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El refugio de los últimos rebeldes de Mallorca descrito por Jaime I.
Enviado por jairo el 16 Diciembre, 2009 - 11:11.
Eran mallorquines sarracenos del Al Andalus y en su huída de Mallorca-
que estaba siendo conquistada por el rey Jaume I-, se llevaron consigo las llaves de sus casas a las que seguramente pensaban volver. Evidentemente esto no pudo ser, ya que serian apresados por las tropas del rey cristiano el 31 de diciembre de 1229. El refugio de estos 30 rebeldes fugitivos ha sido hallado por unos bomberos montañeros del Consell de Mallorca, en el abrigo intacto de un peligroso acantilado, donde estos bereberes de Iraten trataban de mantenerse ocultos. Allí han aparecido, entre otros objetos, estas tres llaves en buen estado. La noticia resulta más interesante aún ya que este episodio sería narrado por el propio Jaume I en su crónica; El llibre dels fets. Esta es la prueba de que existieron esos últimos rebeldes, de los que hablaba el monarca, contra la invasión cristiana en Mallorca.
En la zona se apresaron unos 2000 andalusíes. En la excavación ha aparecido cerámica, restos de comidas y fuego y un vertedero de esos restos. En el horno improvisado con media tinaja se halló la última comida de los cautivos: los huesos sin desmembrar de una pierna de conejo. Pero los sarracenos bereberes en fuga también comieron pescado -la cueva abierta está cerca del mar-: erizos marinos y almejas.
Declaraciones del historiador de la Universidad Autónoma de Barcelona: "Hemos excavado un episodio que está documentado en un texto, lo que técnicamente es muy relevante. Sabemos por el rey lo que pasó y qué caballero intervino en el desalojo de los refugiados: el aragonés Pere Maça, que está retratado en murales bélicos del MNAC en Barcelona",
"La crónica de Jaume I nos permite una exploración insólita de una ocupación ocasional de días, entre el 24 y el 28 de marzo, con luna llena, de 1230 en que fueron capturados los payeses de las alquerías vecinas, que desconocían que lo que estaba ocurriendo era una conquista, una ocupación. Eran los vencidos", relata Barceló que bautizó el lugar con 'cova Jeroni' por el mitificado nativo jefe indio rebelde de Norteamérica.
"Excepcionalmente no hay rastros de que ese abrigo en la sierra de Artà, cerca de Ferrutx, fuera habitado antes o después de 1230. Es de muy difícil acceso y debió ser una aventura permanecer en esa rocas en desnivel, abiertas al viento, a 50 metros de altura en un acantilado".
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