peculiaridades propias, ya que nacían bajo las especiales circunstancias históricas de la Reconquista Cristinamarcada por el enfrentamiento entre musulmanes (almorávides) y cristianos. 

El poder de las Órdenes Militares llegó a ser enorme, teniendo bajo su mando y jurisdicción numerosas tierras, villas, castillos y fortalezas.

  • Los Grandes Maestres de las Órdenes Militares, esencialmente en Castilla, pudieron desplegar su gran poder. Su enorme un influjo social  les permitía alternar con los reyes en un plano de igualdad.
  • Sus servicios como ejército en campaña eran inestimables, los reyes no sólo no se atrevían a enfrentarse a sus maestres, sino que los cubrían de riquezas.

LA CRUZADA CONTRA EL MORO

A partir de que el Papa Alejandro II, en 1064, concediese la remisión de los pecados a quienes acudieran a luchar contra el Islam en España, se suma, en 1118, un Concilio reunido en Toulouse, para conferír a la campaña militar contra los moros en nuestra península, carácter oficial de “Cruzada”. 

Nacidas, así,  “Las Cruzadas” como guerras santas en territorio español, las órdenes autóctonas se desarrollan fundamentalmente, para dar cobertura militar en la fase de la Reconquista y van de la mano de la Repoblación cristiana, ocupando los territorios de Castilla, Extremadura y el Sistema Ibérico. En estas zonas cada Orden, a través de sus encomiendas, ejercía un papel político y económico bastante similar al señorío feudal.

Ordenes militares castellanas

A partir del s. XII se fundarán en la península ibérica las tres órdenes militares más importantes que aunque eran castellanas tenían carácter nacional;

  • la Orden de Calatrava, (en Castilla), fundada por monjes del Císter,y
  •  la de Alcántara, en León, ambas con carácter fuertemente militar, para la defensa de fortificaciones.

Sólo unos años despues se estableció en el noroeste;

  • la Orden de Santiago para la protección de los peregrinos que iban al sepulcro del apóstol. 

Ambas tres se fundaron a comienzos del s.XII entre 1150 y 1160.

Compuestas por monjes guerreros cuyo régimen de vida eran las armas y la vida religiosa, la Ordenes militares eran unas organizaciones armadas que irrumpieron en España a raíz de la Reconquista para unir sus huestes a las de los monarcas en la lucha contra el Islam; asegurando el orden y protegiendo a los peregrinos y desvalidos, bendecida  la empresa de la Reconquista por la Iglesia con la categoría de Cruzada.

Pero además, como otras organizaciones religiosas, se vieron favorecidas por múltiples donaciones de los monarcas y de los fieles. Su espíritu caballeresco propició que la nobleza se incorporara a ellas aportando cuantiosos bienes.

ÓRDENES DE ARAGÓN

A pesar de que, como hemos visto, las más importantes en el XII fueron las de la Corona de Castilla, hubieron muchas otras en la Corona de Aragón que no han llegado a perdurar como las Militia Christi aragonesas de;

  •  Alfonso I el Batallador
  • lCofradía de Belchite (fundada en 1122) o 
  • la orden de Monreal (creada en 1124), que tras ser reformadas por Alfonso VII de León tomaron el nombre de Cesaraugustana y en 1149, con Ramón Berebguer IV, se integran en la Orden del Temple
  • La portuguesa Orden de Avis respondía a idénticas circunstancias, en el restante reino cristiano peninsular.
  •  Ya en el s.XIV tras la disolución de la orden del Temple y tratando de salvar sus bienes, el Rey Jaime II de Aragón funda, la orden de Montesa a quien cedió el Castillo de Montesa ubicado en la frontera con los sarracenos en tierras valencianas.

Consecuencias del poder económico de las Ordenes

Las consecuencias de la fundación de estas órdenes fueron principalmente económicas. Los bienes de las órdenes se concedían en encomienda.

En lo que se refiere a la riqueza que llegaron a poseer las Órdenes Militares, basta citar a la de Calatrava, cuyas posesiones pasaban de 350, entre villas y lugares donde vivían más de 200.000 personas. Sus iglesias eran 90 y sus encomiendas llegaban a 130 que producían anualmente más de cuatro millones de reales.

En cuanto a la de Alcántara, poseía 35 encomiendas, con 53 villas y aldeas, dos conventos de comendadores y un colegio en Salamanca que fundó Felipe II.

Los Grandes Maestres de las Órdenes Militares, esencialmente en Castilla, disponían de un poder enorme y un influjo social importantísimo, lo que les permitía alternar con los reyes en un plano de igualdad. Los Reyes Católicos no toleraron que esta situación siguiera vigente como en el pasado. Así que, con habilidad política, incorporaron los Maestrazgos de la mayor parte de las Órdenes Militares a la Corona. 

Querían disponer de un poder total y absorbente, sin permitir que existiera un Estado dentro de otro Estado.

