Lo de este fin de semana, es un fenómeno infrecuente en España, a pesar de ello encontramos algunos antecedentes históricos en la península. En 1998 se produjo uno similar en el Cantábrico, que provocó el hundimiento de un pesquero vasco y la muerte de ocho tripulantes. A finales de los años 90, del siglo pasado, se dió otro caso en Badajoz. Pero el más ciclón más sonado de nuestra historia fué el ocurrido dias después de la batalla de Trafalgar. 
A pesar de que la naturaleza de los fenómenos meteorológicos impide que existan dos iguales, se puede afirmar que concurren características similiares, en sus causas y consecuencias. La características descritas en los diarios de navegación de aquella tempestad de Gibraltar, en octubre de 1805, se asemejan bastante a las del reciente ciclón que ha atravesado nuestra península; su caracter ciclónico, su duración y su aparente movilidad , además de su gran intensidad y extensión geográfica.
Una terrible tempestad; el colofón de una crónica negra
En aquel mes de Octubre de 1805 la armada inglesa bloqueó el puerto de Cádiz, se enfrentaba a la armada franco-española y el 21 de Octubre de aquel año, tuvo lugar una batalla, que acabó en tragedia ya que una inesperada y terrible amenaza se presentó ”a posteriori”.
Cuando, dias después de la batalla, los supervivientes trababan de recomponer las fuerzas y, para colmo de males; sobrevino una ”bomba meteorológica “ que fué peor que el fragor de los cañones en combate. Si el ciclón hubiese llegado 48 horas antes, la flota franco-española podría haberse salvado y la inglesa se hubiera dispersado.
Se trató, de una tempestad de inusual violencia que tuvo desatrosas consecuencias sobre las flotas y los supervicientes de la batalla, matrechos tras la contienda y cuya resistencia es sin duda hoy, un buen testimonio de la calidad de la marineria de aquella época.
El resultado fué un auténtico desastre naval que supuso para España la una gran derrota en el dominio del mar frente a Inglaterra, que se convertía así en primera potencia naval del mundo.
Aguantar el temporal
Los sucesos de aquel fatídico 21 de Octubre de 1805, dieron paso a un oleaje creciente del oeste que obligó al almirante Nelson de la flota inglesa, aún en su agonía, a seguir esforzándose, consciente del peligro que anunciaba el amenazador oleaje. Órdenó, pues, al capitan Hardy que anclara inmediatamente la flota para evitar mayores daños en las tripulación por miedo que los barcos acabaran estrellándose en las rocas del cabo Trafalgar. El capitán interpretó aquello como huracan, o vendaval pensando que era tropical, ya que su verdadera definicción no era entonces conocida.
El fenómeno meteorológico
Se trata de un fenómeno meteorológico conocido como ciclogénesis explosiva . Su origen no es tropical, sino que, la formación de este ciclón se debe a una rápida bajada de la presión atmosférica. Entonces se produce la superposición de una borrasca, en las capas bajas, con otra en las capas altas, de modo que interactúan y se potencian mutuamente, explica Javier Martín Vide, catedrático de Geografía Física de la UB. Estas depresiones profundas y rápidas también se llaman bombas meteorológicas.
Estos otros si son los ciclones tropicales más potentes de la historia
Fuentes
A comienzos del s.XIX , cuando ocurrió todo aquello, las gentes ya tuvieron dificultad por recordar un caso análogo en fuerza y duración de la tempestad. Eso confirma la visión de los marineros de aquel tiempo, que aseguraban que fué una tormenta de una notable violencia. Los diarios de navegación resgistran, temporal duro, equivalente a fuerza 9 en la escala Beaufort ; ofrecen información sobre el tiempo atmosférico consisten sobre todo en estimaciones de la velocidad del viento (similares a las de la escala Beaufort) y también comentarios escritos por los capitanes sobre la aparición de truenos, lluvia, relámpagos, niebla. Tambien existen cartas escritas por los marineros que describen el tiempo en aquellas angustiosas horas.










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