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Dido, Reina de Cartago

DIDO REINA DE CARTAGO

Cartago fue en la Antigüedad una próspera ciudad y una verdadera potencia de su tiempo que se enfrentó a la gran Roma en las conocidas como “guerras púnicas”. El Origen de Cartago hay que buscarlo en un grupo de fenicios, que procedentes de Tiro, llegaron al norte de África y fundaron una nueva ciudad aproximadamente en el siglo XIII a. C. con el nombre de Qart Hadast. La historia de su fundación ha estado durante casi tres mil años envuelta en leyendas. Varios de estos mitos han sobrevivido y llegado a nuestros días a través de la literatura griega y latina. Según estas leyendas; la ciudad de Cartago fue fundada por la reina Dido (Elisa o Elissar) quien salió de Tiro huyendo del asesino de su esposo, su hermano menor, Pigmalión, que quería a toda costa, convertirse en el nuevo rey de Tiro. Dido con su exilio habría evitado que su pueblo llegara a una inevitable guerra civil.

Isabel Barceló ha publicado recientemente, con ES Ediciones, su primera novela, “Dido Reina de Cartago” que, dicho sea de paso, está despertando un enorme interés. En ella, Isabel habla de una mujer excepcional de la aristocracia tiria; Dido, que supo enfrentarse a su destino con la dignidad y la nobleza de una verdadera reina. Junto con un grupo de fenicios, Dido se embarca en una peligrosa aventura que acabará en la fundación de la ciudad de Cartago. Hoy en Arquehistoria queremos que Isabel nos hable de Dido. Os dejamos una de nuestras entrevistas “a fondo” sobre esta novela histórica y su autora

Entrevista a Isabel Barceló

A.Galduf/Arquehistoria

Hola Isabel. Bueno, te prometí una entrevista y aquí estamos para hablar de la reina Dido pero también para conocer mejor a Isabel Barceló.

Gracias, Amparo. Creo que tiene más interés hablar de la reina.

En primer lugar saludo a la escritora. Felicidades por esta amena novela histórica. Para mí, aunque resulte paradójico, rica y sencilla.

La sencillez es mi opción. No está reñida con la profundidad en el contenido, sino directamente relacionada con el lenguaje directo que utilizo y una prosa clara. Mi vocación es estar al alcance de todos los lectores, acercar el mundo clásico al lector de hoy, ayudarle a descubrir tantas cosas hermosas que debemos a la antigüedad. Quienes tengan conocimientos previos sobre el tema o sean especialistas en él, podrán extraer placeres añadidos o alcanzar otras conclusiones. Esta novela admite muchas lecturas.

Dar vida a una reina como Dido no debe ser fácil después de casi tres milenios. Se intuye en tu novela que sientes cierta fascinación por el personaje. ¿Cómo te decides a escribir sobre ella?

Habrás deducido, por la lectura de mi blog, que me interesan mucho las mujeres. La reina Dido es un mito en el Mediterráneo, una mujer cuya gesta épica – huir de su ciudad de origen, vagar por el Mediterráneo, fundar una nueva ciudad – no desmerecería las gestas de los varones. Por otra parte, sus amores con Eneas representan muy bien cuál es la idea que los romanos tenían acerca de la pasión amorosa. Ante ésta, Eneas se constituye en el modelo de ciudadano, señala cuál debe ser la pauta de conducta de un buen ciudadano romano. Y no podemos olvidar la influencia de ese modelo en nuestra cultura.

La Eneida de Virgilio ha sido el clásico en versión latina que ha alimentado la leyenda sobre la fundación de Roma. Si me permites el atrevimiento, salvo en el caso de Eneas,-que para Virgilio fue un héroe y para los cartagineses un villano-, observo un hilo conductor en tu novela respecto a la Eneida.

