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El tesoro de los vetones: Los toros de Guisando

 Texto de J.Manuel Peque/ Paisajes del Pasado

Para este artículo he puesto, quizás, un título cinematográfico que el lector entenderá al final del mismo.

Los toros de Guisando son un conjunto megalítico de figuras escultóricas en forma de bóvidos que reciben el nombre común de verracos. Se encuentran en el cerro de Guisando, en las cercanías de la localidad abulense de El Tiemblo. 

Son un grupo de cuatro figuras (posiblemente en origen fueran muchas más) que aparecen alineadas en dirección norte–sur, y mirando hacia el oeste en dirección al citado cerro de Guisando y dejando atrás el arroyo Tórtolas que conforma el límite provincial natural entre Ávila y Madrid.

Estas figuras fueron realizadas por el pueblo celtíbero vetón entre los siglos III y II antes de nuestra era, y su función sigue siendo una incógnita…

Hay investigadores que opinan que responde a algún tipo de culto ancestral a la tierra y a la naturaleza y otros que por su ubicación consideran que podría tratarse de algún delimitador territorial entre las tierras de este pueblo y las de los carpetanos. Entre las provincias de ÁvilaCáceres y Segovia se han descubierto centenares de esculturas similares a estas, diseminadas en los castros, altares y monumentos que los vetones construyeron a lo largo de su existencia.

Por desgracia, y aquí viene el por qué de mi título “el tesoro de los vetones”, muchas más de estas esculturas fueron literalmente destrozadas por la ignorancia y la ambición de unos vándalos (no se me ocurre otro nombre mejor) que creyeron que en el interior de estas figuras se guardaba un gran tesoro.

Absurda idea, como digo y como ha sido la tónica general por desgracia en nuestro país, de una fata de respeto endémica por nuestro patrimonio que quizás sea una de las causas de todos cuantos males ahora padecemos. Porque la falta de información y de cultura provoca ignorancia.

La ignorancia provoca el otorgarle poco valor a esta clase de testimonios del pasado, ese poco valor  deriva en poco interés por conservarlo y ese poco interés por conservarlo concluye en su abandono y destrucción.

Es sólo el final del proceso, un proceso que necesita  de los problemas de raíz mencionados y sólo se solucionarían con una nueva mentalidad  y una nueva educación que de momento no se está produciendo.

 

En fin, los Toros de Guisando
no son sólo esa voz del pasado que nos dice o que fuimos en algún tiempo y la importancia que dimos a factores que ahora desconocemos, sino que como lugar histórico también fue el paisaje donde en en el s. XV se firmó el famoso tratado que confirmaría a la princesa Isabel, futura Isabel I, como heredera al reino de Castilla por parte de su hermano Enrique IV.

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Ampa

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