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El mito indo-europeo del Rey Perdido

El mito del “Rey Perdido”, del “Emperador Dormido”, del “Gran Monarca” o del “Rey del Mundo” es siempre el mismo tema, el de un gran jefe político-militar, un gran caudillo de un pueblo que “desaparece”, esperando el fin de los tiempos, para luego volver poniendo fin a un ciclo histórico agotado e inaugurar una nueva etapa heroica y ascensional.

Todos los países de Europa sin excepción, tienen en común el mito del Rey Perdido. Un rey justo, legítimo y amado por sus súbditos, que desaparece misteriosamente; todos se niegan a creer que haya muerto, se ha retirado a un lugar oculto y volverá cuando la hora sea propicia para ponerse al frente de la legión de los elegidos en la batalla final contra las fuerzas del mal.

Caudillo derrotado en ocasiones (Arturo, José Antonio, Hitler…), en otras muerto, pero que su cadáver jamás se encuentra (Alfonso I el Batallador, Hitler, Federico I Barbarroja, Rodrigo…), o simplemente líder victorioso de un período áureo (Alejandro Magno, Carlomagno, Carlos V, Felipe II…), consciente de la etapa de descomposición y decadencia en que vive la humanidad y que deciden pasar a una especie de estado de letargo hasta que se produzca la renovación del tiempo de la que él mismo será vehículo. Todos ellos son prefiguraciones, más o menos directas, del Mesías Kalki que, según la tradición indo-aria, vendrá al final de los tiempos para restaurar el Orden y la Justicia en el mundo. “El que vendrá”, según Hitler.

Siempre la morada de este “Rey Perdido” es un símbolo polar: una montaña (Federico I y II, Ogier de Dinamarca, José Antonio, Carlomagno…), una isla (Arturo…), un Castillo (Otger Khatalon, Vlad III…). Las moradas o residencias de todos estos personajes, son imágenes visibles y a la vez simbólicas del Centro Supremo primordial: Hiperbórea, Patria y lugar de origen de la Tradición Primordial y de la raza divina de los arios y cuya capital o centro supremo fue Thule.

Cada país europeo ha tenido sus “representantes” de dicho mito fundamentalmente pagano y pre-cristiano.

En España

Rodrigo, último Rey visigodo que desapareció misteriosamente en su combate contra las tropas árabes lideradas por Tarik. Rodrigo fue derrotado y la dinastía visigoda derrocada pero, Pelayo, antiguo portaespada de Rodrigo, consiguiendo la primera victoria neta sobre los árabes, comenzó la Reconquista de España en nombre todavía del Reino visigodo de Toledo y de la legitimidad dinástica encarnada por Rodrigo.

Otger Khatalon, héroe germánico de Cataluña y oriundo de Baviera, que empuñaba una maza como el Hércules mítico. Según la leyenda liberó el Valle de Arán y el de Aneu del dominio musulmán y se rodeó de un grupo aristocrático-místico y mítico “los nueve barones de la fama” que agruparon a los mas viejos linajes catalanes. Una vez cumplida su obra, desapareció sin dejar rastro…

Alfonso I el Batallador y Pedro II el Católico, Reyes medievales, desaparecieron en el campo de batalla, el primero contra los musulmanes y el segundo contra las huestes papales en la famosa Cruzada contra los cátaros. Sus respectivas muertes dejaron tras de sí un hálito de misterio y sus seguidores nunca quisieron creer en ellas. Lo mismo podría decirse de otros grandes reyes medievales como Fernán González, primer conde de Castilla, a quien, según la leyenda, educó un mago y consagró un misterioso ermitaño, después de haber tenido por antepasados a gigantes reconocidos por la memoria popular, Fernando III de Castilla, apodado “el Santo”, que en el año 1230 unificó definitivamente los reinos de León y Castilla o Jaime I el Conquistador, considerado por sus súbditos como a un ser auténticamente predestinado y que, además, fue educado en su juventud por la Orden de los Templarios, o Felipe II , el rey más poderoso de su época que, como si de un nuevo Rey-Mago-Sacerdote se tratara, construyó el Monasterio de San Lorenzo del Escorial, Axis Mundi (Centro del Mundo) de su Imperio e imagen visible y simbólica de Thule, la Patria originaria de los divinos arios… o ya en pleno siglo XX, el fundador y Jefe Nacional de la Falange Española José Antonio que, como en la leyenda del “Emperador dormido”, descansa en el interior de una montaña…