La Eneida ha sido mi guía para hablar de Eneas y los suyos y para relatar el encuentro y desencuentro de éste príncipe troyano con la reina Dido. Me ha servido también para contrastar dos versiones: la versión romana que corrió a cargo de Virgilio, y otra versión cartaginesa, en este caso relatada por la anciana señora Imilce que, unos cincuenta años después de haberse fundado Cartago, se propone contar la historia de la fundación de su ciudad y la peripecia vital de la reina. Aquí se evidencian dos modos de interpretar los mismos hechos y, también, cómo se construye la historia y qué fácilmente puede ser manipulada. Son seguramente esos y otros mensajes implícitos que recorren la novela de principio a fin los que te han hecho sentir que, pese a su sencillez formal, contiene un caudal de riqueza.

Los fenicios de Tiro como pueblo parecían pacíficos, de carácter abierto y emprendedor, vamos que sabían cómo buscarse la vida.

Creo que sí eran pacíficos, porque vivían principalmente del comercio. Y tenían fama de ser muy astutos. Eso irritaba extraordinariamente a los romanos que se sentían, en ese aspecto, en clara inferioridad. Esa inteligencia sorprendente es uno de los rasgos característicos de la reina Dido.

Pero en casa, en Tiro, no se andaron con bromas ¿Fue la fundación de Cartago una consecuencia de las luchas internas de la aristocracia tiria?

Eso dicen los relatos legendarios sobre la reina Dido y yo lo mantengo en mi novela. Me parece plausible. Cartago nace muy lejos de las áreas de influencia fenicia y no creo que fuera por azar. Más bien por deseo o necesidad de mantenerse a distancia de la poderosa ciudad de Tiro. Eso habla de conflictos.

Cartago con el tiempo se convertiría en una potencia. Los descendientes de aquellos tirios se hicieron ambiciosos, ya no se conformaron con negociar, querían conquistar territorios…

No me atrevo a firmarlo categóricamente, pero creo que el conflicto viene por el hecho de disputarse entre Roma y Cartago la hegemonía económica en el Mediterráneo. Llegado un momento, parece que no había otro camino para dirimir esa rivalidad que emplear las armas. Podemos recurrir a una frase que hemos oído no hace muchos años en un presidente norteamericano: “Es la economía, estúpido…” ¿Y qué guerra, por santa que se proclame, no tiene su origen en la ambición de poder y dinero?

Me gustaría conocer ahora a la Isabel bloguera o Isabel Romana, el nick que empleas en tu blog. Después de navegar un buen rato por este sitio del que eres editora www.mujeresderoma.blogspot.com, una comprende mejor el sentido de tu novela.

Uno de mis intereses es recuperar la memoria de las mujeres del pasado. Creo que para reivindicar hoy nuestro papel en la sociedad no está de más recordar que también las mujeres, desde el inicio del mundo, han cumplido muchos servicios a la humanidad. Para exigir nuestro lugar no partimos de cero, sino de los muchos méritos que hemos acumulado a lo largo de los siglos, aunque se los haya querido enterrar.

Es compartido el pensamiento de que la historia ha sido muy injusta con las mujeres. En este blog reivindicas el papel de la mujer en la historia antigua. ¿Recreas a mujeres valientes y desconocidas?

Trato de recrear mujeres con sus debilidades y sus fortalezas. No podemos pensar que todas eran valientes o bondadosas, como tampoco es aceptable que sólo se hable de aquellas que han destacado por protagonizar escándalos. Hablo de mujeres en general, para ejemplificar cómo sería su vida cotidiana, y de mujeres en particular que han descollado, para bien o para mal, en su tiempo. Sólo pretendo recordarlas, no juzgarlas.

Una mujer decidida ¿constituye siempre un peligro?

Para los varones, sí.

Traducido a tu novela, me ha parecido que las mujeres son las heroínas, las que toman las decisiones y dirigen la acción; Dido la protagonista y la narradora Imilce, seguidas de amazonas, artesanas, confidentes, cocineras… En cambio, los hombres se perfilan ausentes de ese coraje femenino; bien son asesinos, como Pigmalión, meros asesores, consejeros o traidores como Eneas. Quizás me equivoque, pero he intuido cierto sexismo entre lineas.

