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Las Órdenes militares en España
Enviado por ampa el 9 Diciembre, 2008 - 15:40.
Origen y desarrollo de las Órdenes militares españolas
Amparo Galduf /Arquehistoria
A partir del s. XII se fundarán en la península ibérica con carácter nacional; la Orden de Calatrava, (en Castilla), fundada por monjes del Císter, la de Alcántara, en León, ambas con carácter fuertemente militar, para la defensa de fortificaciones.
Sólo unos años despues se estableció en el noroeste la Orden de Santiago para la protección de los peregrinos que iban al sepulcro del apóstol. Ambas tres se fundaron a comienzos del s.XII entre 1150 y 1160.
Compuestas por monjes guerreos cuyo régimen de vida eran las armas y la vida religiosa, la Ordenes militares eran unas organizaciones armadas que irrumpieron en España a raíz de la Reconquista para unir sus huestes a las de los monaras en la lucha contra el Islam; asegurando el orden y protegiendo a los peregrinos y desvalidos.
Los pontífices confirieron a la empresa de la Reconquista la categoría de Cruzada. Pero además, como otras organizaciones religiosas, se vieron favorecidas por múltiples donaciones de los monarcas y de los fieles. Su espíritu caballeresco propició que la nobleza se incorporara a ellas aportando cuantiosos bienes.
El poder de las Órdenes Militares llegó a ser enorme, teniendo bajo su mando y jurisdicción numerosas tierras, villas, castillos y fortalezas. Como, sus servicios como ejercito en campaña eran inestimables, los reyes no sólo no se atrevían a enfrentarse a sus Maestres, sino que los cubrían de riquezas.
Consecuencias del poder económico de las Ordenes
Las consecuencias de la fundación de estas órdenes fueron principalmente económicas. Los bienes de las órdenes se concedían en encomienda. 
En lo que se refiere a la riqueza que llegaron a poseer las Órdenes Militares, basta citar a la de Calatrava, cuyas posesiones pasaban de 350, entre villas y lugares donde vivían más de 200.000 personas. Sus iglesias eran 90 y sus encomiendas llegaban a 130 que producían anualmente más de cuatro millones de reales. En lo que se refiere a la de Alcántara, poseía 35 encomiendas, con 53 villas y aldeas, dos conventos de comendadores y un colegio en Salamanca que fundó Felipe II.
Los Grandes Maestres de las Órdenes Militares, esencialmente en Castilla, disponían de un poder enorme y un influjo social importantísimo lo que les permitía alternar con los reyes en un plano de igualdad. Los Reyes Católicos no toleraron que esta situación siguiera vigente como en el pasado. Así que, con habilidad política, incorporaron los Maestrazgos de la mayor parte de las Órdenes Militares a la Corona.
Querían disponer de un poder total y absorbente, sin permitir que existiera un Estado dentro de otro Estado. Terminada la Reconquista con la toma de Granada, la altivez antigua de la nobleza debió someterse al poder real.
Los cuantiosos bienes de las Órdenes españolas pasaron al poder de la autoridad real y tierras, villas y castillos tuvieron por sus únicos señores a los reyes. A las Órdenes Militares ya no les quedó otra cosa que la denominación de instituciones honoríficas. Por si esto no bastaba, se creo el llamado Consejo de las Órdenes Militares, organismo que en realidad, tan sólo era el conducto por el que a dichas Órdenes les llegaba la voluntad real.
El Consejo de las Órdenes Militares
Incorporados los maestrazgos a la Corona, se creó el Consejo de las Órdenes para que conociese de los asuntos en última instancia, Consejo que fue, andando el tiempo, convertido en tribunal.
EL Papa Adriano VI convirtió en perpetua, en 1523, la administración por la Corona de las Órdenes Militares. Algunos autores sostienen que los Reyes Católicos crearon en el citado año de 1489 un Consejo para cada una de las Órdenes, siendo Carlos I hacia 1626 quién los refundiría en uno solo.
San Pío V confirmó en la correspondiente Bula, que la administración de las Órdenes debía ser conjunta de la Santa Sede y la Corona. En tiempo de Felipe II, y para resolver las desavenencias surgidas entre el Consejo y casi todos los obispos del Mediodía y Centro de España, se confirió a dicho monarca por Bula de 20 de octubre de 1684 de Gregorio XIII autorización para terminarlas, nombrando el Rey una Junta compuesta de un Consejero de Castilla, otro de Indias y otro de las Órdenes, Junta que recibió el nombre de Apostólica.
Conclusión
Cuando las necesidades que habían cubierto las Órdenes Militares en su origen (defensa de los territorios fronterizos y repoblación de las tierras conquistadas a los musulmanes) se perdieron, la justificación que había amparado la percepción de rentas empezó objetivamente a diluirse, al compás del creciente control de las funciones y de los aparatos militares por parte del Estado. El contenido que hasta entonces habían tenido las Órdenes Militares se perdía al pasar su control al Consejo de las Órdenes y, en definitiva, a la Monarquía.
No hay duda que a partir del siglo XVI las rentas de las encomiendas de Órdenes Militares iban a ser utilizadas para los propósitos de la Monarquía.
Dichos bienes fueron comprendidos en la desamortización, incautándose de ellos el Estado, especialmente por la Ley del 1 de mayo de 1855 y por la de 11 de julio de 1856.
Seria bueno apuntar, que
Seria bueno apuntar, que varias de estas ordenes caballerescas surgen tras la persecución de la Orden de los Templarios, quienes en muchos países no hicieron más que cambiar su nombre, no obstante siguieron manteniendo sus reglas y costumbres, y las ordenes caballerescas de España no son la excepción.
hola y gracias me ha servudo
hola y gracias me ha servudo de mucho
un militar marroqui para
un militar marroqui para poder pasar el control fronterizo
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