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Nuevos restos del Toledo visigodo en la Vega Baja

El yacimiento de la Vega Baja, en la ciudad de Toledo, sigue aportando nuevos  y valiosísimos restos de la, poco conocida, España visigoda de los siglos VI y VII en la que Toledo llegó a convertirse en capital del reino hispanogodo y en arzobispado, con lo que adquirió gran importancia civil y religiosa. Aun así, el período visigodo de España sigue siendo una etapa con muchas incógnitas todavía, debido a los pocos hallazgos que han sido encontrados hasta ahora. De ahí la relevancia y la riqueza arqueológica de este yacimiento toledano que queda de manifiesto en la exposición “El Territorio de la Vega Baja”  que muestra  hasta el 30 de abril 200 piezas encontradas en las recientes excavaciones; como la primera hebilla visigoda encontrada en el yacimiento, la única pizarrilla visigoda hallada hasta el momento en Castilla-La Mancha, el tesorillo de treinta monedas de oro con las esfinges de varios reyes godos -nunca expuesto hasta ahora- y un pendeloque rescatado el pasado año y que podría formar parte de una corona votiva.

Singular ungüentario bizantino en Toledo

Los trabajos arqueológicos de la campaña 2009 en este yacimiento, además, han sacado a la luz una pieza arqueológica de gran valor histórico. Se trata de la base de un ungüentario bizantino, una suerte de ánfora que solía proceder del África bizantina o de Oriente Medio

Se aprecia en el ungüentario que el sello o monograma es de forma redonda y en su interior aparace parte de una cruz o aspa central con ligaduras y ornamentos muy esquemáticos y simples que recuerdan a un crismón.

Según los especialistas, hasta ahora estos recipientes únicamente se habían encontrado, en la península, en yacimientos del litoral mediterráneo y un único caso aislado en Lugo. Lugares costeros de influencia bizantina, como Málaga y, sobre todo, Cartagena, y en otros poco alejados de la costa como el Tolmo de Minateda, en Hellín (Albacete). La pieza encontrada en la Vega Baja es muy similar a las halladas en Cartagena, por lo que podría datarse en la segunda mitad del siglo VI d.C.

Es indudable  la relevancia de esta pieza encontrada en la Vega Baja por las implicaciones que puede tener para el estudio de las redes comerciales peninsulares durante el reino visigodo capitalizado en Toledo y de las que, hasta ahora en este tipo de investigación, no se tenía constancia.

Según los estudiosos, la mayoría de estos ungüentarios habrían llegado a la península tras la conquista bizantina del Mediodia hispano y evidenciarían la existencia de un comercio regular con la parte oriental del Mediterráneo, favorecido dicho intercambio de mercancías por la permanencia de comerciantes orientales en el litoral español, citados en las fuentes escritas de la época, y la presencia bizantina en el norte de África.
En lo que están de acuerdo los arqueólogos es en la obligada prudencia a la hora de hacer una interpretación debido a la complejidad de su lectura.

Los mitos visigodos de Toledo

En concreto en la segunda sala de esta exposición “El Territorio de la Vega Baja” de la que hablábamos más arriba, se revlan algunos de los mitos visigodos sobre la ciudad de Toledo -capital del reino visigodo- que se han transmitido desde la Edad Media. Mitos como el final del reinado del último monarca godo, Don Rodrigo, provocado, según la leyenda, por la curiosidad de este rey al descubrir un secreto guardado con varios cerrojos que jamás debió osar conocer. En este espacio llaman la atención las monedas áureas visigodas encontradas.

Breve historia del Toledo Visigodo

En el año 192 adC, y tras una gran resistencia, Marco Fulvio Nobilior conquista la ciudad. Los romanos la reconstruyeron y la denominaron Toletum, en la provincia Cartaginense. La ciudad desarrolló una importante industria del hierro que la llevó a acuñar moneda. La zona donde se asentaba la ciudad sufrió un profundo proceso de romanización, como atestiguan los numerosos restos de villas romanas, especialmente en la ribera del Tajo. Los romanos dejaron numerosos vestigios en la faz toledana, entre ellos un imponente acueducto, destruido en su totalidad actualmente.

Tras las primeras incursiones bárbaras se reedificaron las antiguas murallas con objetivos defensivos; a pesar de ello en el año 411 fue conquistada por los alanos, quienes fueron a su vez derrotados por los visigodos en el año 418. Una vez hubo vencido a su rival Agila, Atanagildo estableció su corte en la ciudad y posteriormente, con Leovigildo, se convirtió en capital del reino hispanogodo y en arzobispado, con lo que adquirió gran importancia civil y religiosa (como prueban los Concilios de Toledo).

En el año 711 fue conquistada por Tarik y sometida al dominio musulmán, perdiendo la capitalidad

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Fuentes:

Wikipedia

Europa Press

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