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Categoría: LA EDAD MEDIA

Jaume I el Rey más popular de la Reconquista Cristiana

           Jaime I un Rey nacido para la Reconquista

Guerrero victorioso y cruzado invicto,  Jaime I (1208-1276) Rey de Aragón, Valencia y Mallorca, ganó para la Cristiandad vastas extensiones de tierra sobre el este peninsular ganándose por ello el  título de “Conquistador”.

Jaime I ”el Conquistador” un Rey clave en la Reconquista cristiana

Don Jaime I de Aragón nació en Montpellier, hoy territorio francés, el 2 de febrero de 1208.  Hijo de Pedro II el Católico, rey de Aragón y de María de Montpellier, tenía apenas seis años cuando su padre murió en la batalla de Muret, contra los albigenses (1213). Entonces, Jaime fue capturado siendo un niño, y quedó prisionero de Simón de Monfort, líder de la heregía cátara.

Gracias a la intervención de su madre ante el Papa Inocencio III sería liberado por los cátaros y pasaría a la tutela de los Caballeros Templarios quienes instruyeron al muchacho para ser Rey.

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El origen de Don Pelayo, nuevos estudios

A Pelayo lo conocemos en la historia como el fundador de la monarquía en Asturias, es decir el primer Rey asturiano con el que se inicia, a su vez, la Reconquista Cristiana. Pero antes de ser rey, Don Pelayo, puede que fuera un jefe local de Cangas de Onís. El territorio asturiano, a pesar de ser haber sido conquistado por romanos o visigodos, había sabido resistir al yugo del poder extranjero. “Asturias nunca había estado sometida directamente ni a Roma ni al mundo visigodo. Conquistar un territorio es fácil, pero de ahí a dominarlo existe un abismo”. Son palabras de Javier Fernández Conde,-catedrático de Historia Medieval -en un reciente estudio que revisa la historiografía existente en un complejo contexto, desde la decadencia y posterior desaparición del poder político de Roma hasta la batalla de Covadonga (año 722). El estudio trata de demostrar que la monarquía en Asturias nace por una unión de poderes locales que buscaban combatir entre ellos al Islam. En este contexto se sitúa el héroe Don Pelayo, en una etapa de nuestra historia, que, a pesar de ser decisiva en el comienzo de la Reconquista Cristiana frente al poder musulmán, sigue estando llena de imprescisiones e inexactitudes. El lugar es Asturias  ¿Que ocurrió aquí  en estos territorios entre los s.VII y VIII cuando el resto de la península había sido conquistada rápidamente por los árabes?

A Pelayo lo conocemos en la historia como el fundador de la monarquía en Asturias, es decir el primer Rey asturiano con el que se inicia, a su vez, la Reconquista Cristiana. Pero antes de ser rey, Don Pelayo, puede que fuera un jefe local de Cangas de Onís. Esta idea forma parte de una nueva teoría sobre el origen de la monarquía asturiana que acaba de ser publicada en el último número de la revista “Territorio, sociedad y poder” , editada por Trea y la Universidad de Oviedo. A su vez,  el estudio forma parte de las actas dadas a conocer durante el simposio internacional Poder y simbología en Europa. Siglos VIII-X , celebrado en septiembre del 2008 y se titula “Poderes sociales y políticos en Asturias. Siglos VIII-X”

Este nuevo estudio que avalan investigadores como Avelino Gutiérrez, Lorenzo Arias y Margarita Fernández Mier, dirigidos por el catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Oviedo, Javier Fernández Conde; aportan un nuevo punto de vista. Del estudio se desprende, que uno de los motivos principales por los que estos jefes locales se rebelaron contra el Islam fue que rechazaban los impuestos que les querían imponer. “A los poderes musulmanes les interesaba que la población estuviera dominada pagando tributos”.

Que Pelayo aprovechara la resistencia de los nativos a pagar impuestos al poder emergente de Córdoba para formar su propio reino no era extraño.  El análisis añade que “esta situación pudo reforzar la posición de unos magnates” que no habían emergido hasta el siglo VIII.

