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La traición de Roma: El final de la trilogía. Entrevista a Santiago Posteguillo

Novela histórica

Con “La Traición de Roma” de Ediciones B, Santiago Posteguillo cierra una voluminosa trilogía sobre Publio Cornelio Escipión; el legendario general romano que frenó el peligroso avance de Anibal, el enemigo más temido de Roma y al que logró derrotar en el campo de batalla.

Estuvimos en la presentación de la última entrega de esta trilogía en FNAC Valencia. Hoy os dejamos una entrevista en profundidad sobre “La traición de Roma“. Santiago Posteguillo, además de buen escritor, es persona de verbo fácil y mente despierta, y, allí estaba cuando llegamos los de Arquehistoria, contestando las preguntas de sus lectores en un tono cordial y desenfadado.

“Era como si Escipión se me rebelara y me dijera: “déjame hablar a mí, a mí, en primera persona, déjame que diga yo lo que pienso”. Y eso hice: le dejé hablar”.

Parece que en estos buenos tiempos para la novela histórica nó solo hay que escribir bien, sino que también hay que saber conectar con un público cada vez más exigente. El género está en auge y puede encontrarse de todo en las estanterías. Se hace necesario elegir bien. Santiago Posteguillo es una apuesta segura en medio de esta vorágine de leyenda histórica. ‘La traición de Roma” , tercera parte de esta existosa novela sobre Escipión ha vendido en tan sólo dos semanas, 40.000 ejemplares y va, ya, por su quinta edición.

 

Entrevista a Santiago Posteguillo

Amparo Galduf /Arquehistoria 

Saludemos ya a Santiago. Mi más sincera enhorabuena por esta trilogía y disculpa el atraco. Te advierto, que esto no tiene nada que ver con el cuestionario que te prometí. Más bien se trata de una tertulia, de las de copa y puro. Me resulta imposible ser escueta en estos apasionantes temas, que le vamos a hacer. Veamos

Adelante, yo encantado del interés de Arquehistoria por mis novelas.

El caso es que te has convertido en todo un best seller en un tiempo cási record ¿No es una trilogía un proyecto algo ambicioso para ser tu primera novela histórica?

Siempre me he remetido en proyectos así durante mi vida académica: tardamos seis años en hacer un diccionario bilingüe inglés-español, español-inglés de informática y eso entre cuatro investigadores; he hecho una tesis doctoral, que es otro esfuerzo importante, estamos con otro diccionario especializado, tardamos años en sacar adelante, dirigidos por el magnífico profesor Don Enrique Alcaraz Varó, la creación del IULMA, el Instituto Interuniversitario de Lenguas Modernas Aplicadas de la Comunidad Valenciana. Los retos que requieren años me atraen; les tengo respeto pero no me intimidan. No pensé que fuera a pasar seis años y medio para contar la vida de Escipión, pero al final así ha sido, pero como todo parece indicar que el resultado ha sido razonablemente positivo, creo que ha sido un esfuerzo que ha merecido la pena. Y ya siento que me estoy metiendo en un proyecto similar.

Puede que mis impresiones sobre “La traición de Roma” vayan desencaminadas o no, pero te puedo asegurar que por unos dias he disfrutado de una lectura absorbente. Tu novela me ha permitido sentir cercana la vieja Roma de Publio y Catón, la Hispania celtíbera insurgente, la decadente Grecia, el siempre excitante y lejano Oriente Seleúcida. Intuyo un enorme trabajo de reconstrucción histórica. ¿Crees que ahí está la clave de tu éxito?

La documentación es absolutamente clave. Gran parte de los años dedicados a la trilogía es tiempo de lectura de decenas de manuales y tratados de historia, religión, filosofía, arquitectura, arte, mitología, geografía económica, antropología, etc. Es duro escribir novela histórica con fundamento: tienes que saber bastante de muchas áreas. Es una tarea renacentista, pero un desafío casi irresistible si quieres recrear una época antigua de forma rigurosa.