En Roma

Según la leyenda, el mítico fundador de Roma, Rómulo, después de gobernar durante cuarenta años, mientras un día estaba pasando revista a las tropas en Campo Marcio, cerca de donde actualmente se encuentra el Panteón, estalló de repente una terrible tormenta que le hizo desaparecer de la vista de todos para siempre al quedar ocultado en una espesa nube. Alguno de los senadores que estaba cerca de él dijeron que se lo había llevado la tormenta. Pero poco después se le apareció a un granjero profetizando el futuro esplendoroso y áureo de Roma. A partir de esa aparición, a Rómulo se le veneró como a un Dios.

En Portugal

En Portugal, por ejemplo, tenemos el caso del Rey Don Sebastián, que en el año 1578 “desapareció” durante la batalla de Alcazarquivir contra los moros. Según la leyenda, reaparecerá en un día de bruma para continuar su lucha contra las fuerzas del Mal.

En Rusia

En Rusia, la leyenda del Zar Alejandro I, el Zar de la Santa Alianza, también participa del mito del “Rey Perdido”. Alejandro I murió bruscamente durante un viaje por Crimea, pero su pueblo nunca quiso creer en su muerte, corriendo el rumor de que su muerte se trataba de un simulacro y de que había tomado la identidad de un eremita. Cuando en el año 1926 se abrió su tumba, se descubrió que estaba vacía…

Otro personaje histórico inesperado, se integra en el mito del “Rey Perdido”: Vlad III, llamado Vlad Tepes, perteneciente a la “Orden del Dragón” (de ahí el apodo de “Drácu-la”) (4), Rey de Valaquia entre 1448 y 1476, héroe en la lucha contra el peligro turco. A la muerte de este extraordinario guerrero y luchador contra los turcos, así como defensor de nuestra amada y Sagrada Europa, que fue Vlad III, nació una tradición según la cual volvería un día para reinar eternamente. En 1932 se abrió su tumba y se descubrió que estaba vacía…

En Dinamarca también encontramos otra interesante ramificación del mito del “Rey Perdido”. Ogier de Dinamarca se encuentra actualmente escondido en lo más profundo de una montaña, o en los subterráneos del castillo de Kronburg, de donde surgirá al fin de los tiempos para salvar a su país… al igual que los Emperadores germánicos del Medievo europeo Federico I y II que moran en el interior de las montañas Odenberg o el Kyffhäuser… En Inglaterra, el Rey Arturo, protagonista del Ciclo del Grial y de los Caballeros de la Tabla Redonda, después de la batalla contra las fuerzas del mal representadas por Mordred, se retira a la isla Avalón…En Francia, del Emperador Carlomagno se dirá lo mismo: que no está muerto, sino que aguarda el tiempo en que sus súbditos vuel-van a necesitarlo. La historiografía oficial no ha logrado aun descubrir el destino del Delfín de Francia, Luis XVII, desaparecido sin dejar rastro de la Torre del Temple de París tras el guillotinamiento de sus padres…

Para volver otra vez al siglo XX, Seguir leyendo en el artículo Fuente

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Ampa

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6 thoughts on “El mito indo-europeo del Rey Perdido
  1. Anónimo

    Mi interés está en ROMULO, entiendo que la tormenta sería un tornado, además se llevaría a más, a parte de ROMULO. Una tormenta no hace selección de objetos a llevarse. Por otro lado me sorprende no haber encontrado ningún rastro de esa historia en el nacimiento de Roma, pero siendo optimista y consecuente con el autor de la historia, me gustaría si podía aportar algún dato de la historia, algún escrito, grabado, etc., que de cierta credibilidad.
    Estoy buscando información sobre el CAMPO MARCIO, gracias.

     

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