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El corazón de Ramsés II, el Grande

Texto de Ampa Galduf/ Arquehistoria

             UN CORAZÓN PARA LA ETERNIDAD

Los  antiguos egipcios, pensaban que el corazón era una parte mágica del cuerpo humano, el centro del pensamiento, el lugar donde se asentaba el alma, la cual, tras la muerte, iniciaba su viaje al más allá. 

Los embalsamadores se encargaban del complejo proceso de momificación estirpando el cerebro del cadáver, -desconocían su función cognitiva-, sin embargo, solían dejar intacto el corazón extraían víceras y órganos internos que, una vez embalsamados, colocaban en los cuatro vasos canopos, para mantener a salvo la imagen unitaria del difunto.

Todo este ritual era largo y costoso,- duraba setenta dias-, y sólo podian permitírselo los egipcios más ricos, además del faraón y su familia…

El corazón dormía en el pecho de RamsésII para la eternidad

Ramsés II, “el Grande”, de la XIX Dinastía de Egipto, es para muchos, el faraón más célebre de la historia egipcia. 

Nombrado faraón con sólo 25 años, derrotó a los hititas en las puertas de Qadesh. En su fiebre constructora hizo erigir esfinges y monumentos gigantescos que iban durar miles de años…

 

A pesar de su larga vida, todas las imágenes de Ramsés II reflejan sus años de juventud, no hay estatuas suyas sobre su madurez

Un hombre duro, enérgico y muy prolífico, que sentía desaforada pasión por las mujeres.

El “Grande”  engendro más de un centenar de hijos, a muchos de los cuales sobrevivió. Gobernó el Antiguo Egipto durante 67 años, siendo el suyo, uno de los reinados más largos y duraderos de la historia del País del Nilo.                                   

Cuando Ramsés II, llegó al final de su vida, era un anciano nonagenarioTenía 92 años.

El ajado cuerpo del faraón se sometió al trabajo de los embalsamadores que le aplicaron uno de aquellos tratamientos de momificación de lujo.

A Ramsés II, le estirparon el cerebro. Sus vísceras y órganos internos fueron  depositados, comos era tradición en cuatro vasos canopos. Los órganos eran secados por separado con nitrono, y luego colocados en contenedores especiales de arcilla, los vasos canopos.

Cada frasco tenía un propósito especial y una tapa esculpida en forma de una deidad asociada con la protección del órgano específico...

Durante el siglo XX se creyó que los vasos canopos con las vísceras de Ramsés II estaban guardados en el Museo del Louvre.

 

Todo aquello no fue más que un mito.

Los auténticos vasos canopos de Ramsés II todavía siguen siendo una incógnita …. pero su corazón, siempre permaneció intacto en el pecho del faraón.

 

El mito de los Vasos canopos de Ramsés II

Estos cuatro vasos de color azul brillante, de cuarzo y cerámica vidriada, durante mucho tiempo, fueron uno de los tesoros mejor guardados del Museo del Louvre, desde que los adquirió en 1905. Algunos historiadores, en aquel momento, estaban convencidos de que eran los vasos cánopos de Ramsés II. Incluso se aseguró que uno de ellos, contenía el corazón del faraón. Algunos periodistas de la época, incluso, criticaron esta adquisición del Museo francés, por considerarla algo macabra.
De cuarzo y cerámica vidriada, en estos cuatro vasos pintados figura el nombre del faraón Ramses II, así como invocaciones a los dioses Mut y Amon. Por ello, se dedujo que contenían las entrañas del faraón. De hecho, los vasos tenían en su interior trapos impregnados de materia orgánica. Además eran cuatro en número, como es habitual en estos vasos funerarios, diseñados para contener los órganos embalsamados para la eternidad.

La ciencia acabó con uno de los mitos egipcios del s.XX

En 1976, un estudio en profundidad de la momia del faraón que se llevó a cabo en París reveló que el corazón de Ramsés II, permanecía intacto en su sitio, es decir, que se había mantenido dentro de su cuerpo momificado. 

Desde 1985, cuando el Museo de El Cairo demostró, oficialmente, que la momia de Ramsés II conservaba su corazón, surgieron serias dudas sobre el contenido de las vasijas del museo parisino. 

El mito alimentado durante un siglo estaba a punto de ser desmontado por la ciencia.

Décadas después, en 2007 un equipo de químicos dirigidos por el profesor Jacques Connan, de la Universidad de Estrasburgo, realizó una serie de pruebas definitivas que demostraron que los vasos contenían, en realidad, grasa de cerdo y aceite vegetal. Se trataba de ungüentos perfumados y no de productos de embalsamamiento.

  • Las muestras  extraídas de los vasos arrojaban una antigüedad del 1035 a.d.C. 
  • Ramsés II murió en 1213 antes de Cristo. 

Las pruebas certifican que los ungüentos son posteriores a la muerte del faraón y que el material adherido a las paredes no proviene de productos de embalsamamiento.

Seguramente los vasos, fueran reutilizados con fines litúrgicos,  para realizar ofrendas a los dioses en el templo de Amón. El profesor Connan cree que los recipientes “sirvieron para conservar cosméticos en el templo de Ramsés II y eso explicaría las inscripciones que han dado pie durante tanto tiempo a la confusión”.

Pero el corazón de Ramsés “El Grande”, el último gran faraón de Egipto,  siempre durmió en su pecho, para toda la eternidad.

 

Bibliografía

  • Bucaille M; Momias de faraones. París 1987.
  • Guarner, V; El Nilo, un río que lo cuenta todo
  • Galería Nacional – Ramsés el Grande. París 1976.

Fotografias:
Wikimedia Commons. Museo Louvre

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Ampa

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