Si te soy sincera, al principio me apabulló un poco el volumen, más de ochocientas páginas, dan un poco de respeto. Aun así, creo que es una novela que necesita de un espacio físico para leer cómodamente. Pero luego, se agradecen mucho, capítulos tan cortos con un acertado ritmo cronológico que hace la lectura más ágil. Además, las descripciones son las justas en cada momento. Apostaste por todo: Calidad y cantidad

Veamos: la novela es larga pero no por que apabulle con información, sino porque suceden muchísimas cosas a los casi 70 personajes que la pueblan. Es una novela llena de acción. La documentación nos da la ambientación y la estructura central con los datos históricos; luego es labor del escritor dotar a todo eso de un ritmo trepidante. Los capítulos breves agilizan la lectura y los lectores se implican más con cada pasaje. Se termina sumergiendo en la antigua Roma, que es de lo que se trata.

En un mundo de extremos con tantos frentes abiertos, los asuntos de Roma acababan estando relacionados con los de Asia, Egipto y Grecia, me ha parecido observar cierta tendencia hacia una visión global del contexto político. ¿Crees que la victoria de Roma sobre Cartago fue el paso más claro hacia el Imperialismo y animó a los romanos a proseguir su camino hacia Grecia y Asia?

Sin duda. Superado el obstáculo de Cartago, muy pocos reinos podían ofrecer una resistencia importante a Roma: Grecia estaba en decadencia, las tribus celtas de Hispania y el resto de Europa desorganizadas, Egipto muy endeble y lo mismo le pasaba a Macedonia. Sólo Siria, que encabezaba el inmenso Imperio seleúcida que abarcaba desde la India hasta el Mediterráneo podía oponérsele. Esa nueva pugna es, entre otras cosas, lo que se describe en esta nueva novela. Y es una pugna más desconocida, peor no por ello menos crucial, pues significo el salto definitivo de Roma hacia Oriente.

Cambiemos de tema ¿Porqué crees que vende la novela histórica? ¿Al público actual ya no le interese tanto el dato histórico, como la anécdota? ¿O es que, en el presente ya no tenemos mitos que valgan la pena y hay que buscarlos en el pasado?

La recreación histórica ha interesado siempre. Homero en verso contaba la guera de Troya que había tenido lugar siglos antes; Shakespeare tiene una obra titulada Julio César. Siempre ha interesado la recreación del pasado, lo que ocurre es que hasta que la novela no se asienta como género literario en el siglo XIX no hay novelas históricas, pero en cuanto la novela pisa firme empieza también la recreación histórica novelada. Flaubert ya escribió Salambó y la famosa Quo Vadis que tantas veces nos ponen en Pascua es una película basada en una obra homónima del escritor polaco Sienkiewicz que fue premio Nobel de 1905 o 1906, nunca me acuerdo bien de la fecha. La novela histórica responde a la pregunta: “¿De dónde venimos?” Mientras el ser humano se plantee esa pregunta, da igual las modas, los críticos o cualquier otro elemento del mercado literario, mientras interese esa pregunta interesará la novela histórica.

Y a los escritores y guionistas os atrae la idea de sacar a la palestra a aquellos míticos semidioses; Alejandro, Leónidas, Aquiles ¿Encaja en este perfil el Escipión del que querías escribir?

Sin duda alguna: Escipión es tan grande como Alejandro, Aníbal o César. Sin Escipión la cultura de la Grecia clásica no nos habría llegado con esa intensidad tan fundamental para nuestra civilización. Sin Escipión Roma no habría tenido ni la fuerza militar ni la sensibilidad para asimilar el conocimiento griego.

Anibal Barca, el general que sembró el terror en Roma. Un tema manido pero que siempre interesa ¿esperabas tan buena acogida con las hazañas de Publio Cornelio Escipión?

