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El síndrome de Jerusalen

Transtornos del turista cultural
Ampa Galduf

El turismo cultural es una experiencia, casi siempre, enriquecedora, una válvula de escape a nuestras ansias por conocer aquellos lugares que rezuman historia. Una forma de hacer turismo que te permite tocar y oler el pasado, sacando del armario al Indiana Jones que algunos llevamos dentro. Pero en ocasiones empaparse de historia y cultura, abriéndose en canal al pasado, puede implicar serios trastornos a quienes se olvidan de tomarse la aventura con cierta tranquilidad.

JERUSALÉN fue construida en tiempos del Rey David hace más de 3000 años y posteriormente del rey Salomón edificó en ella el primer templo. En la Edad Media fue escenario de las Cruzadas. Es una ciudad que arrastra a miles de turistas y peregrinos cada año que visitan lugares como el Muro de los lamentos, la Iglesia del Santo sepulcro y la Mezquita de Al Aqsa.

Esta ciudad conserva entre los ecos de sus muros, una de las más poderosas historias de la humanidad. Para muchos cristianos, Jerusalén es sitio de peregrinación.

La visita a los Santos Lugares se convierte en algo más y se transforma en una experiencia mística y única que puede entrañar ciertos peligros. Ese éxtasis religioso que muchos experimentan al entrar en contacto con los mismos lugares en que vivió y murió Jesuscristo, resulta fatal para unos cuantos, que acaban por padecer serios transtornos de personalidad, un desorden psíquico conocido como el Síndrome de Jerusalén.

Estos son sus más claros síntomas:

  • Gran nerviosismo y ansiedad por visitar sitios sagrados. 
  • Identificación con algún personaje bíblico y vestirse con túnicas para asemejarse a ellos
  • Realizan baños de purificación, rezan o recorren los lugares santos a horas poco comunes 
  • Gritan mensajes con contenido religioso, cantan o recitan en voz alta salmos de la Biblia.

El Síndrome de Jerusalén

Según los especialistas, algunos de los peregrinos que visitan Tierra Santa entran en un estado de éxtasis y euforia que puede llegar a ser patológico. Cada año llegan a la Ciudad Santa y a otros lugares sagrados de Israel quienes buscan esa experiencia sobrenatural.

Algunos de ellos acaban padeciendo una rara enfermedad conocida como síndrome de Jerusalén, trastorno mental que manifiesta con delirios.

Son una minoría, un par de turistas al mes, personas aparentemente equilibradas que se sienten tan abrumados por el poder y la atmósfera mística del lugar que entran en una especie de éxtasis mental distanciándose de la realidad.

Según el psiquiatra argentino José Itzikson, “la atmósfera que rodea a la ciudad provoca la aparición de síntomas místicos y mesiánicos a ciertas personas con predisposición”.


El Síndrome  se desarrolla cuando la emoción al visitar un lugar con un  fuerte pasado “se transforma en algo delirante o salido de lo común”.


Juan el Bautista

Generalmente se identifican con las figuras más populares de la Biblia y se creen personajes salidos de las sagradas Escrituras como Moisés, el rey David, Juan el Bautista o el mismísimo Jesús. Algunas mujeres creen ser la Virgen o María Magdalena.

Los síntomas se afectan por igual a judíos, cristianos, musulmanes y a otras creencias y se manifiestan al dia siguiente de su llegada cuando experimentan una ansiedad inexplicable que les hace apartarse de los demás y les lleva a realizar actos de purificación y abluciones. A menudo cambian de ropa, preferiblemente túnicas blancas, a fin de parecerse a esos personajes bíblicos.

La enfermedad repunta sobre todo en temporadas como la Navidad o la Semana Santa y, curiosamente, afecta en mucha mayor medida a protestantes que a católicos u ortodoxos. 

Casos de turistas que han sufrido el Síndrome

Hay documentados cientos de casos de peregrinos que, a los pocos días de su llegada, empiezan por ejemplo a hablar en voz alta con Dios o la Virgen María ante la mirada estupefacta de sus compañeros de viaje.

Muchos de estos iluminados son tratados en el Centro de Salud Mental de Kfar Shaul donde fue identificado. El Doctor Yair Bar comenzó a investigar el fenómeno a finales de los años 70, tras observar  que muchos pacientes que llegaban a su centro hospitalario eran turistas que padecían una serie de características comunes que sólo se producían en la Ciudad Santa. Bar extrajo una clara conclusión en su estudio a 1200 turistas durante catorce años:

  • Los períodos críticos para estos extasiado visitantes, lógicamente, los de festividades religiosas, como Navidad, las fiestas del Año Nuevo judío, la Semana Santa y la Pascua judía, o bien los meses de grandes calores de julio y agosto.

El doctor Bar reconoce que las víctimas del síndrome de Jerusalén llegan ya a la ciudad con un propósito religioso definido,  como aquel alemán que fue encontrado desnudo deambulando por el desierto de Judea. Creía que era San Juan Bautista e intentó bautizar a extranjeros. O un “Sansón”, un culturista estadounidense que llegó con la idea de mover una de las enormes piedras del Muro de Las Lamentaciones. Sufría de esquizofrenia paranoica y después de haber sido tratado en Kfar Shaul, volvió acompañado por su padre a casa.

 Conocido es el caso  de un profesor danés, citado en varios estudios, que empezó a hablar a gritos con la Virgen María, supuestamente sentada en el techo de la mezquita del Domo de la Roca. 

Un caso famoso y terrible fue el de David Koresh que pasó un tiempo en Jerusalén y a su regreso a los Estados Unidos se proclamó mesías y fundó la secta de los Davidianos en Waco, Texas.

El síndrome en los Simpson

A continuación una escena de Los Simpson en la que Homer sufre el Síndrome de Jerusalén

Conclusión

Lo normal de los síntomas de estos pacientes tratados en Kfar Shaul es que desaparezcan a los cuatro o cinco días. Después los turistas vuelven a la realidad, eso sí un poco avergonzados.

En principio, la enfermedad no parece grave aunque como veis en algunas personas haya tenido consecuencias desatrosas como en uno de los casos más extremos el de Dennis Rohan, un joven peregrino australiano que en 1969 prendió fuego a la mezquita de Al Aqsa.

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Ampa

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3 thoughts on “El síndrome de Jerusalen
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  2. Elsa

    LOS NECIOS desprecian lo que concierne con lo ESPIRITUAL, sentimientos;
    y es en esta AREA, de los SENTIMIENTOS donde esa simiente CRISTO se desarrolla, y emerge DE ese desarrollo interior, el cuerpo del nuevo genero. ESte tema tan desconocido para la MAYORIA;
    para los IPOCRITAS, los NECIOS, ES LOCURA y demencia, pero para los ENTENDIDOS es VIDA Y ETERNIDAD;

     
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