No comparto tu interpretación. Sólo dos mujeres tienen las riendas en esta historia: la reina Dido, puesto que es reconocida por todos como tal y es muy consciente de tener una responsabilidad y un deber hacia su pueblo y la señora Imilce, que decide escribir la historia de la reina y no disfruta de otro poder que aquel que le otorga la palabra. No parece mucho. Eneas es firmemente defendido por los suyos y por el poeta Trailo a quien la señora Imilce da la palabra graciosamente, porque es su voluntad y porque entiende que así debe ser para que todos conozcan otros puntos de vista. En ese sentido, Imilce sería un ejemplo de apertura en la época, de buen hacer. No obstante, Imilce tiene todo el derecho a expresar su opinión acerca de la conducta de Eneas. Y por todo ello no me parece, ni mucho menos, que la novela esté sesgada. He tratado de dar un punto de vista femenino y fenicio a la historia de Dido y creo haberlo hecho con equilibrio. No nos impide formarnos un juicio, cada cual el suyo, acerca de lo sucedido.

En fin, creo que si repasas bien todos los personajes, verás que en ningún momento he caído en la falacia de señalar a todas las mujeres como buenas y valientes y los varones como lo contrario. En absoluto. En todos ellos, empezando por Eneas, hay cualidades y defectos. Sí es cierto que la señora Imilce, de manera implícita, hace una crítica profunda a Eneas que es extensible a todo el género humano y sigue teniendo actualidad: de las acciones de los hombres son responsables los hombres, no los dioses. Hay una exigencia de comportamiento ético. La reina Dido expía terriblemente sus errores. Eneas, en cambio, según nos transmite Virgilio, no parece haber errado, sino únicamente ha cumplido la voluntad de Júpiter. ¿No crees que es algo sobre lo que conviene pensar?

El nacimiento de esta novela es inédito. Has ido gestando la novela compartiéndola con otros blogueros e internautas que iban encarnando a los personajes de la historia y que te proponían ideas. Me parece fascinante pero también arriesgado…

Reivindico la alegría de crear, de contar. En ese sentido, esta novela ha nacido como un reto y como un juego con mis lectores. Les propuse, para que se sintieran más implicados en el desarrollo de la historia, que “adoptasen” un personaje de los que ya habían salido o de los que citan las fuentes clásicas, o, en todo caso, que se inventasen un nombre y una actividad o profesión y yo me comprometía a darles un papel en la novela. El tener que incluir en la historia a un filósofo cínico, a una prostituta, a un náufrago, a un cartógrafo, a una bailarina oriental… a todos aquellos personajes que se inventaron mis lectores, fue para mí un reto y una gran ventaja: te aseguro que a mí no se me habrían ocurrido nunca. Ellos, en los comentarios, aventuraban qué pasaría en el siguiente capítulo, qué le ocurriría a tal o cual personaje. Esto constituía para mí una fuente inagotable de inspiración. Como es natural, jamás di la razón a mis lectores haciendo ciertas sus especulaciones, siempre quise sorprenderlos. Ese juego da a la novela una viveza que seguramente hace que se aproxime mucho a la vida real.

En cuanto a los riesgos, sinceramente no los evalué. Me gustan los retos, me gusta escribir y me lo paso bien. Lo peor que hubiera podido ocurrir es que la novela fuera mala o aburrida. Un daño muy pequeño ¿no te parece? Bien valía la pena emprender esa aventura.

A más personajes mayor complejidad narrativa y el lector tiene que hacer mayor esfuerzo por retener los nombres, ¿llenaste el cupo?

Sí, son muchos personajes aunque algunos de ellos son objetos, plantas, dioses, animales, etc. cuyo papel consiste en estar ahí y jugar algún papel en el desarrollo de la historia, pero no exigen ser caracterizados con una personalidad diferenciada, ni, obviamente, hablan. No es demasiado difícil aclararse con ellos, pues al ser una historia narrada en internet, por capítulos, hay continuas referencias para que los lectores no se pierdan. De todos modos, al final del libro se recoge una relación de los personajes con una breve descripción, por si algún lector lo necesita. Y si siente curiosidad, a continuación viene la relación de personas físicas que los encarnaron.

