La Repoblación cristiana en la Reconquista. El Repartimiento

En el valle del Ebro se inició una nueva forma de repoblamiento durante la Reconquista Cristiana: los repartimientos, en los que los cristianos pasaban a ocupar las casas que habían abandonado los musulmanes (obligados a trasladarse a los barrios extramuros) y se repartían además las tierras yermas. Pero las capitulaciones, para evitar el despoblamiento, garantizaban antiguos derechos y el mantenimiento de sus propiedades territoriales a los musulmanes y suponían una dificultad para el asentamiento de los cristianos en estas zonas.

Las Ordenes Militares, a las que se entregaron extensos territorios, tuvieron un papel destacado en la repoblación de la Meseta meridional y del norte de Valencia.

A.Galduf/Arquehistoria

Antecedentes históricos

A medida que avanza la Reconquista la reorganización territorial se complica. Hacia mediados del S.XI, la repoblación alcanza ya las tierras del valle del Ebro, Castilla meridional, Tarragona y cuenca del Segre, valle del Guadalquivir, sur de Portugal y Levante, integrándose zonas más pobladas en territorio cristiano.

La repoblación corre paralela a los grandes avances conquistadores. Esta reconquista sigue unas líneas que van logrando conquistar y repoblar los grandes valles de los ríos peninsulares, que servirán a su vez como línea fronteriza. A medida que se produce el avance, varía la forma de repoblación. Así, en los siglos XI y XII, en los que se incorporaron territorios con una alta densidad de población musulmana -Toledo, Zaragoza….- se favoreció la repoblación concejil y los reyes otorgaban importantes privilegios ( fueros), sobre todo a los municipios fronterizos. En muchos casos, y ante la escasez de repobladores, se mantuvo a la población musulmana en sus tierras con un estatuto diferente del otorgado a los nuevos pobladores.

EL Repartimiento de Sevilla

Las últimas operaciones conquistadoras de Fernando III tienen lugar entre 1246 y 1248, y se encuentran en los alrededores de Sevilla. El 23 de noviembre de 1248 capitularía la ciudad.La proximidad de los dominios de algunos reyezuelos moros, en guerra con Castilla, convertían a la capital andaluza en ciudad fronteriza, donde predominaba la organización militar a otras actividades. En realidad, a parte del elemento castrense, la ciudad estaba casi deshabitada. Barrios enteros estaban despoblados.

Tan pronto como Fernando III tomó posesión de la ciudad de Sevilla, no escatimó tiempo en arbitrar su reparto y organización con arreglo a las leyes, fueros y usos castellanosConsiderada la ciudad perteneciente a la Corona por derecho de conquista, el monarca procedió al reparto de la ciudad y de su término entre los miembros de su familia, los infantes, los ricos hombres, los prelados, los caballeros, las órdenes militares, las órdenes religiosas, los hombres buenos y peones que le ayudaron en la magna empresa de la conquista.

La idea fija del rey conquistador y de su sucesor fue la de atraer a la hermosa ciudad núcleos de pobladores que le comunicaran la intensa vida que le animara. Para ello, concedió privilegio tras privilegio a los que en ella se asentaran.

El repartimiento, consiste precisamente en la donación de los bienes requisados fundamentalmente inmuebles urbanos y alquerías (aldeas musulmanas) con sus tierras correspondientes, es una recompensa que sienta las bases económicas que regirán la repoblación del territorio.

Etapas de Repartimento Sevillano

Permaneció, pues, Sevilla durante los últimos años de Fernando III y en los primeros del reinado de Alfonso X con muy escasa población, lo que movió a estos monarcas a conceder grandes privilegios a los vecinos y moradores de Sevilla para fomentar su repoblación.

A la muerte de Fernando III, en 1252, la conquista estaba prácticamente detenida por la apremiante necesidad de organizar los amplios territorios ocupados en los años anteriores. Los primeros años del reinado del nuevo monarca, Alfonso X, se orientan a consolidar la obra organizadora y repobladora de su padre.

Es decir, que Fernando III llevó a cabo el repartimiento, pero fue su hijo Alfonso X el que lo prosiguió, rectificó a veces y concluyó.

El proceso del repartimiento de Sevilla fue largo y se puede distinguir en él tres momentos: en el primero se incluye el reparto general acometido desde 1248 por el propio Fernando III y concluido en 1253 reinando ya Alfonso X; en el segundo se complementan los heredamientos (fincas rústicas y urbanas) abandonados por sus dueños entre 1255 y 1257; el tercero en 1263, sin duda más restringido y accesorio, se dedica a redistribuir las casas descuidadas y yermas.

Principales beneficiados

Fernando III procedió al repartimiento, pero no de una manera general o global, sino singularmente, a entidades y personas concretas, con entera independencia y separación unos repartos de otros. Para ello creó la Junta de partidores formada por el obispo don Remondo, Ruy López de Mendoza, Gonzalo García de Torquemada, Pedro Blasco y, por último, Fernán Servicial, ejecutor material de no pocas operaciones.

El primer repartimiento fue hecho a favor de don Remondo, obispo de Segovia y Notario Mayor de Fernando III, a quien el monarca dio “unas casas en la plaza de Santa María, su bodega, cocina, establo y una hortezuela dentro de las casas”, donación que fue origen del Palacio Arzobispal.La reina doña Juana de Pointhieu obtuvo grandes heredamientos, entre otros los baños y casas de las collaciones de San Ildefonso y San Juan de la Palma y los llamados de la Reina Mora en la parroquia de San Vicente.