Tenía la esperanza de que el público comprendiera que Aníbal no cayó derrotado por sí solo, sino que realmente tuvo un oponente a su nivel y que el propio Aníbal fue consciente de ello. Creo que con la última novela la relación de mutuo respeto que se estableció entre ambos queda bastante patente.

Hablemos ahora de Publio Cornelio Escipión. Creo que has resucitado una leyenda. Te escuché decir, que dedicas un tiempo a documentarte bien antes de escribir, pero siento una tremenda curiosidad por saber cómo tu mente da vida a un personaje tan legendario como Escipión, hasta el punto de atreverte a reconstruir sus memorias perdidas. ¿Cómo haces para pensar como un Escipión? ?No has sentido por un momento que estabas invadiendo la intimidad de un difunto héroe?

Después de dos novelas, después de 1600 páginas en tercera persona era como si Escipión se me rebelara y me dijera: “déjame hablar a mí, a mí, en primera persona, déjame que diga yo lo que pienso”. Y eso hice: le dejé hablar, porque además en la documentación encontré que Escipión escribió unas memorias, pero éstas se perdieron. Después de seis años estudiando su vida, leyendo todo lo que ocurrió en aquellos años, me sentía con la suficiente audacia como para intentar recrear sus pensamientos íntimos. A muchos lectores y mucha crítica especializada le ha parecido que se trata de una recreación verosímil y emotiva. Pero cado uno debe juzgar por sí mismo.

Según te escuché, el historiador griego Polibio ha sido una fuente primordial para documentar tu novela. Polibio, tras ser apresado por los romanos, fue gran amigo de los Escipiones y aunque trató de no ser partidista, pienso que quizás fuera algo benevolente al hablar de Escipión el “Africanus”. Te diré por donde voy.
Un general, como Publio Cornelio Escipión, capaz de cargar contra el enemigo, dejando tras de sí miles de cuerpos descuartizados, entre regueros de sangre y vísceras, viendo reflejado el horror en tantos rostros humanos, una y otra vez, una y otra vez…¿Podía alguien vivir en esta pesadilla sin un atisbo de locura?

No, sin duda, su carácter debió cambiar con los años y eso es algo que también se refleja en las novelas. El Escipión de Africanus es ingenuo, todo es o bueno o malo, amigo o enemigo; el Escipión de Las legiones Malditas sufre con el dolor de la guerra y el Escipión de La traición de Roma es alguien más compleja, alguien que intenta mantener su honor y su honestidad, pero que está salpicado por la vanidad, por el recuerdo del horror d ela guerra y por ramalazos de mezquindad. La vida le ha cambiado.

En la novela dejas entrever a un Escipión ejerciendo de “pater familias”; algo inestable, orgulloso e incluso prepotente pero siempre honesto con Roma, aunque bastante ingenuo como senador ¿Que otras facetas oscuras de la personalidad de Africanus pueden haberse quedado en el tintero, Santiago, si es que las hubo?

No, de verdad, después de 2300 páginas sobre Escipión, de veras que he dejado pocas cosas en el tintero. Sólo he cortado páginas que veía reiterativas. He volcado todos los sentimientos que he podido percibir en Escipión en las tres novelas de la trilogía. Lo bueno y lo malo también.

Tanto Anibal como Escipión fueron excelentes generales en el campo de batalla, pero parece que ambos cometieron el mismo error; meterse en una sucia guerra política en la que no podían ganar porque no les valían las mismas armas, tácticas o alianzas que en el campo de batalla. ¿Creyó Escipión que también sería invencible en Senado de la República romana? ¿Ignorancia, ambición o ambas cosas?

Ignorancia y ambición. Las dos cosas. Escipión infravaloró a Catón, eso está claro, pero tampoco era normal encontrarse a alguien tan absolutamente hostil a la par que hábil en el Senado de Roma. En todo caso, Escipión pagó muy caro su error de cálculo, como refleja La traición de Roma. Escipión no se merecía ese final, pero ésta ha sido una constante en la civilización de la antigua Roma: encumbrar a héroes que después destrozan sin pudor.

