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Ben-hur, cine de romanos en Pascua

Curiosidades y anécdotas de una de las “grandes” del peplum

CINE DE ROMANOS

Texto de Gabriel Castelló 

En mi pueblo hay un dicho muy soez que, a resumidas cuentas, dice que con buen aparato, que bien se coyunda. Pues eso mismo podría aplicarse a esta superproducción de la MGM que tomó como base argumental uno de los mayores best-sellers de la breve historia literaria de los Estados Unidos.

El erudito general Lewis Wallace (Indiana, 1827 – 1905), héroe de La Unión durante la Guerra de Secesión, escribió en 1880 una novela reivindicativa de la importancia de la fe que ha pasado a la memoria colectiva en un formato diferente al papel: Ben-Hur: A tale of the Christ.

La novela fue un éxito de tal envergadura que fue llevada al cine en 1917 (sólo 15) y en 1925, ambas en versión muda.
Pero como pasa con otros clásicos de la literatura y el celuloide como “Robín Hood”, en el que cada generación ha conocido a Robert Taylor, Kevin Kostner o Russell Crowe como el famoso arquero de Nottingham Forest;  la MGM se propuso hacer la película definitiva sobre la obra del Sr. Wallace.

 

Para ello no escatimó en talento ni “talentos”.

Con cerca de dieciséis millones de dólares de los de entonces (hablamos de 1959, con Elvis en la mili) y un reparto de lujo, todo pintaba bien para conseguir una recaudación astronómica.

El proyecto le fue concedido al director de origen judío William Wyler, famoso por entonces por su trabajo en “Cumbres Borrascosas” o “Vacaciones en Roma”, y los actores más relevantes enrolados fueron Charlton Heston (Judá Ben-Hur), Jack Hawkins (Quinto Arrio) y Stephen Boyd (Messala).

Ahora que viene Pascua la volverán a pasar por TV… y me la veré por trigésimo novena vez.

Once estatuillas de los Oscars avalan esta joya del péplum. La BBC ha hecho recientemente un re-make en formato miniserie de TV, que está bien, pero no tiene el glamour y la trascendencia que tuvo BEN-HUR, A tale of the Christ.

ARGUMENTO

Judea romana, año 30:

Provincia siempre revuelta desde tiempos inmemoriales, un nuevo gobernador es enviado a Jerusalén desde Roma para tratar de apaciguarla. Junto a él vuelve a la ciudad el tribuno Messala, amigo de la infancia de un oligarca local, Judá Ben-Hur.

La falta de colaboración de éste último con las autoridades romanas para delatar disidentes hace que Messala vea en él más un enemigo que un amigo, haciendo que la antigua relación fraternal se convierta en descarada rivalidad.

Durante la entrada en la ciudad de Valerio Grato, el nuevo gobernador, por accidente se desprende una teja de la terraza en la que Judá y su familia siguen el paso de la comitiva, provocando la caída del gobernador de su caballo y el consiguiente arresto de todos los miembros de la casa de Judá acusados de rebeldía.
Esta contingencia hace que Messala desate su maldad, encerrando en prisión a la madre y hermana de Judá y condenándole a él a servir
in eternum en la armada. Mientras es conducido al puerto de Tiro, al pasar por Nazareth tiene un encuentro fortuito con el hijo de un carpintero que le da agua y fuerzas para resistir.

Después de servir tres años bogando en un trirreme de la armada, da la casualidad de que el aristócrata Quinto Arrio, el praefectum navis de Oriente, se fija en él durante unas maniobras, permitiendo al hortator (el jefe de cubierta) que no le encadene cuando la armada romana se topa con una escuadra de naves enemigas.
 Durante la batalla el trirreme de Arrio es hundido, pero Judá rescata de las aguas al prefecto contra su voluntad. Sin saber que la batalla se había saldado del lado romano, los dos náufragos son rescatados por otro trirreme romano. Quinto Arrio, en recompensa por haberle salvado la vida y poder disfrutar de la gloria del triunfo, le concede libertad, ciudadanía y herencia al galeote judío.

Con la libertad llega la venganza. De camino a casa, Judá conoce a un jeque del desierto, Sheik Ilderín (interpretado fabulosamente por Hugh Griffith), amante de los caballos y de las apuestas. Es él quien le comenta que no hay quien gane a Messala en el Circo… El reto está servido.

La familia de Judá no ha muerto. Su madre Miriam y su hermana Trizah tienen lepra después de tres años pudriéndose en las mazmorras, y son expulsadas a un valle apestado de las afueras de Jerusalén, lugar en el que las encuentra Esther, hija de Simónides, uno de los grandes amigos de la familia y también perjudicado por la ira de Messala. Esther y Judá se encuentran y el nuevo ciudadano romano le expresa su deseo de vengarse del que fue su amigo en la arena…

La gran carrera de cuadrigas entre Judá y Messala inicia el desenlace de la historia, momento épico e inmortal que no cabe describir por su popularidad. Tras la derrota de Messala, Judá se reúne con los suyos y, casualmente, por esas fechas un agitador político es ajusticiado en el Gólgota, un hombre cuyo mensaje ha sobrevivido hasta nuestros días.

