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Rey Lobo. Juan Eslava Galán rescata a los íberos

En el siglo IV a. de C. griegos y púnicos se disputan el dominio del Mediterráneo. Un ejército cartaginés fracasa en su intento de conquistar Sicilia. Zumel, uno de los mercenarios iberos al servicio de Cartago, pierde a su jefe que es asesinado por uno de sus generales. Zumel ligado al difunto por la devotio ibérica, o juramento de honor, debe vengarlo o morir en el intento, pero ya es un héroe cansado que ha luchado sin fortuna en muchas guerras, y opta por regresar a su poblado para unirse a su antigua enamorada y envejecer pacíficamente en los paisajes de su juventud.

El poblado ha cambiado en su ausencia y el mundo que encuentra es muy distinto del que dejó.  La mujer de la que está enamorado es la concubina del jefe Turrillo, el camarada de su juventud que insiste en contratarlo a su servicio para aprovechar su experiencia como guerrero. Zumel declina el generoso ofrecimiento y se obstina en ser lo que pretendía: un simple pastor, pero no puede olvidar a la mujer de la que sigue enamorado y por la que soporta las humillaciones de que lo hacen objeto los guerreros de Turrillo. Al final las circunstancias se confabulan para alterar sus proyectos y obligarlo a retomar las armas.

“ Rey Lobo” es una historia de amor y  venganza, que discurre en un momento crucial de nuestro pasado: la crisis del mundo ibero que pugna por escapar de su barbarie para incorporarse a la civilización que vislumbra más allá de sus fronteras.  En ese marco, la novela nos permite conocer la vida cotidiana y las costumbres de iberos, griegos y persas. La acción discurre en tres escenarios muy distintos:

1. Los  belicosos poblados iberos, enzarzados en guerras vecinales y regidos por una aristocracia  guerrera.

2. Las prósperas ciudades-estado griegas regidas por tiranos, en las que impera el comercio, el arte y la filosofía.

3. El variopinto, colorista e inmenso imperio del Gran Rey de los persas, un mundo en sí mismo integrado por más de cien pueblos, magníficas ciudades y dilatados parques de caza poblados por leones, que Zumel recorre por la ruta de las caravanas.

Rey Lobo trata de los dos temas universales que informan la literatura: el amor y la muerte, pero, ante todo, es una novela de sentimientos, que impulsan a sus personajes a acometer acciones heroicas y acaso desesperadas. 

Juan apostilla sobre su novela que :

En cuanto al estilo narrativo de Rey Lobo debo decir que responde a mi concepto de la novela. Siempre he defendido que cada novela es un mundo y que la sombra del autor no debe proyectarse sobre ella. Cuando novelo intento acomodar el estilo y la técnica narrativa al asunto que trato e incluso al de la época en la que se desarrolla la historia. Los que han leído mis novelas recordarán que  En busca del Unicornio imitaba el estilo cronístico del siglo XV; Guadalquivir, el estilo oral de los recitadores musulmanes; El comedido Hidalgo, evocaba la sintaxis del Siglo de Oro… En Rey Lobo he intentado una narración sin aparentes artificios, lineal, en un estilo simple y puro, el que  imagino usarían los propios iberos para relatar sus historias de sangre y valor en torno a las hogueras del poblado. He realizado también un esfuerzo “arqueológico”. He intentado no inventar nada, tan sólo la historia. Cada lugar, cada objeto y cada acontecimiento reflejado en la novela existe en la realidad: el poblado de Zubión (Puente Tablas, cerca de Jaén), las sorprendentes esculturas de Cerrillo Blanco; el monumento funerario de Pozo Moro. Esta reconstrucción histórica que refleja la pasión de toda una vida por la arqueología ibérica y por los iberos es el fondo documental de la novela.

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