No entiendo porqué un general invicto como “Africanus” no tomó el poder de Roma después de derrotar a Anibal, cuando era aclamado por el pueblo como un rey

Porque Escipión, al contrario que César, sí creía en la república, en una república esto es dominada por una aristocracia en la que su familia tenía un papel destacado. Catón se equivocó al engrandecer la ambición de Escipión y muchos le creyeron. El resto es historia.

Presentas una Roma ingrata, llena de superticiones y miedos. Y una Repúbica dominada por las ambiciones, odios, traiciones y venganzas. Los malos son muy malos, están movidos por el odio, luchan cruelmente hasta conseguir satisfacer su venganza personal en dos escenarios posibles; la guerra y/o la política. No hay medias tintas; todo o nada; Muerte o Victoria. ¿Somos tan distintos a aquellos osados romanos?

Bueno, si ves la vida política de hoy día, puedes ver que el debate político actual también puede llegar a ser muy encarnizado. Es sólo que España no es el equivalente ahora a la Roma del pasado. El equivalente es Estados Unidos y allí en su Senado, en el Capitolio y en la Casablanca se decide qué guerras se emprenden y qué guerras se terminan. El mundo no ha evolucionado tanto y las ambiciones de muchas personas son las mismas.

Se que estoy abusando mucho de tu tiempo, pero tengo otra curiosidad, para contar estas brutales batallas, Panion, Magnesia,… cuánto tiempo dedicas y sobre todo, qué recursos empleas.

A Panion le dediqué un par de meses y a Magnesia todo un verano. Esto es, ese es el tiempo del primer borrador. Antes viene la documentación y luego las correcciones. Para las batallas con frecuencia me hago mapas, diagramas, listados de los contendientes en ambos bandos, de las fuerzas de cada ejército, de los conflictos personales entre unos y otros, un guión con la secciones a redactar. Es muy trabajoso, muy lento, para que luego, paradójicamente, todo quede en un ritmo trepidante, vertiginoso que lleve al lector como un torbellino por en medio de una enorme batalla que no deja de ser un grandísimo desastre humano, donde eso sí, despuntan a veces heroicidades individuales.

Hablemos de los placeres de la carne. Las escenas de sexo- el bálsamo a tanta tensión-, me han parecido muy sutiles. ¿Te sientes cómodo en estas lides como escritor?

No tengo problema en redactar escenas de sexo y me documento con detalle. El sexo en Roma tenía sus propios tabúes, por ejemplo una matrona romana no haría nunca una fellatio, por poner un ejemplo pues la boca es algo sagrado, ni un romano hará sexo oral a su esposa. Esto hay que saberlo para poner inexactitudes en la vida íntima de los personajes. Me siento bien en estas escenas pero, como dices, están redactadas con contención, porque estas novelas son para un público amplio y tampoco deseo herir la sensibilidad de nadie.

Las esclavas cumplían una función, las matronas otra, en una Roma machista. Si consideramos la infidelidad como una traición, podemos afirmar que las mujeres romanas, en general, eran traicionadas por sus maridos. ¿Pero qué pasaba si una mujer era infiel en Roma?

Veamos, la posición de la mujer fue evolucionando desde una situación muy subyugada al hombre en la época de Escipión, hasta un momento, tras las guerras civiles, cuando llegaron a alcanzar una posición muy autónoma casi similar a la de hoy día. Me explicaré: tras las guerras civiles, en el siglo I d.C. muchas grandes familias romanas habían perdido a sus pater familias, de forma que unos pocos hombres podrían atesorar demasiado poder, por eso el Senado promulgó leyes que permitían heredar a las hijas las riquezas de los padres y que, además, les conferían el derecho al divorcio. Así las mujeres tuvieron una posición muy independiente durante el siglo I y II d.C. Después, con la llegada de los bárbaros primero y luego con el cristianismo, la posición de la mujer volvió a su situación inicial y así durante siglos.

