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El Santo Grial de Valencia, pruebas sobre su autenticidad

Durante siglos, investigadores de toda  la cristiandad se afanaron en la búsqueda del Santo Cáliz dedicando sus vidas a encontrar la Copa Sagrada en la que supuestamente el Mesías consagró la primera eucaristía ante sus discípulos.

Tanto la existencia de dicha copa, como la de la propia cena Pascual en la que ésta fuera utilizada, son cuestiones, que aún hoy, siguen dividiendo a estudiosos y expertos de todo el mundo. Nuevas pruebas presentadas en los últimos años por el medievalista italiano Alfredo Barbagallo, demuestran que el Grial valenciano puede ser el auténtico.

A pesar de que, la falta de documentación no permite seguir el rastro del Cáliz en los primeros siglos, la investigación de Barbagallo es interesante porque concluye en que el único cáliz que puede ser auténtico es el de Valencia.

La verdad sobre el misterio de la legendaria copa puede estar muy cerca de nosotros.

El Santo Cáliz de Valencia puede ser el auténtico

Con motivo del 1750 aniversario de la llegada a España del Santo Cáliz, el pasado mes de noviembre se reunió en la capital del Turia  un foro de especialistas que debatieron sobre la autentidad de la Copa Sagradaguardada en la catedral de Valecia. Algunos investigadores se ponen de acuerdo. Tanto el  italiano Alfredo Barbagallo como la norteamericana Janice Bennett coinciden en que esta pieza sólo puede proceder del tiempo de Jesús. Despues de tres años de investigación, Alfredo Barbagallo publicó en internet un documento de medio millar de páginas en el que resume las principales tesis que ha estudiado sobre el Santo Cáliz.

TESIS DE INVESTIGACIÓN DE BARBAGALLO

  • La primera y menos novedosa es que el cáliz que se conserva en la capilla del Santo Grial de la catedral de Valencia procede de Oriente y pudo ser usado por Jesucristo en la Última Cena.
  • Otras dos hipótesis se refieren al camino por el que esta y otras reliquias llegaron a Roma y, desde allí, a Italia
  • Respecto al Cáliz valenciano, Barbagallo afirma que no llegó a España en los años inmediatos a la muerte de San Lorenzo (258), sino en torno a 590, como regalo del papa San Gregorio al rey Recaredo. Además, todas o parte de las reliquias halladas en la tumba de San Lorenzo procederían, pasando por la ciudad italiana de Arezzo, de la India, donde predicó el apóstol Santo Tomás.

El diácono Lorenzo, cuyos padres eran de Huesca,, aunque quizá él naciera en Valencia, era administrador de los bienes de la Iglesia en Roma. Fue martirizado pocos días después que el papa Sixto II, el 10 de agosto de 258 (en la persecución de Valeriano), tras presentar a unos pobres cuando le exigían entregar al Estado los bienes de la Iglesia. Dentro del reparto de bienes materiales que se supone que organizó, habría dispuesto que el Grial se enviara a España.

REGALO PAPAL

Frente a esta tesis de una traslación temprana, Barbagallo parece haber encontrado pruebas de una transmisión más tardía del Grial, en torno al año 590, cuando el papa Gregorio Magno envió a varios países reliquias encontradas durante la construcción de la Basílica romana de San Lorenzo Extramuros.

Es posible que las reliquias y tesoros almacenados bajo el patrocinio del santo español incluían muchos efectos de la primitiva Iglesia que no necesariamente tendrían relación con San Lorenzo. De hecho, en el mismo lugar hay enterrados tres papas. Según Barbagallo, ese tesoro incluye objetos enviados a Italia desde el lugar de martirio de Santo Tomás, acontecido en la India. De todas las reliquias enviadas por San Gregorio Magno la más importante habría sido el Cáliz de la Última Cena, regalado al rey visigodo Recaredo, como enhorabuena por su reciente conversión al catolicismo en el año 589.

Debate sobre la autenticidad de la Reliquia en el programa televisivo de Cuarto Milenio.

El cáliz de vidrio

Barbagallo inició sus trabajos después de ver la imagen de un cáliz en un mosaico de la época (finales del siglo VI) en que se construyó la Basílica de San Lorenzo. Indagando, descubrió que al excavar en la basílica de San Lorenzo en 1863, el arqueólogo Giovanni Battista De Rossi encontró un cáliz de vidrio, que se conserva en la Biblioteca Apostólica Vaticana.

En torno a la basílica, hay yacimientos arqueológicos etruscos procedentes de Arezzo (Arretium), cuidad que conserva la leyenda de un obispo, San Donato, mártir en los primeros años del siglo IV, y que habría sido famoso por un milagro protagonizado precisamente por un cáliz de vidrio.

Por otra parte, la arquelogía constata la presencia de elementos de la cultura propia de Arretium en la ciudad india de Arikamedu, donde fue martirizado Santo Tomás apóstol. Barbagallo concluye que desde Arikamedu se transportó a Arezzo un tesoro con reliquias de Santo Tomás, entre las que se contaría el cáliz de vidrio, y que ese legado pasó luego al yacimiento de la Basílica de San Lorenzo.

Canon Romano

Según Barbagallo, tanto el cáliz de vidrio como el Grial podrían proceder de Santo Tomás y haber llegado a Roma vía Arezzo, dado que las fechas en que vivió San Donato son inciertas, y no hay que descartar que pudiera haber sido coetáneo de Sixto II y San Lorenzo. En opinión de Barbagallo, el cáliz de vidrio podría haber sido usado por Cristo después de la Resurrección, y así se explicaría que se lo llevara el apóstol que había sido incrédulo.

En todo caso, el cáliz solemne de bendición usado para celebrar la Pascua sólo pudo ser el de piedra, es decir, el Grial de Valencia. Su presencia en Roma, además, es muy temprana, pues a ella parece hacer referencia la expresión de que Jesús tomó “este mismo cáliz”, que aparece en el texto de la misa que sólo se empleaba en la Iglesia de la Ciudad Eterna (Canon Romano). El que el Canon Romano use el adjetivo “preclaro” de origen semítico precisamente para calificar al Cáliz, indica que entre quienes lo usaban había cristianos judíos, y por tanto es fechable en la segunda mitad del siglo I o como máximo en el II después de Cristo. Por tanto, si procediera de Arikamedu (cuya relación con Italia se interrumpe a mediados del siglo I), habría debido pasar casi directamente de Arezzo a Roma.

La teoria de Janice Bennett

Janice Bennett confiesa que España le atrae “por la mezcla de su fascinante historia, que incluye la lucha por el catolicismo, la riqueza de sus reliquias, monasterios, catedrales y demás tesoros, su gran diversidad geográfica y la literatura, que refleja hondamente la importancia de la religión para los españoles” Licenciada en 1997, ya publicó un libro sobre el Sudario de Oviedo.

En su libro  “San Lorenzo y el Santo Grial. La historia del Santo Cáliz de Valencia “(Ciudadela, 352 páginas), Bennett da cuenta de su hallazgo de un manuscrito del siglo XVII en la Biblioteca Nacional, que copia el testimonio de un monje del siglo VI al que se da el nombre de San Donato, y que dice que San Lorenzo dio el encargo de traer el Cáliz a España a “Precelio, de la ciudad de Hippo, en Carpetania” (Toledo).

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Ampa

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6 thoughts on “El Santo Grial de Valencia, pruebas sobre su autenticidad
  1. Anónimo

    Me gusta mucho Antonio Piñero el hombre que afirma haber vivido estos últimos años en el siglo I despues de Cristo, le da un poco de credibilidad al programa de Iker

     
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