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David y Goliath

J.Luis López de Guereñu Polán

Cómo se forja la leyenda de David

Filisteos contra israelitas

Corría el año 1050 a.C cuando los filisteos consiguen entrar en Judá y tras llegar a Efes-Damim, levantan su campamento desafiantes contra los pobladores del lugar.

Provocado por esta situación, el rey Saúl moviliza sus fuerzas hacia el valle de Terebinto, al otro lado del monte en el que acampaban los invasores, y allí levanta sus tiendas  en espera de acontecimientos.

Este sería el escenario de uno de los más singulares relatos bélicos que describe el Antiguo Testamento 1.200 años antes de Cristo, entre el gigante y campeón de los filisteos, Goliat de Gat, y un joven pastor israelita sin experiencia de guerra, llamado David, quien  fue coronado rey sucediendo a Saúl y fue padre del gran Salomón.

Según el relato bíblico en el libro de Samuel; Goliat era descendiente de Anak, padre de los anakim o nefilim, raza de gigantes que poblaban la Tierra varios siglos antes del diluvio.

En el siglo X a. de C. Dios piensa en un rey para su pueblo, -según los escribas que redactan la Biblia-, y elige a David. Este sería el elegido por Dios para que reinase sobre los israelitas, lo que quiere decir que el rey es hungido por Dios, algo que ha permanecido por los siglos como norma.

Pero los israelistas ya tenían un rey, Saúl, que admitió a David en su palacio como músico, probablemente porque así lo había decidido Jehová.

Cuando en una ocasión los filisteos atacaron a los israelitas éstos pidieron a algún voluntario para enfrentarse al filisteo Goliat, siendo David el que dió el paso al frente. 

Todos sabemos que lo venció según el relato bíblico, lo que llenó a David de fama. ¿Como no habría de vencer si había sido elegido por Dios?

David vence a Goliat y muestra su cabeza como señal de victoria.“Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; más yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos…”, 1 Samuel 17:45.

Estos filisteos son probablemente uno de los pueblos del mar que se asentó -en este caso- en lo que hoy llamamos “franja de Gaza”, por lo que los israelistas les llamaban “invasores”

“Y salió de los reales de los filisteos un hombre bastardo, llamado Goliath de Gat, cuya estatura era de seis codos y un palmo. Traía en su cabeza un morrión de bronce, e iba vestido de una coraza escamada, del mismo metal, que pesaba cincomil siclos; botas de bronce cubrían sus piernas y defendía sus hombros un escudo de dicho metal. El astil de su lanza era grueso como el enjullo de un telar, y el hierro de la misma pesaba seiscientos siclos e iba delante de él su escudero” ..Sam. 17, 4-6

Quedaron aterrados los israelitas al ver al gigante y ninguno se atrevió a aceptar su desafío de combate individual. Al ver aquello, los filisteos rieron estruendosamente y se mofaron de sus rivales.

“¿Porqué habéis venido para dar batalla? ¿No soy yo un filisteo y vosotros siervos de Saúl? Escoged de entre vosotros alguno que salga a combatir cuerpo a cuerpo. Si tuviere valor para pelear conmigo y me matare, seremos esclavos vuestros; más si yo prevaleciere y le matare a él, vosotros seréis los esclavos, y nos serviréis. Dadme acá un campeón, y mida sus fuerzas conmigo, cuerpo a cuerpo”.. Sam. 17, 4-7

La coronación de David

No obstante el reino de Saúl estaba rodeado de otros más poderosos en un momento en que aquel empieza a odiar a David por su fama. Este tuvo que huir y se convirtió en un bandolero.

En una ocasión David y sus compañeros vieron al ejército de Saúl en el campamento mientras el rey dormía. Se aproximaron David y uno de los suyos y este, llegando junto al mismo rey (algo realmente poco probable) cogió su lanza y se dispuso a matarlo. David se opuso, cogió la lanza y huyó a una montaña desde la que llamó al rey. Saúl, despertando, pregunto: ¿eres tú, David? y reconociéndole, lloró. Poco después Saúl murió contra los filisteos. Entonces David es coronado rey.

Aquí acaba la leyenda de sus fortunas, pues desde entonces la Biblia no hace otra cosa que mostrar sus vicios: pretende a Betsabé, la manda venir a su palacio, yace con ella y la embaraza; enterado, ordena matar al marido de la mujer.

Otro profeta mandado por Dios se enfrenta a David ante su pecado y éste lo confiesa, por lo que Dios le condena así como a sus descendientes . Ni siquiera el rey parece estar por encima de la ley, algo que la Biblia de los escribas intenta transmitir, pero que está lejos de ser cierto en la práctica a la largo de la historia. David, poco después, será traicionado por un hijo suyo. Solo desastres llegarán entonces a Israel…

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