No hay un solar en el conjunto histórico de Sevilla donde han trabajado más arqueólogos y durante tanto tiempo como el de la Plaza hispalense de “la Encarnación”.
Se daba prácticamente por hecho, que la zona que los arqueólogos habían reservado para el final de las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en desde 1998, en dicha plaza, desvelarían una basílica paleocristiana; pero se equivocaron
los pronósticos. Para sorpresa de propios y extraños, los arqueólogos dirigidos Fernando Amores han dado con un hallazgo inesperado, pero no por ello, menos estimulante. Lo que han encontrado es una imponente casa que pertenció a un aristócrata hispalense del s.VI que al paracer estaba vinculado al obispo del momento, y que según los expertos se dedicaba al comercio de productos litúrgicos. Los importaba de Oriente a través del río, gozando de ciertos privilegios en este comercio por su vínculo con la jerarquía eclesiástica. En esta época cuando el Cristianismo emergente se iba consolidando; alrededor de los obispos se creó una estructura comercial de la que el hallazgo de “ la Encarnación” representa un magnífico ejemplo. Un hallazgo único hasta ahora en España.
La casa del rico hispalense
La zona más llamativa de la magnífica casa es su salón principal o de reuniones, que hacía las veces de comedor de gala. Presenta una configuración en forma de herradura o letra sigma, por lo que el complejo ha sido bautizado como la Casa del Sigma.
“Era un espacio asociado al mundo del prestigio y la representación”, afirma Amores, quien remacha su importancia a la hora de analizar las relaciones entre economía, religión y sociedad. Junto al salón han aparecido restos de otras estancias, entre ellas los almacenes en los que el potentado conservaba el género litúrgico con el que comerciaba.
Esto añadido a los anteriores restos arqueológicos desenterrados, son motivos suficientes como para justificar la creación de una cripta arqueológica con la que mostrar al gran público el riquísimo pasado de las Sevillas romana e islámica. A todo eso se le ha dado en llamar Antiquarium.










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