Inevitable hablar de Catón,  un personaje insolente e impopular siempre contra Escipión (el héroe de Roma), en contra del teatro, de los juegos, de las bacanales romanas, etc . Y sin embargo nadie se atrevió a desafiarle, excepto Publio, claro. ¿Tanto poder tenía Catón y tan temido era por Roma? ¿Dónde se alimentaba ese odio brutal y permanente contra Escipión?

El odio de Catón debía ser de índole personal. No sabemos lo que pasó entre Escipión y Catón cuando Catón estuvo a su servicio en Sicilia, pero se intuye que nada bueno y las fuentes nos dicen que Catón discutía todas las decisiones de su superior. Quizá de ahí viene la cuestión personal. Y Catón, sí, llegó a ser muy poderoso. El Senado se dividió entre Escipión y Catón.

¿Que herida llega a ser peor la de las palabras o la de la espada?

Es muy poético decir que la de las palabras, pero las heridas de espada también son muy terribles.

Y ¿que hay del tal juramento de odio eterno a Roma que hizo jurar al pequeño Anibal su padre? ¿Pura leyenda ?

Yo lo he tratado como leyenda y lo pongo como una invención del propio Aníbal para persuadir a Antíoco III de su odio a Roma. Las fuentes no se ponen de acuerdo en este punto y cuando se contradicen los historiadores es que hay algo que no es del todo creíble.

Roma y Cartago, dos potencias en pugna por el poder del Mediterráneo pero con casi nada en común. Excepto sus generales, de los que nos describes vidas paralelas; Anibal y Escipión valientes y temidos generales, traicionados por sus enemigos políticos en el Senado y exiliados. Hasta murieron en el mismo año. Parecen muchas coincidencias que has sabido aprovechar con verdadero tino.

Sí, el paralelismo es evidente, pero creo que nadie le había dedicado el tiempo y las páginas que merecía ese aspecto, porque es en la parte final de sus vidas cuando este paralelismo resulta más evidente, por eso La traición de Roma sorprenderá tanto a los lectores.

Anibal y Escipión en tu novela parecen sentir cierta atracción el uno por el otro, pero si hubieran tenido que medir sus fuerzas, quien crees que hubiera derrotado a quien.

Es difícil saberlo. Aníbal era más mayor, pero Escipión quedó mal de salud desde las fiebres que contrajo en Hispania.

Al final asistimos al ocaso de estos dos generales. Las despedidas siempre son tristes. La novela crece en emociones, se aprecia una gran carga de melancolía y cierto aire poético, sobre todo, en el momento final de Anibal y evidentemente de Escipión. Por fin se rebajan las tensiones. ¿Buscabas de algún modo un final amable?

Buscaba que el lector no se sintiera defraudado cuando viera que los personajes llegan al final inexorable que nos espera a todos. Buscaba momentos poéticos, épicos, momentos memorables que animaran la lectura en un final que, en ocasiones, es muy trágico. El discurso de Escipión hijo en el senado, al final de la novela, busca crear esa sensación de esperanza, de que la vida, pese a todo, sigue.

¿Podemos decir que las Memorias de Escipión fueron una pequeña victoria del general despues de la derrota del exilio y la humillación?

Sin duda. Su victoria secreta. Se perdieron, pero al menos ahora están recreadas con el mayor de los rigores posible.

¿Cúal puede haber sido el verdadero paradero de estas memorias?

Yo planteo una posibilidad, pero también pudieron perderse en alguno de los incendios de las bibliotecas de Roma, por ejemplo, en el incendio que generó Nerón ardieron varias bibliotecas del foro. Quizá estuvieran allí las memorias o escondidas en alguna casa privada que también pereció pasto de las llamas. La tesis de Alejandría me parece también posible y más épica.