Terminada la Reconquista con la toma de Granada, en 1492, la altivez antigua de la nobleza debió someterse al poder real.

Los cuantiosos bienes de las Órdenes españolas pasaron al poder de la autoridad real y tierras, villas y castillos tuvieron por sus únicos señores a los reyes.

A las Órdenes Militares ya no les quedó otra cosa que la denominación de instituciones honoríficas. Por si esto no bastaba, se creo el llamado Consejo de las Órdenes Militares, organismo que en realidad, tan sólo era el conducto por el que a dichas Órdenes les llegaba la voluntad real.

La presencia de otras órdenes militares foráneas, como la del Temple o la de San Juan fue simultánea, y en el caso de los caballeros templarios, su supresión en el siglo XIV benefició significativamente a las españolas.

El Consejo de las Órdenes Militares

Incorporados los maestrazgos a la Corona, se creó el Consejo de las Órdenes para que conociese de los asuntos en última instancia, Consejo que fue, andando el tiempo, convertido en tribunal.

EL Papa Adriano VI convirtió en perpetua, en 1523, la administración por la Corona de las Órdenes Militares. Algunos autores sostienen que los Reyes Católicos crearon en el citado año de 1489 un Consejo para cada una de las Órdenes, siendo Carlos I hacia 1626 quién los refundiría en uno sólo.

Felipe II

San Pío V, confirmó en la correspondiente Bula, que la administración de las Órdenes debía ser conjunta de la Santa Sede y la Corona.

En tiempo de Felipe II, y para resolver las desavenencias surgidas entre el Consejo y casi todos los obispos del mediodía y centro de España, se confirió a dicho monarca por Bula de 20 de octubre de 1684 de Gregorio XIII autorización para terminarlas, nombrando el Rey una Junta compuesta de un Consejero de Castilla, otro de Indias y otro de las Órdenes, Junta que recibió el nombre de Apostólica.

Conclusión

Imagen; Retrato del Rey Alfonso XIII con el hábito y las 4 cruces de Gran Maestre.

Cuando las necesidades que habían cubierto las Órdenes Militares en su origen (defensa de los territorios fronterizos y repoblación de las tierras conquistadas a los musulmanes) se perdieron, la justificación que había amparado la percepción de rentas empezó objetivamente a diluirse, al compás del creciente control de las funciones y de los aparatos militares por parte del Estado.

El contenido que hasta entonces habían tenido las Órdenes Militares se perdía al pasar su control al Consejo de las Órdenes y, en definitiva, a la Monarquía.

No hay duda que a partir del siglo XVI las rentas de las encomiendas de Órdenes Militares iban a ser utilizadas para los propósitos de la monarquía.

Dichos bienes fueron comprendidos en la desamortización, incautándose de ellos el Estado, especialmente por la Ley del 1 de mayo de 1855 y por la de 11 de julio de 1856.

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La Reconquista y el repartimento 

 

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7 thoughts on “Las Órdenes militares en España
  1. Anónimo

    Seria bueno apuntar, que varias de estas ordenes caballerescas surgen tras la persecución de la Orden de los Templarios, quienes en muchos países no hicieron más que cambiar su nombre, no obstante siguieron manteniendo sus reglas y costumbres, y las ordenes caballerescas de España no son la excepción.

     
  2. J. Luis López de Guereñu Polán

    Quiero solo apunta que puede considerarse una contradicción el que las órdenes miliates estuviesen formadas por monges guerreros. Nada más contrario al cristianismo, que predica la paz y la mansedumbre. Es una buena muestra de como la Edad media interpretó a su manera el Evangelio y lo adaptó a las necesidades de una guerra contra el Islam que iría más alla, pues las órdenes militares consiguieron enormes riquezas no solo mediante las donaciones reales y de los fieles, sino por medio del pillaje y el crimen. La Iglesia Católica ha tenido una propensión a considerar “cruzada” toda acción contra sus intereses, ya espirituales o materiales; esto lo vemos incluso en el siglo XX, donde en el caso de España la Iglesia denominó, oficialmente, la sublevación militar contra la II República como cruzada. Hasta tal punto las órdenes militares alcanzaron un poder extraordinario, que sobrepasaba su función guerrera (la religiosa, en la práctica, tuvo menos importancia) que se inmiscuyeron en la administración de la Iglesia, nombrando a los presbíteros y otros cargos eclesiásticos en sus dominios. Esto debe servir, en mi opinión, para comprender la mentalidad nobilidaria de una época, más proclive a sus intereses que a los meramente altruistas. El Consejo de Órdenes, creado por el rey Carlos de Gante en 1526 (hay un error en el artículo) ha dado una enorme cantidad de documentos para los hisotriadores actuales, particularmente en el Archivo de Simancas (Valladolid). Las órdenes militares, por último, no fueron algo distinto a la desaparecida de los Templarios, cuyas prácitcas abusivas y militares habían sido un prolegómeno de lo que luego vendría.

     
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