La princesa doña Violante, mujer del príncipe heredero don Alfonso, los hijos de Fernando III don Fadrique, don Enrique, don Sancho, don Felipe, don Manuel, don Fernando y don Luis; el infante don Alfonso de Molina y el hermano no legítimo de San Fernando, fueron todos favorecidos con grandes heredades. Las órdenes militares españolas de Santiago, Alcántara y Calatrava y las de los Templarios y San Juan de Jerusalén obtuvieron casas y huertas dentro de la ciudad, donde labraron sus conventos e iglesias. Los religiosos trinitarios, franciscanos, mercedarios y dominicos, la comunidad y el abad de Santo Domingo de Silos, el Monasterio de las Huelgas de Burgos, quedaron asimismo repartidos. El obispo de Marruecos y la Orden de San Juan formaron, alrededor de las fincas donadas, barrios que gozaron de jurisdicción exenta, aislados del resto de la ciudad. El repartimiento se hizo extensivo a los caballeros y se dieron casas a los peones que manifestaron deseos de permanecer en la ciudad recién conquistada.

Conclusión

Este generoso repartimiento no dió por de pronto el resultado que Fernando III se propuso de poblar rápidamente de cristianos la ciudad, ya que muchos de los que obtuvieron casas y otras propiedades las abandonaron y volvieron a sus lugares de origen, por lo que hubo necesidad, en 1255 y 1263 bajo el reinado de Alfonso X, de volver a hacer un nuevo reparto de todo lo abandonado y de lo que anteriormente no había sido repartido, y aún sobraron casas y heredades para darles a los Monasterio de San Isidoro de León, Roncesvalles y Santa María de Rocamador, amén de los grandes territorios que la corona se reservó y de los que dio a Sevilla y a su Iglesia.

Evolución general

Ya hemos visto como a partir del siglo XIII, se generalizaron los repartimientos en el valle del Guadalquivir, Valencia y Murcia. La expulsión de los musulmanes de la Andalucía Bética y la continuidad de los mudéjares en Murcia y Valencia, conformaron dos tipos de propiedad muy diferentes. En general, las tierras incorporadas a la Corona de Aragón se distribuyeron en pequeñas parcelas, mientras que las tierras incorporadas a Castilla, provenientes de Andalucía y Murcia, se repartieron a través de los concejos reales, algunas fueron entregadas -donadas – a las Ordenes Militares o grandes nobles. Estos concejos reales dispusieron de amplios fueros para convertirse en repobladores.

Cuando ya habia casi finalizado la Reconquista acabando el s.XIII exceptuando el reino de Granada, amplias zonas de Andalucía, Murcia, Mallorca y Valencia asisten a un nuevo sistema de reparto de tierras y finas, casas, heredades, entre los que habían participado en las campañas militares.

Estas operaciones de reparto fueron recogidas en los Libros de Repartimento. Se trata de concesiones a modo de títulos de propiedad individualizados concedidos por el Rey que generan derechos y que favorecerán el asentamiento permanente de las gentes en los territorios repoblados. Cuando a finales del siglo XV se conquiste el reino de Granada, el repoblamiento será distinto, puesto que nos encontramos con un territorio densamente poblado y a los habitantes, salvo excepciones, se les mantendrá en sus tierras a cambio de un tributo. Por ello, a los cristianos que participen en la conquista se les darán pequeñas extensiones de tierra y se les compensará en parte con propiedades urbanas.

Bibliografia

GONZALEZ ,Julio “Repartimiento de Sevilla”, publicada en Madrid por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas en 1951. La Fundación Cultural Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos y Técnicos de Sevilla ha reeditado en Sevilla, en edición facsímil, el Estudio de esta Obra en 1993.

RUIZ RODRIGUEZ, Ignacio “Curso de Historia del Derecho y de las Instituciones Españolas” Ed.DYKINSON, Madrid 2007

1 Comentario a "La Repoblación cristiana en la Reconquista. El Repartimiento"

  1. 2 septiembre, 2011 - 18:56 | Enlace permanente

    Solo quisiera añadir que antes que las repoblaciones concejiles y de los repartimientos y donadíos, hubo otro tipo de repoblaciones conocidas en las fuentes con el nombre de presuras y aprisios, según estemos en el área castellano-leonesa o en la aragonesa-catalana. Estas repoblaciones fueron anteriores a la formación de los primeros concejos con sus fueros, las llevaron a cabo gasalianes o campesinos pobres dirigidos por un lider miliar, clérico (a veces un obispo que no tenía la pompa que más tarde) para luego consagrar la repoblación los funcionarios reales. De tal importancia fueron estas repoblaciones en los siglos VIII, IX y X po lo menos que las conquistas militares no se consolidarían si no fuese por la ocupación y puesta en valor del territorio a continuación. Incluso en los condados castellanos, individualizados pro su caballería villana, esta se convirtió en la principal mantenedora de la ocupación cristiana en la zona oriental de la meseta norte.

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1 Trackback a "La Repoblación cristiana en la Reconquista. El Repartimiento"

  1. el 10 octubre, 2011 a las 10:24