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Bautismo o muerte. La tardía cristianización de Prusia

Texto de J.Luis López de Guereñu/Mil Historias

“BAUTISMO O MUERTE”

En la etapa inicial de la Edad Media, no fue fácil llevar el mensaje cristiano al norte del Rin y del Danubio. Las cosas allí, no estaban para muchas paces en los siglos IV y VPero cuando cesaron  las invasiones normandas, islámicas, magiares y de los pueblos eslavos, la agricultura prosperó, el comercio aumentó y  las ciudades comenzaron a crecer, dándose ya unas ciertas condiciones para la extensión del cristianismo.

La cristianización de Prusia, estado precursor de la actual Alemania, y parte de Europa, fue tardía. 

La Orden Teutónica impuso la Cruz a golpe de espada liderando las Cruzadas Prusianas contra los pueblos paganos de la Europa nororiental.

  • Prusia,  tardó en ser cristianizada, anticipándose pocos siglos antes a la de la América hispana.
  • Las reticencias a dicha cristianización hicieron necesaria la intervención de la Orden Teutónica (un verdadero estado medieval) que en 1234 alcanzó el poder político sobre Prusia.
  • Para salvar a las tribus de la condenación debían recibir el bautismo a la fuerza. “Bautismo o muerte”.

 Las Cruzadas Prusianas

Desde el siglo IX, la Iglesia señaló que “por mandato de Cristo ha de proclamarse el evangelio a todos los hombres”. En ello hubo mucho de la doctrina de Agustín de Hipona: “fuera de la Iglesia no hay salvación”.

Para salvar a las tribus de la condenación debían recibir el bautismo a la fuerza. A los que se negaban había que combatirlos, lo que llevó a las órdenes de caballería y, en la zona de Prusia y el Báltico, los caballeros Teutones a imponer la Cruz a la fuerza. Ellos fueron los que empezaron a llevar la máxima “bautismo o muerte”.

Asedio de Kaunas. En el siglo XIII se construyó un muro de piedras para protegerse de los constantes asedios de los reyes teutones. En 1362, la ciudad fue capturada por los reyes teutones, que destruyeron el castillo.

Una pequeña parte del castillo de Kaunas, a orillas del río Nemunas, reconstruida actualmente.

Kaunas se encuentra hoy casi en el centro de Lituania, siendo la segunda ciudad más grande del país. Antiguamente fue territorio de la Orden Teutónica. Tras el ataque y exterminio de gran parte de los antiguos prusianos bálticos, los Teutones crearon en la primitiva Prusia, su Estado independiente.

La cristianización de Prusia

Andrzej Radziminski,-rector de la Universidad de Torun, Polonia y especilista en Historia medieval,-; asegura que mientras que en el s.VIII  los anglosajones ya se habían cristianizado pacíficamente, así como las tribus merovingias, sin embargo, los sajones, fueron forzados a recibir el bautismo. Por defender la cruz -dice – se justificaba la muerte, la violencia y los robos.

En las tierras pobladas por germanos, eslavos, ugrofineses y bálticos, el bautismo revistió una forma comunitaria, y la decisión de recibirlo correspondía a los príncipes o a los jefes de las tribus, por eso los misioneros (franciscanos y dominicos, pero también otros monjes) se dirigían a ellos.

Radziminski señala que aquellos misioneros se presentaban ante los pueblos del norte de Europa “como emisarios de un Dios fuerte, equipados de toda clase de bienes terrenos y espirituales”.

Las iglesias locales fueron fundadas por cistercienses, mientras que la Orden Teutónica (un verdadero estado medieval) en 1234 alcanzó el poder político sobre Prusia. Los obispos pertenecían a la Orden Teutónica, pero la cristianización contó con resistencias, una a lo largo de los años cuarenta del siglo XIII y otra en los años sesenta y setenta del mismo siglo.

En 1249, mediante un pacto impuesto por la Orden Teutónica (1249), la población prusiana se comprometíó a renunciar a las costumbres paganas funerarias y matrimoniales, y a dejar de hacer ofrendas a los dioses, lo que quiere decir que, como en otros muchos casos, la cristianización nominal precedió en mucho a la real.
A partir de entonces empezaron las preguntas acerca de los herejes (seguimos al autor citado), no creyentes, blasfemos y también sobre magia y sortilegios, con lo que autoridades civiles y religiosas ejercieron un control sobre la población que a duras penas pudo escapar de él.
También se investigaron casos sobe el respeto a los privilegios de la Iglesia y los clerigos, así como los vicios de estos, especialmente la simonía y el concubinato.

Se trataba de erradicar el paganismo denunciando los entierros en lugares no bendecidos, comidas organizadas en los cementerios en honor de los difuntos o prácticas religiosas idolátricas.

Luego vino la sempiterna lucha entre el poder civil y el eclesiástico, en un intento de controlar la vida religiosa de los súbditos (con el provecho económico subsiguiente) y de subordinar el poder de la Iglesia al de la Orden Teutónica.

Hasta tal punto esto fue así que los decretos de la Orden no eran válidos en las ciudades y dominios de los obispos.

Andrzej Radziminski dice que los clérigos constituyeron unas cien mil parroquias a lo lardo de un período dilatado, en Prusia durante el siglo XIII y en Lituania en el XIV.

Las obligaciones religiosas de los fieles prusianos

A mediados del siglo XIV se establecieron cuatro diócesis: Chelmno, Pomerania, Warmia y Sambia, todas ellas en las tierras de Chelmno, ahora en territorio polaco. Esas diócesis fueron adscritas al arzobispado de Riga,creado en 1255.

En muchos casos los fieles participaban “en una especie de espectáculo en la misa”, y pronto se planteó el problema de los fieles con lenguas distintas cuando el sacerdote predicaba en una que aquellos no entendían, máxime teniendo en cuenta la importancia que los sermones tuvieron en la cristianización de Prusia, pero la vigilancia sobre el cumplimiento de las obligaciones religiosas fue cada vez más estricto. 

Se establecieron multas cuyo importe se dividió en tres partes, una de ellas iba para la adquisición de ornamentos eclesiásticos, otra para el párroco y otra para el alguacil vigilante, por lo que el incumplimiento por parte de los fieles tenía una contrapartida material: ingresos para ciertas autoridades.

El hecho de que los obispos se esforzasen en que los sacerdotes no introdujesen novedades litúrgicas es prueba de que se hacían y los fieles se iban acercando cada vez más a las iglesias con motivo de la construcción de una nueva: aparte los pequeños templos parroquiales.

Imaginemos la impresión que debió causar en aquellas gentes la magnificencia del gótico, con sus baquetones alzados hasta las altas bóvedas, las vidrieras, las fachadas decoradas con estatuas, la amplitud del tempo y la riqueza que todo ello entrañaba. ¿Era aquello cosa de Dios o de los hombres?
Imaginemos a un campesino del siglo XV entrando en una catedral: ha llegado esa misma mañana a la ciudad para hacer unas ventas y descubre su cabeza, eleva su vista y observa las nervaduras de las bóvedas, apenas toca la solidez de los pilares, mira con devoción y asombro las estatuas de los santos, esculpidas ya con un naturalismo asombroso, se queda en medio de la gran nave y se arrodilla, musita una oración mientras la luz casi cenital ilumina parte del templo.

Allí, en la soledad de la iglesia, el campesino expresaría -más que en misas y ceremonias- lo más hondo de su espiritualidad.

Imágenes: 

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