“No somos el ombligo del mundo. Monarquías como las de Asturias se estaban creando en todas partes”, indica Javier Fernández Conde.

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Origen de Don Pelayo

Uno de los temas más controvertidos de este personaje de la Historia es su origen, ya que se le atribuyen procedencias de lo más variadas. La Crónica Albeldense le hace un noble godo.

El testamento de Alfonso III, del año 869, vincula territorialmente a Pelayo con el área central de Asturias, aunque sin aportar datos sobre su lugar de origen. Recientes investigaciones arqueológicas sugieren que antes de convertirse en el primer monarca astur podría haber sido cabecilla de una organización política local previa.

El posible origen astur de Pelayo

Las crónicas Albeldense y Rotense de la etapa final del Reino de Asturias (siglo IX) atribuyen un origen godo a Pelayo, aunque este dato ha sido cuestionado por algunos historiadores, especialmente a partir de la publicación de los trabajos de Abilio Barbero y Marcelo Vigil al respecto: resultaría paradójico que los astures, que se habían rebelado contra el dominio godo en tiempos del rey Wamba, aceptasen como caudillo en la nueva lucha contra los musulmanes a un aristócrata enemigo, perteneciente a un pueblo que tan sólo veinte años antes había sojuzgado a Asturias.

Por otro lado, ni siquiera las regiones más romanizadas, como la Bética y la Tarraconense, opusieron una seria resistencia al colapso del reino visigótico, y la mayor parte de la aristocracia visigótica, representada por condes como Teodomiro o Casio, aceptó el nuevo dominio omeya a cambio de conservar su estatus. Incluso la viuda de Rodrigo, Egilona, fue tomada como esposa por uno de los jefes de los invasores, Abd al-Aziz, primer valí de Al-Ándalus.

Las primitivas crónicas asturianas, como la Albeldense, no incluyen la genealogía de Pelayo, aunque sí lo declaran hijo del duque Faffila —Favila— de ascendencia goda, por tanto. Los primeros documentos que trazan un supuesto árbol genealógico de Pelayo que lo haría descendiente de Chindasvinto (como la Estoria General de España escrita por el rey Alfonso X el Sabio) son cinco siglos posteriores a los hechos. En este sentido, la ideología neogoticista que impregnó los reinados de los reyes de Asturias Alfonso II y Alfonso III hizo desvirtuar progresivamente los orígenes del reino de Asturias: se pretendía entroncar los orígenes del reino de Asturias con el estado visigótico, para de esta manera legitimar las aspiraciones imperiales de los reyes de León y de Castilla.

De hecho, el antropónimo Pelayo no es germánico (como lo son todos los nombres de los reyes visigodos), sino que deriva del griego πελάγιος (marino), lo que apuntaría a un origen hispano-romano del personaje. Por lo demás, dicho nombre de pila era usado con profusión por los habitantes del noroeste de España.

En cualquier caso, lo cierto es que las informaciones proporcionadas tanto por las crónicas cristianas como por las islámicas lo presentan como un personaje estrechamente vinculado a Asturias y que poseía propiedades fundiarias en la región. De este modo, el testamento del rey Alfonso III (recopilado por el padre Flórez en su España Sagrada) menciona que Pelayo tenía tierras en Tiñana (Siero), no muy lejos de Lucus Asturum, una de las ciudades más importantes de la Asturias romana y prerromana. Por su parte, la Crónica Rotense señala que, tras su huida de Córdoba, Pelayo se refugió en Bres (Piloña) en pleno corazón del territorio de los luggones argandenos y cerca de su capital, Paelontium (Belonciu).