ADAPTACIÓN AL CINE

Hay notables diferencias entre la novela y el libro, como suele suceder en estas adaptaciones; el guionista Karl Tunberg tuvo que omitir o sustituir cosas para que casasen mejor en el celuloide:

En la novela, Messala no muere en la carrera, sino cinco años después; contrata sicarios para matar a Judá, pero acaba muriendo a manos de su amante, Iras, personaje interesantísimo en la novela que ni aparece en la película.

La bella Iras es la antítesis de Esther, la ambición y la lujuria frente a la modestia y el recato, ambas compitiendo con sus armas de mujer por el amor de Judá.

Está claro que la puritana sociedad americana de finales de los 50’s no estaba preparada para las obscenidades de Atia Balba en “Roma” o Lucrecia en “Spatacus, Blood and Sand”.

Por otro lado tenemos a Messala, el villano ideal, mucho más ruin y despreciable en la novela. En la película vemos un Messala poco frívolo, que duda y que al final se rinde y le revela a Judá el paradero de su familia, cosa que no sucede en el libro, pues en él los encierra todos a fin de quedarse con la fortuna de la casa de Hur.

ANÉCDOTAS

Anécdota curiosa es cómo Stephen Boyd bordó su papel. Parece ser que no acababa de encontrar la forma en la que interpretar una persona que acaba odiando a quien fuese su mejor amigo de la infancia, pero Wyler recurrió a la creatividad literaria para encontrar la solución; el escritor Gore Vidal le dio la fórmula perfecta: tenía que basar la relación entre Messala y Judá como una relación de despecho homosexual psicológico.

La idea funcionó y Boyd hizo uno de los papeles más brillantes de su carrera. Menos mal que Wyler y Boyd no le dijeron nada de esto a Heston (hombre profundamente religioso y de escopeta en mano), pues el plan se hubiese ido al traste.

Por cierto, Boyd no fue doblado en la escena del Circo, así que no sólo fue un gran actor, sino un arriesgado especialista. Un extra murió en tan memorable escena.

Once estatuillas de los Oscars avalan esta joya del péplum. La BBC ha hecho recientemente un re-make en formato miniserie de TV, que está bien, pero no tiene el glamour y la trascendencia que tuvo BEN-HUR, A tale of the Christ.

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6 thoughts on “Ben-hur, cine de romanos en Pascua
  1. Coral

    Esta películas del género “peplum” son maravillosas. Por mucho que ahora, con más recursos y más presupuesto, intenten imitarlas no las llegan a la suela de los zapatos. Además, a eso hay que añadir que si bien algunos errores históricos en las del “peplum” son evidentes, nada tienen que ver con los films actuales donde se sacrifica vilmente la Historia por conseguir un punto más de audiencia.

    Un saludo!

     
  2. soliman

    Antes las cosas se hacían bien, duraban más las mismas canciones y películas se veina una y otra vez. La cultura actual se basa en subproductos de deshecho. Ahora ve a comprar un scalextrix y dáselo a un niño que no le dura ni una mañana, porqueria de materiales made in China. Hollywood y sus estrellas son historia

     
  3. J. Luis López de Guereñu Polán

    Yo creo que “Ben-Hur” no se ajusta a la historia, ni tiene por que, pues sus autores perseguían otros objetivos, incluso los comerciales, pero creo que se debe reconocer mérito cuando se hizo. Hoy estoy con Woody Allen: la mayor parte del cine se hace para niños (creo que lo dice irónicamente) y yo diría para tontos si no se me enfada nadie.

     
  4. MARIA DE LOS DOLORES GOMEZ ZAFRA

    BEN-HUR, es una de las películas que no me canso de ver. Y por otra parte, siempre descubro algo nuevo en ella. Frases, gestos, palabras, imágenes. Es una obra maestra.

     
  5. Tita

    Por más que digan los críticos, por más que se hagan mil comentarios, y pidiendo disculpas por si alguien se siente ofendido en sus creencias (yo creo firmemente en Dios Nuestro Señor), sólo hay un “dios” en esta película y éste es MESALA (Stephen Boyd en “estado de gracia”). Querido Mesala, cuando llegas de noche a Jerusalen para relevar al militar romano de turno, y desde las escaleras que te conducen a tus nuevos aposentos le dices a tu compañero Druso
    que siempre habías pretendido mandar aquella guarnición, estás tan irresistible, tan sensual y poderoso, que te sienta el uniforme de tribuno como a ningún otro, desde ese momento entraste a formar parte de mi propia vida.

     
  6. Tita

    A mi querido Stephen Boyd, cuyo 38 aniversario de su muerte fue ayer día 2 de junio, le deseo que el Señor lo tenga en su santa gloria, y donde esté sea totalmente feliz. No te olvidaré nunca.

     

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