¿Cuánto tiempo te llevó escribir y cómo hacías para contestar todos los post?

Creo que me llevó once meses, a razón de un par de post o capítulos a la semana. En cuanto a responder a los comentarios, pues me arreglaba como podía… Me gusta corresponder a los lectores, que en realidad son ya amigos.

Se observan ciertos paralelismos entre la novela y la vida real; Imilce por ejemplo es el personaje que narra la historia. ¿Tiene Isabel algo de Imilce? Por cierto ¿Quien es la Dido virtual, puedes decirnos algo de ella?

Imilce era “interpretada” por Almena, una internauta bloggera. No obstante, quienes han leído la novela, quienes me la han presentado y algunos críticos, han coincidido en señalar que la autora está detrás de ella. Se me hace raro que tantas personas se equivoquen… En cuanto a Dido y Eneas, por razón de ser protagonistas y tener una relación conflictiva, no permití a ninguna persona representar su papel. Me parecía que ellos debían estar fuera de ese juego.

Las descripciones del poeta troyano están llenas de poesía y emotividad que parece contrastar con el lenguaje más realista de Imilce.

Los textos del poeta troyano se corresponden más con el tono y el estilo épico de la Eneida. Me parecía el apropiado, puesto que él iba a narrar la versión troyana/romana. El estilo de Imilce está más apegado a la realidad cotidiana, es más sencillo y directo, menos fantasioso. Ella habla de relaciones entre las personas y de sentimientos mientras el troyano relata gestas. Los estilos de uno y otra son acordes con los dos puntos de vista que se expresan abiertamente en la novela.

La historia de Dido y Eneas puede que sea una de las más antiguas historias de amor, sin contar claro la de Troya, entre Helena y Paris. Crees que esta relación amorosa fue el motivo de la guerra de Troya o solo la excusa que necesitaron los griegos para arrebatarles el control del paso Dardanelos?

Creo que desde siempre los seres humanos hemos intentado embellecer y, si me apuras, disfrazar nuestras ambiciones para tratar de presentar nuestra conducta como más justa o, por lo menos, justificable. Hace ya muchos siglos que tenemos historia, que tenemos conciencia de nosotros mismos y, por tanto, elementos de juicio suficientes para saber distinguir la verdad por encima de las palabras hermosas o los maravillosos cantos épicos. Estos se sitúan en el terreno de la literatura, de nuestro imaginario colectivo, de nuestras aspiraciones, pero no de la historia. Es importante hacer esta distinción.

Hay nobleza en el corazón de Dido, capaz de sobreponerse al dolor de la muerte pero incapaz de resistir al poder del amor. Hay una Dido antes y otra después de enamorarse. El amor la cambia. Personalmente me quedo con su fuerza y su coraje.

También yo. Y con su profundo sentido de la responsabilidad, su capacidad de sacrificio, su apuesta por resolver los problemas de manera pacífica, su sentido de la justicia. Destacaría su humanidad.

Las relaciones humanas a veces son tan complicadas.

Sí, lo son. Al menos, todos hemos podido experimentarlo así, la dificultad para hacer compatibles nuestros deseos y necesidades con los de otras personas. En esta novela quedan a la vista algunas de esas dificultades y también algunos logros: amistad, lealtad, afecto, juegan un papel importante.

Gracias a tu novela, Dido vuelve a tener un hueco entre los mortales.

Sería demasiado pretencioso por mi parte responderte que sí. He tratado de acercarla a nuestros días y espero que tenga buena acogida. Ahora bien, la suerte que corra ya no está en mis manos, sino en las de los lectores. Ellos decidirán si le hacen o no un hueco en sus corazones.

Bueno pues dicho sea, “Dido reina de Cartago”; libro recomendado para estas fiestas, por cierto ¿te gustan la Navidades?

Si, me gustan. Me ilusiona y me satisface el compartirlas con la familia, tienen para mí un significado muy concreto: el sentir que estamos juntos, que estamos unidos.

Gracias Isabel, ¿volverás a rescatar a otra mujer de la Historia?