Asimismo, tanto Al Maqqari[8] como Ibn Jaldún,en el siglo XVI, atribuían orígenes asturianos a Pelayo, y el primero de ellos, al describir los sucesos de Covadonga, califica al personaje de asno salvaje, una denominación muy poco apropiada para un pretendido miembro de la aristocracia goda y que hace pensar más bien en un caudillo procedente de las montañas y alejado de los refinados centros de cultura romano-visigóticos, pudiendo ser simplemente un hecho de propaganda y rencor escritos en una época totalmente diferente (ocho siglos después), y desde Egipto, lo que deja claras dudas sobre la fidelidad de estos “relatos” que sin testigos, ni acceso a una información lejana, y recopilando los siglos de leyendas anti-Pelayo que se pudieran haber dado en el bando musulman a lo largo de la Reconquista; siendo esta la información accesible para un “historiador” del régimen que escribe sobre los hechos 8 siglos después y a miles de kilómetros, desde Egipto. Los relatos de otros cronistas musulmanes como Iban Al-Akir, en la que relata como “Muza” ataca al enemigo robando, destruyendo iglesias, campanas. o Al-Nuwairi hacen referencia a un lugar denominado la roca de Pelayo, conquistado por Muza en su campaña de los años 712–714, y que los historiadores identifican con el cerro de Santa Catalina, donde se asentaba la ciudad de Gegio (Gijón). El hecho de que el topónimo portase el nombre de Pelayo sugiere que este personaje era por aquel entonces el gobernante local de la villa, aunque si el texto fue escrito con el paso de los siglos, puede ser una variación y adaptación literaria. En tal caso, la leyenda sobre el matrimonio de Munuza con su hermana Adosinda, de ser cierto, habría tenido como objetivo reforzar el pacto entre la aristocracia astur y los nuevos dominadores árabe-bereberes.

Por último no puede dejar de resaltarse el hecho de que la transmisión del poder en el seno de la monarquía asturiana se llevaba a cabo siguiendo reglas de origen indígena, residuos de una anterior estructura matriarcal: así, la mujer a menudo transmitía derechos hereditarios al marido, como sucede en los casos de los reyes Alfonso I y Silo, que acceden al poder gracias a sus esposas Ermesinda y Adosinda, ambas de la familia de Pelayo. Sólo en época posterior, a partir de Ramiro I de Asturias, se impone definitivamente la sucesión por línea patrilineal.

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Pestes y gripes acechando a la Humanidad

No es la primera vez en la Historia que el hombre se enfrenta a una dolencia casi universal .
La historia del hombre está jalonada por epidemias, catástrofes y conflictos que han diezmado desde antiguo el crecimiento exponencial de los pobladores de la Tierra.
Una de las primeras epidemias de las que se tiene noticia fue la peste bubónica, que asaltó Europa durante el siglo XIV. La pandemia, transmitida por las picaduras de las pulgas que parasitan a las ratas, acabó con una cuarta parte de la población europea entre los años 1347 y 1351 y causó estragos en China e India. Y, como sucede ahora con la gripe A/H1N1, una simple mutación genética en una bacteria estomacal alojada en el hombre provocó una epidemia de consecuencias devastadoras.
Algunos historiadores sostienen que la enfermedad, a la que los libros de Historia han bautizado como la Muerte Negra, llegó a Europa junto a las ratas que viajaban en un navío genovés que habría atracado en el puerto de Kaffa (Crimea). Desde Italia, la peste alcanzó la Provenza y el Languedoc francés, Aragón, Castilla y el centro de Europa. Años más tarde se extendió por Inglaterra, el norte de Europa y Escandinavia. Sólo algunas regiones como los Países Bajos, Bohemia, el Bearn y Hungría escaparon a sus devastadores efectos.
La peste mató, por ejemplo, a Alfonso XI el Justiciero en 1350, mientras sus tropas asediaban Gibraltar. Hay quienes sostienen que su muerte (y la de millares de sus soldados por culpa de la peste) retrasó varias décadas la Reconquista.