¿Si tuvieras que salvar de tu biblioteca personal, tres libros del pasto de las llamas cúales serían?

El Quijote, las novelas de Jane Austen, las obras de teatro de Shakespeare y Calderón y Lope, la poesía de Emily Dickinson y de Machado, a Tolkien… vaya me he pasado. Es difícil decir tres y ya ves que soy muy ecléctico en mis gustos.

Fue en el epílogo, cuando en el incendio de Alejandría, inevitablemente pensé en el cine. Has visto “Agora”, la última película de Amenabar? ¿Que te pareció el guión y la ambientación? ¿Crees que sería una buena idea llevar al cine tus novelas?

No he visto Ágora, pero la veré. Hasta entonces no puedo opinar más allá de decir que Amenábar, por la sotras películas que ha hecho y sí he visto, es un grandísimo director. Y sí, me encantaría ver mis novelas en el cine pero ¿conoces tu a un productor que se atreva? Es que juntar ejércitos de cien mil hombres es un poco caro. Los efectos especiales, si se hace así, también son caros. En fin, no hay que perder la esperanza. Pero me gustaría firmar el guión para supervisar que no se hiciera trizas el relato.

Eres filólogo pero ¿no te sientes también un poco arqueólogo desenterrando y reconstruyendo mitos del pasado?

Un mucho sí. Hay que ser de todo si se escribe novela histórica. Es un reto pero es emocionante.

Al final lo que cuenta es el presente. Supongo que disfrutas con lo que haces y escribir bien es un arte. Por cierto ¿Sabes cual es el perfil de tus lectores? ¿Mas hombres o mujeres?

Al principio eran más los hombres, pero se va igualando. Creo que las mujeres van descubriendo que hay mucho de sentimientos, relaciones personales, amor y odio en mis novelas y no sólo batallas. Y me leen muy transversalmente: catedráticos y expertos de historia, filología o clásicas, ingenieros, abogados, profesores, universitarios y hasta estudiantes de la ESO; gente mayor y adolescentes. Es una gran sorpresa para mí y un gran desafío para el futuro, tener una panoplia tan amplia de lectores.

Se que ya estas ocupado en otra novela ¿Preparas otra de romanos Santiago?

Sí, otra de romanos, si cabe aún más espectacular, aún más vibrante, aún más sorprendente.

Estoy segura de que así será. Esto de escribir novelas imagino que es como aquello de la longevidad del vino, cuanto más viejo mejor. Sigue escribiendo artista y que los dioses te protejan.

Muchas gracias y que los dioses nos protejan a todos, empezando por este planeta nuestro que, de momento, no tenemos otro.

Un placer Santiago. Te prometo algo más breve en la próxima novela.

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Ampa

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21 thoughts on “La traición de Roma: El final de la trilogía. Entrevista a Santiago Posteguillo
  1. enric

    Excelente entrevista Ampa. Con Las Legiones Malditas me enganche a Posteguillo seguí con Africanus, luego la Traición de Roma. Estoy deseando que acabe la nueva. Felicidades a Santiago por su talento como escritor.

     
  2. Anónimo

    He satisfecho algunas curiosidades sobre Posteguillo. Muy buen la entrevista. Me ha gustado la pregunta de cómo piensa un escipión y atrevido lo del sexo. posteguillo está de racha. Sigue así, dándole a la pluma ¡felicidades!

     
  3. violeta

    Pues yo empezando a leer por el final.Me ha enganchado la Traición de ROma. No sabia que era una trilogía. Que burra soy.

