El Robin Hood romano; Bulla Felix

Bandidos y forajidos de la Roma antigua

Texto de Javier Ramos /La vida en la Roma Antigua

En la antigua Roma, pueblo saqueador por excelencia, forjado a base de conquistas y pillajes por todo el Mediterráneo y más allá de sus fronteras, también imperaba el desorden, la criminalidad y los forajidos.

Los delincuentes comunes tales como asesinos, ladrones o mafiosos de poca monta, constituían una amenaza para la sociedad legítima y tenían la capacidad de hacer que la vida de todo el mundo fuese difícil y peligrosa, cosa que hacían siempre que podían. La mayoría de los bandidos eran hombres, personas pobres y desesperadas, que vivían en lugares apartados de la sociedad, como cuevasEn cuanto a los soldados además de la renta (no muy elevada) que recibían de las arcas del estado, éstos obtenían dinero del pillaje durante las conquistas, o del robo, al cual estaban acostumbrados.

 

Algunos de estos miembros del ejército desertaron de las legiones romanas. Era frecuente que los oficiales maltrataran o cargaran de trabajos a cualquier soldado que comenzase a enriquecerse. Así que muchos se convirtieron en temidos forajidos por su habilidad con las armas, su predisposición a la violencia y la situación de pobreza a la que muchos de ellos se vieron abocados.

No obstante, no constituían una amenaza real ni tenían una identidad grupal cohesionada.

Delincuentes comunes

Las fuentes clásicas son muy claras acerca de un grupo que generaba delincuentes: los desesperados. Según Estrabón, la pobreza y la dureza de la tierra eran una razón de peso para que algunos se dedicaran al pillaje. También hubo inadaptados sociales y tarambanas que no encajaban en la sociedad estratificada romana y se pasaban a la ilegalidad. Sin embargo, otros lo hacían solo por avaricia y no por encontrarse en situaciones desesperadas.

BULLA FELIX, EL ROBIN HOOD ROMANO

Pero si de todos aquellos bandidos y delicuentes de distinta calaña hubo alguno que destacó por su astucia, ese fue Bulla Felix, personaje que en tiempos contemporáneos podría compararase con el del popular Robin Hood de los bosques. Y ello, en el sentido de que, robó a muchos funcionarios poderosos que ostentaban altos cargos, pero gozó de la lealtad de aquellos que fueron maltratados por el Imperio. Lo cierto es que, en tiempos del emperador Septimio Severo, (s.II), una banda de 600 hombres liderados por aquel forajido de los montes, una especie de Robin Hood a la romana, llamado Bulla Felix,  burló a un buen número de funcionarios de Roma  y consiguió sembrar el pánico durante algún tiempo, asaltando a los viajeros en el trayecto entre Roma y Brindisi.

El propio emperador Severus necesitó enviar tropas de refuerzo y a un tribuno pretoriano para controlar la situación dada la gran audacia del bandolero, según narra el escritor Dion Casio.

Bulla, era un italiano osado que formó una banda numerosa de hombres compuesta de todo tipo de personas descontentas con el sistema. Algunos eran ladrones pero también hubo gran número de libertos imperiales que habían sido mal pagados, mientras que otros, no habían recibido ningún tipo de remuneración, aún siendo antiguos esclavos del emperador y su familia.

Durante dos años seguidos, Bulla y sus hombres saquearon Italia bajo las mismísimas narices de los emperadores y de una multitud de soldados. Bulla Felix fue un jefe de ladrones, pero el historiador romano del s.II, Dion Casio, parece admirar la astucia de Bulla, ya que consiguió burlar a los funicionarios romanos con mil triquiñuelas, recurriendo a diferentes vestimentas que le otorgaban cierto rango social.

Pero sobre todo, Dion Casio subrraya que aquel bandolero y ladrón consiguió ser un líder admirado que gozó de la lealtad de más de seiscientos seguidores que consiguieron mantener a raya a las tropas, en los caminos de acceso a Roma durante dos largos años.

Finalmente Bulla Felix fue capturado en una cueva y se cuenta que pagó con su vida, siendo arrojado a las fieras. Tras su muerte la banda quedó desmenbrada.

Pero la de Bulla Felix fue una situación excepcional. Por lo general, los recursos invertidos en la lucha contra la criminalidad eran escasos dando pie a que fueran las autoridades locales las encargadas de sofocar las revueltas. Si bien su eficacia se veía limitada por la ausencia de una fuerza policial local.

Sólo en caso de que hubiese algún motivo personal o que se produjese un trastorno de enorme gravedad, como en el caso del famoso bandolero, las autoridades romanas desplegaban grandes recursos para eliminar las amenazas..

Referente a tierras hispanas Tito Livio describe cómo numerosos salteadores de caminos asediaban las caravanas mercantiles en la Bética. En otra carta dirigida a Cicerón, Sierra Morena, figura como una región plagada de bandoleros. El emperador Augusto destinó guarniciones por todo el Imperio para tratar de controlar a estos bandoleros. Pero siglos más tarde, según Tertuliano, (teólogo del s.III) estos foragidos aún, seguían existiendo.

Las medidas que se habían tomado eran una reacción inmediata a un problema concreto que nunca desaparecía, sino que se enconaba e irritaba a las autoridades, estuvieran donde estuvieran.

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Bibliografía:

  • Robert C. Knapp: “Los olvidados de Roma”. Historia ilustrada de la Antigua Roma. De los orígenes a la caída del Imperio. Susaeta.
  • Nieto José: Historia de Roma. Día a día en la Roma Antigua

4 Comentarios a "El Robin Hood romano; Bulla Felix"

  1. 21 marzo, 2013 - 13:28 | Enlace permanente

    Enhorabuena por esta entrada y en general por la página web, de las mejores que he visto sobre historia y que desde hace algun tiempo recomiendo en la mía, dedicada al estudio de la moneda medieval castellano-leonesa e hispanoárabe.

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    Un cordial saludo y enhorabuena nuevamente por tan grandísima labor

  2. 22 marzo, 2013 - 9:33 | Enlace permanente

    Pedazo de post del genial Javier Ramos; este Félix merece una novela. Si lo hubiesen crucificado en la Via Apia sería tan famoso como Espartaco…
    Cierto es lo del bandolerismo organizado; Pompeyo, Isáurico, Sabino, etc., muchos grandes soldados de la República tuvieron que dedicarse a limpiar el Mare Internum de piratas y salteadores. De hecho, en Valentia narro como mi buen Cayo se las ve y se las desea para escaparse de la mafia tarentina. Los antiguos colleguim no eran sino uns gremios armados con muy malas pulgas…
    Enhorabuena por el post y por vuestra apuesta de LUDE ET DISCERE ;-)

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1 Trackback a "El Robin Hood romano; Bulla Felix"

  1. el 4 abril, 2013 a las 10:52