España, diezmada

Para hacer frente a los efectos que la peste bubónica tuvo para Castilla, Pedro I reunió a las Cortes en Valladolid en 1351. Al haber sido diezmada la población, aumentaron los precios de todos los productos de primera necesidad y surgieron revueltas de campesinos y artesanos hambrientos. Las Cortes se vieron obligadas a fijar el salario de los jornaleros y los sueldos de los menestrales. Los señores feudales dejaron de cobrar sus rentas y muchos de ellos fueron incapaces de pagar los créditos que habían contraído con los prestamistas. La sociedad se convulsionó.
Algunas investigaciones aseguran también que la peste provocó consecuencias irreversibles en la sociedad europea como el abandono de las granjas, la disminución de las rentas agrarias y la caída de los precios agrícolas. Consecuencias todas de las masivas migraciones hacia espacios libres del mal.
La pérdida de población se dejó sentir menos en las ciudades, donde acudían a refugiarse quienes huían de la peste, llamada bubónica por la presencia de bubas (tumores pustulentos) y, también, vómito negro. La peste negra, sostienen hoy los especialistas, estuvo detrás de la profunda crisis económica y social que padeció Europa durante cerca de dos siglos.

La gripe ¿española?

Siglos más tarde (y tras diversos episodios menores y recurrentes de pestes y viruelas), la Humanidad hubo de hacer frente a otra gran epidemia, en esta ocasión de gripe. Los americanos gustan de bautizar con nombres propios sus grandes gestas y avances pero son poco proclives a reconocerse como responsables de males y dolencias. Por esa razón, la pandemia de gripe, observada por vez primera en Fort Riley (Kansas) en marzo de 1918, ha pasado a los libros de Historia como ‘gripe española’. ¿La razón? La tuvo la Primera Guerra Mundial. Los países implicados mantenían una férrea censura sobre los males y las bajas que les acechaban. España, neutral entonces, informó con libertad de la gripe y se quedó con el ‘honor’ de concederle el nombre.

Sida y gripe aviar

En los últimos años, la Humanidad ha debido enfrentarse a serias amenazas como la epidemia de sida (originada también por mutaciones genéticas de virus en en animales, en ese caso primates) y el Síndrome Respiratorio Agudo y Grave. Conocido como SRAG, esta especie de neumonía apareció en China en 2002 y se expandió por Oriente. Se registraron 8.000 casos y la mortalidad fue de un 10%, hasta sumar unos 800 muertos.
Al SRAG, propagado por las civetas, le siguió la gripe aviar, una amenaza que asaltó al mundo en 2003 y que sirvió para que las autoridades europeas activaran los sistemas de prevención que ahora están llamados a poner freno a la expansión de la gripe A/H1N1.
Entre 2003 y 2004, cientos de millones de aves de corral fueron sacrificadas en todo el mundo. China, Vietnam e Indonesia sufrieron la muerte de 36 personas. Según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde su descubrimiento, la gripe aviar ha afectado a 420 personas, de las que 257 han muerto. La OMS decretó un nivel de alerta 3 para aquella situación -la actual ha llegado al nivel 5-, que amenazó con convertirse en la tan temida pandemia.
Bautizada como H5N1, la gripe aviar parecía estar llamada a convertirse en un azote para la Humanidad desde que traspasó la barrera de especies (las aves contagiaban su dolencia a los humanos) a finales de los 90. Pero el hecho de que el contagio entre humanos no se produjera, las medidas de control y profilaxis y los sacrificios masivos de aves, lograron atajar la amenaza planetaria.
En los últimos años, la OMS ha anotado también otros grupos de virus como propagadores de contagio de enfermedades respiratorias severas como el H2N2, responsable de la gripe asiática en 1957, y el H3N2, que provocó la llamada gripe de Hong Kong en 1968.
Sin embargo, la última gran amenaza vino de Oriente y se llamó gripe aviar. Pero no cuajó. La pandemia tan temida ha tenido su origen en América y, según las estimaciones, podría afectar al 40% de los ciudadanos europeos, pero su mortalidad será baja, en opinión de los los especialistas. Cada año, la gripe invernal causa la muerte de unas 40.000 personas en Europa. ¿Será ésta la tan temida próxima plaga?

Tomado de ideal.es

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La peste Negra en Europa

Muerte negra: la peste que asoló a Europa en la Edad Media

A mediados del siglo XIV, la humanidad soportó una de las más grandes catástrofes demográficas de su historia. Una gran epidemia que desde 1347 a 1350 azotó a casi todo el continente europeo, se trató de una epidemia de Peste Bubónica.