     
  4. CarlosdeAro

    Para nada, con esta trilogia puedes empezar de abajo a arriba o viceversa. Ten en cuenta que es la vida de Escipión y si vuelves al principio conocerá al Africanus en su esencia, luego al proyecto en las legiones malditas. Creo que tambien es una buena forma de empezar a leer a Posteguillo. Un pelin densa la entrevista pero se le saca jugo. CReo que Santiago es uno de los mejores de la novela histórica ahora mismo.
    Adeu

     
  5. ampa

    Me considero una lectora más, esos si un poco curiosa. Los comentarios son alentadores. Por mi parte estoy muy satisfecha. Posteguillo tiene cuerda para rato ya lo vereis.
    Gracias a todos

     
  6. Anónimo

    Hola a todos y felices fiestas, me gusta la historia de Roma, afición, pero no soy muy sesudo que digamos. Creo que con esta trilogía conoces más la verdadera Roma, que con los textos académicos. Felicidades Santiago

    Felices fiestas Arquehistoria

     
  7. Anónimo

    Ya se nos acaba “La Traición de Roma”, lentamente la estamos disfrutando para evitar repetir la frustración del suspiro con la que pasó “Las Legiones Malditas”. ¿Para cuándo la siguiente de romanos?
    Gracias por sus libros, y por cierto, algunas mujeres encontramos muy interesante sus descripciones de los desarrollos de las batallas.

     
  8. Anónimo

    Ampa creo que le has sacado todo el jugo al chaval, jaaaaaaaaa Una charla muy ilustrativa. Mis felicitaciones.Víctor

     
  9. Anónimo

    Junto con Valerio Massimo Manfredi y Simon Scarrow, uno de los mejores escritores sobre el Imperio Romano y la civilizacion Griega. La mejor trilogía que he leido en los últimos años…y estoy de acuerdo en que muchas mujeres encontramos muy interesante sus descripciones de las batallas…yo es con lo que mas he disfrutado…
    Enhorabuena por su éxito!!!

     
  10. Anónimo

    Compré primero Las legiones malditas en la creencia que era el primer volumen,no habia leido 20 paginas y lo suspendí, alli compre Africanus para iniciar la lectura desde el inicio.Estoy finalizando La traición de Roma.
    Lamento tener que terminar esta lectura, ojala durara otras 800 paginas.Tengo muchas de romanos pero esta es la mejor.
    Felicitaciones Santiago.Espero que pronto llegue un nuevo libro.
    S.Valenzuela. Santiago(Chile) 23-Julio-2010

     
  11. Anónimo

    SEÑOR POSTEGUILLO LE FELICITO, HE LEIDO LA TRILOGIA EN TRES SEMANAS Y A PUNTO DE DIVORCIARSE MI MUJER POR TAN FANTASTICA LECTURA, FUERON MIS COMPAÑEROS EN LAS VACCIONES Y CONSIGUIO HACERME RETROCEDER EN EL TIEMPO.GRACIAS

     
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  15. Juan Peña Valle

    Sr. Posterguillo. Tengo 78 años he leido muchas trilogias y todo lo que cae en mis manos pero nunca una obra que me haya hecho gozar tanto como la suya, le felicito de corazón y me felicito también a mi mismo por haberla leido en menos de tres semanas. Ahora su obra ocupará un sitio en mi modesta biblioteca junto al caballero de la triste figura, mi libro preferido.

     
  16. PILAR

    Estoy leyendo la Traición de Roma después de haber leido las dos anteriores obras. Me parecen magníficas y como habreis observado por mi nombre, soy mujer y tengo 75 años.Siempre me ha gustado la novela histórica, pero estas las estoy viviendo como si participara en ellas. Muchas gracias Santiago y adelante te lo agradeceremos siempre.

     
  17. FRANCISCO PUGA

    FELICITACIONES MAESTRO…NADA EN EL MUNDO PUEDE COMPARARSE A LO QUE UNA MENTE COMO LA SUYA PUEDE HACERNOS VIAJAR AL PASADO..ES VIVIR LA HISTORIA ,,ESTAR AHI…SENTIRSE PARTE DE ESE MUNDO..GRANDIOSO..

     
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