Seguro que sí. Muchas.

Me alegra oirte eso. Hay mucho que rascar todavía en la Historia para recuperar a tantas mujeres…

Suerte y un buen año.

Muchas gracias a ti por esta entrevista tan extensa y completa. Ha sido un placer departir contigo. Felices fiestas a ti y tus lectores.

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Ampa

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15 thoughts on “Dido, Reina de Cartago
  1. Anónimo

    Fue un placer leer una novela tan amena y entusiasmante, como bien documentada. Esperamos que la autora siga cultivando un género que necesita de plumas como la suya. Felicidades.

    D. Crespo

     
  2. Anónimo

    Aunque el tiempo de Dido pasó, para mí ha sido un descubrimiento esta novela, vamos un ejmeplo de lucha. Sigue así Isabel.

     
  3. Anónimo

    La novela se lee con muchísimo agrado y si se hace sin prisas, se descubren un montón de significados que si no se quedarían ocultos. Tiene frases realmente de una calidad y calidez enormes, se puede pensar un buen rato con muchas de ellas. Como veis me ha gustado y por ello la recomiendo sin niugún género de dudas. Felices fiestas

     
  4. Anónimo

    Una novela para leer conteniendo la respiración, y releer despacio, disfrutándola. Espero que tenga la difusión que merece y que esta autora publique pronto otros títulos. Enhorabuena.

     
  5. Anónimo

    Aunque me tacheis de ignorante>; no eran Rómulo y Remo la leyenda de la creación de Roma? ¿?

     
  6. Anónimo

    No me van las navidades, pero la novela es buena. TAmbien la entrevista Enhorabuena a Isabel Barceló

     
  7. Anónimo

    Una entrevista muy bonita. La delicia de leer este libro es inmensa. Me he sentido como ante esos grandes libros que entran para siempre en tu alma, te sacuden y forman para siempre parte de tu vida.
    Ciertamente ninguno de los personajes es plano, todos están llenos de matices y pasiones, desde Dido, víctima de una historia, pero que no escatima ambiciones ni falta de escrúpulos a la hora de raptar a las muchachas de Rodas, por ejemplo.
    La narradora aporta todo un punto de vista, toda una memoria vivida que no quiere que se pierda, pero ya explica Isabel cuáles son las otras voces que le dan el contrapunto narrativo, no olvidemos a Trailo.
    Imilce, narradora y personaje fundamental está llena de toda la historia del pasado y de todo el sufrimiento actual en sus relaciones domésticas y cotidianas y de dignidad ante todo.
    Al mismo tiempo Eneas, y esta parte me gustó mucho, después de ser visto desde la perspectiva del amante desalmado por Dido, nos ofrece sus sentimientos de dolor al tener que dejar a la reina a la que ama, emprendiendo sin embargo su viaje ante lo irremediable de la situación donde se imponen y claman las voces de su pueblo y los mandatos de los dioses.
    Algo de sobrenatural, de la tragedia clásica, de lo inevitable y lo inexplicable del drama humano animan a estos personajes complejos, cuyas reacciones no son fáciles de entender sino desde la intrincada visión de los seres humanos que han sufrido esas llagas que van formando nuestra alma.
    Mi más ardiente felicitación a la maga de los sentimientos en la narrativa poética.

    Elena Pascual

     
  8. Anónimo

    Yo me estoy muriendo por leer el libro
    lamento no leerlo en el blog pero 0.0 en verdad quiero comprarlo y tener uno para así poder abrir cuando yo desee
    saludoss Isabel y felices fiestas
    un abrazoo de oso 😀 saludos!!

     
  9. Pingback: Las mujeres en la historia | Arque Historia - La actualidad de la Historia

  10. Ampa

    Celebro que encuentres nuestros contenidos de interés eripere. Felicidades tambien por tu blog.
    Espero que sigas visitándonos y dejando tus impresiones por aquí.
    Un saludo grande¡¡¡

     
  11. Pingback: El mito de Eneas; Virgilo, la Eneida y la fundación de Roma | Arque Historia - La actualidad de la Historia

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