Durante la Edad Media, las enfermedades se propagaban con mucha rapidez dado que no se contaba con los avances en el campo médico que tenemos en la sociedad actual. El ser humano sólamente podía confíar en su sistema inmunológico para defenderse del ataque de virus y bacterias.

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Juana de Arco, heroína y santa

También conocida como La Doncella de Orleans, Juana de Arco fue una heroína a la vez que santa francesa.

Juana nació durante la guerra de los cien años entre Francia e Inglaterra en Domrémy (Vosgos) un  6 de Enero 1412. Desde muy jovén dijo que escuchaba voces, que reconoció como las de Santa Catalina de Alejandría y de Santa Margarita de Antioquía. Sobre el año en que sucedió habló en el interrogatorio que la condenaría, primero había dicho que fue cuando tenía trece años y luego detalló que hacía siete años que estas voces le aconsejaban y la protegían; por lo tanto, restando siete años al día del interrogatorio, se encuentra que en 1424 se le habrían aparecido por primera vez las visiones.

 

Juana, explicaría entonces, antes de mencionar el nombre de las santas, la misión que la voz le encargó. Pero después de mencionar a éstas, los jueces le preguntaron de quién era entonces la primera de las voces que había escuchado, aquella que le había causado tanto miedo siete años atrás. Ella, que todo lo que iba respondiendo, lo hacía con muchas reservas y a cuentagotas resistiéndose varias veces, respondió que fue San Miguel (San Miguel, protector del reino de Francia), al que vio con sus propios ojos y no solo, sino acompañado de ángeles del cielo. Así, por orden de Dios partió a liberar Francia.

En sus apariciones, las voces le indicaron qué era lo que tenía que hacer. El detonante fue el asedio de la ciudad de Orleans, en octubre de 1428. Se trataba de una de las ciudades más importantes del momento.

Ella trató de recurrir a Robert de Baudricourt, comandante de la guarnición armagnac, establecida en Vaucouleurs, un poco al norte de Domrémy; lo cual hizo mediante su tío, Durant Laxant. Quería obtener una pequeña escolta para ir a buscar al delfín allí donde se escondía, en Chinon. Y es que para eso tenía que atravesar territorio hostil, defendido por los angloborgoñones, en alianza. Así, la Pucelle daría un mensaje secreto al rey que le había sido revelado por las voces.

Pasó cerca de un año hasta que Baudricourt, hacia enero de 1429 aceptó concederle la escolta deseada, ante la insistencia de la joven doncella. Ciertamente, ella ya había hecho un primer intento en la Ascensión de 1428 (el 13 de mayo, según Poulengy), pero había encontrado la resistencia del armagnac. Seguramente hubo otra entrevista a fines del de año, hasta que Baudricourt claudicó.

Durante su posterior juicio, los jueces aprovecharon para discutir sobre las vestimentas de hombre que había usado la joven durante este viaje, la primera audiencia de Juana con el que se iba a proclamar Rey de Francia.

La interrogaron sobre el motivo y ella respondió que había sido por orden de Dios el cual de haberle ordenado vestir de otra manera también lo hubiera hecho. Así mismo, para persuadir a Robert de Baudricourt, le trasladó aquello que ya corría por boca de todo el mundo; que la virgen de Lorena salvaría el reino perdido por una mujer (seguramente refiriéndose a la hija póstuma del difunto rey Carlos IV).

Juana se presentó ante el delfín con humildad, le habló de sus visiones y de que tenía la seguridad de que el sería el próximo rey de Francia.

Pusieron un ejército a su servicio, contaba con 17 años por entonces.

Carlos VII le pidió que lo escoltará para su consagración hasta Reims y ella le dijo que además de eso quería echar a los ingleses de la región de Loira. Las ciudades por la que pasaban (Jargeau, Baeugency, Auxerres, Troyes) iban uniendosé a las causas del futuro Rey.

El día 15 de julio, la cabalgada (la chevauchée, como se conoce en francés) llegó al castillo de Sept-Saulx no muy lejos ya de Reims, que ese mismo día se sometió formalmente al Delfín. Finalmente el 16 de julio entró la comitiva armagnac en la ciudad de Reims.

Sabemos que el día de la consagración definitiva del rey francés en Reims fue el 17 de julio. No fue la ceremonia más espléndida del momento, ya que las circunstancias de la guerra lo impedían, pero el ritual se llevó a cabo de todos modos. Juana asistió y parece que en una posición privilegiada y con su estandarte, lo que delató uno de los momentos claves en la historia de Juana, representado en algunos cuadros. Este momento es tomado tradicionalmente como el clímax de la epopeya de Juana, el punto más álgido.

Aunque se trató de llegar a la paz con los burgundios, ellos se négaron. Así que la guerra siguió con Juana siguiendo las Batallas, sin embargo, se había vuelto un elemento molesto en una guerra más diplomática, y la traición de los suyos no tardó en llegar, lo que le hizo caer en manos burgundias. Aunque aparentemente el Rey hizó lo que pudo para que les sea devuelta, Juana quedó en poder del enemigo acusada de herejía.

Se le acusó de;

  • trasvestirse de hombre,
  • de escuchar vocesmalignas y
  •  de haber embrujado con magia su estandarte,

En ningún momento se le permitió apelar al Papa como hubiese sucedido en cualquier juicio ordinario.


Juana fue condenanada a morir en la hoguera. Fue puesta sobre la hoguera y antes de ser quemada, un soldado inglés interrumpió con un grito de fondo gritando «¡Sacerdote! ¿Nos dejarás acabar el trabajo antes de la hora de la cena?». Entonces un alguacil dió la orden de ejecución y el verdugo la llevó a la estaca llevaba un papel clavado en la parte superior con las palabras «hereje, reincidente, apóstata, idólatra».

Murió el 30 de mayo de 1431.

En 1909 se la canonizó.

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La historia de la Cruz de Caravaca

La legendaria historia de la Cruz de Caravaca tiene su origen en el pueblo de Caravaca de la Cruz,- municipio español situado a unos 63 Km de Murcia,-y en ella se mezcla la historia oficial con numerosas leyendas de la tradición local, que le confieren, a la vez, un caracter mágico y religioso.

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La Orden de Montesa

La Orden de Montesa

En 1312, un concilio puso fin a la antigua orden del Temple. En consecuencia, se habló de asignar los bienes que los templarios tenían en el reino de Valencia a la orden del Hospital. Jaime II, temiendo un enriquecimiento peligroso de los hospitalarios, inició una serie de embajadas ante el Papa, a fin de conseguir la creación de una nueva orden militar con los bienes que templarios y hospitalarios tenían en el reino de Valencia. Además, el rey se comprometía a aportar la villa real de Montesa, donde tendría que radicar el convento de la orden.

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Las Órdenes militares en España

 LAS ÓRDENES MILITARES ESPAÑOLAS

ORIGEN Y DESARROLLO

Ampa Galduf/Arquehistoria

Durante el medievo y, del mismo modo que ocurriera en otros lugares de la Cristiandad, en suelo hispano se crearon órdenes militares autóctonas, que, si bien compartían muchas similitudes con otras órdenes internacionales, -como la del Temple o el Hospital, convertida después en la Orden de San Juan,- presentaban peculiaridades propias, ya que nacían bajo las especiales circunstancias históricas de la Reconquista Cristinamarcada por el enfrentamiento entre musulmanes (almorávides) y cristianos. 

El poder de las Órdenes Militares llegó a ser enorme, teniendo bajo su mando y jurisdicción numerosas tierras, villas, castillos y fortalezas.

  • Los Grandes Maestres de las Órdenes Militares, esencialmente en Castilla, pudieron desplegar su gran poder. Su enorme un influjo social  les permitía alternar con los reyes en un plano de igualdad.
  • Sus servicios como ejército en campaña eran inestimables, los reyes no sólo no se atrevían a enfrentarse a sus maestres, sino que los cubrían de riquezas.

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