Alfonso XII y María de las Mercedes, real historia de amor

Mª DE LAS MERCEDES, LA MAS ENAMORADA Y EFÍMERA DE LAS REINAS DE ESPAÑA

Sandra Cerro/Perfiles de la Historia

María de las Mercedes nació el 24 de junio de 1860, en el Palacio Real de Madrid. El día de su bautizo fue amadrinada por su tía la reina Isabel II mientras un niño de apenas dos años, su primo Alfonso, asistía ensimismado al acontecimiento. Bien podría decirse que fue ese el instante en que se conocieron.

Mercedes, por circunstancias del exilio familiar, vivió su infancia en Sevilla y más tarde en Lisboa y París, aunque solía regresar a la Corte en Madrid para pasar las vacaciones. Entre idas y venidas, el destino no pudo evitar el reencuentro con quien sería el futuro rey Alfonso XII y, durante una reunión familiar, surgió el flechazo entre ambos.

A partir de entonces las distancias no cesaron de acortarse a través de numerosas cartas de amor. 

“Querida abuelita:”…. Comenzaba la carta que Alfonso dirigía a la reina María Cristina el día 1 de diciembre de 1877 para anunciarla que, pese a la radical oposición de su madre y la discusión abierta sobre el asunto en las Cortes, había decidido casarse con su prima Mercedes“… asunto del cual depende la felicidad de dos nietos tuyos, que te quieren cual ninguno…” “Esto unido a la convicción que tengo de que la mejor política en el matrimonio de un rey, es buscar la mayor felicidad posible, que tiene que recaer en la de su pueblo, cuando no sea más, que dándoles el ejemplo de un buen esposo y un buen padre de familia, que es la base de la prosperidad de las naciones; me ha hecho tomar la resolución de unir mi suerte a la de mi idolatrada prima”.

“Cuando la vi, me di cuenta de que la quería desde antes de haberla conocido. Desde el primer instante comprendí el porqué de mi existencia” – Confesó en una ocasión Alfonso a un compañero de estudios.

“Quieren hoy con más delirio -a su Rey los españoles-pues por amor va a casarse-como se casan los pobres”

La ceremonia de la boda real en la Basílica de Atocha ,oficiada por el cardenal Benavides. La iglesia fue especialmente iluminada para la boda con más de 1000 cirios.

La Reina Isabel II, en abierta oposición a la boda de su hijo con la hija del duque de Montpensier, su enemigo político, no asistió al enlace.

“No tengo nada contra la infanta, pero ante Montpensier no transigiré nunca” – Decía la reina.

Pese a todo, el rey Alfonso se había salido con la suya, convenciendo incluso al Consejo de Ministros cuyo portavoz zanjó la cuestión afirmando:

“La infanta doña Mercedes está fuera de toda discusión: los ángeles no se discuten”.

 

Los recién casados salieron, tomados del brazo, de la Basílica de Nuestra Señora de Atocha. “Carita de cielo” llamaban los españoles a su nueva reina, a la que querían porque la  consideraban buena para el rey, guapa, joven, porque además era española y madrileña y, sobre todo, porque se había casado por amor “como se casan los pobres”.

 

 

PERFIL GRAFOLÓGICO

La escritura de María de las Mercedes nos sugiere delicadeza y una capacidad casi puntillosa para analizar todo lo que le rodea. Mercedes es pasional, pese a sus aparentes dulzura, timidez y fragilidad, oculta un contrapuesto, casi sorprendente, incisivo y por cierto nada sutil carácter autoritario, propio de las niñas que no se dejan dominar ni consienten que se les lleve la contraria.

Es una persona sencilla, nada orgullosa, a la que no le gusta destacar con su presencia y que, en los círculos sociales, prefiere dedicarse a observar a su alrededor y sacar conclusiones que se guarda para sí. Hablamos también de una inteligencia tan sobresaliente como su nivel cultural así como también de una mente de ideas claras, ordenadas y consecuentes con su proyección pero, y sobre todo, demasiado fijas, pudiendo llevarlas incluso hacia cierto nivel de obsesión. Podría decirse de Mercedes que es una gran observadora más subjetiva que objetiva en sus apreciaciones, y que cuando imprime su carácter en una decisión la empuja y mantiene hasta las últimas consecuencias sin importarle qué o a quién se lleve por delante.

Ella es llana, transparente, sin dobleces, sensible y apasionada.

En la carta de esta muestra, fechada en abril de 1878, Mercedes anuncia a su abuelita que se está recuperando de un aborto: “Podrá usted figurarse lo mucho que he sentido el percance que tuve, ya estoy completamente bien y quiera Dios que a la próxima no suceda lo mismo”.

“¿Dónde vas, Alfonso XII, dónde vas triste de ti? Voy en busca de Mercedes que ayer tarde no la vi.”

Pero no hubo ninguna “próxima” vez.

Cinco meses después de su boda, Mercedes comenzó a tener desvanecimientos que, contrariamente al pensamiento bienaventurado de un nuevo embarazo, los doctores diagnosticaron como fiebres tifoideas. El 24 de junio, mientras las salvas de los cañones anunciaban su dieciocho cumpleaños, la reina María de las Mercedes recibía la extremaunción. Murió a las doce y diez minutos de la mañana del día 28.

 

“El manto que la envolvía era rico terciopelo y en letras de oro decía:

«Ha muerto cara de cielo»

Dicen que Alfonso XII se encerró en sus habitaciones para llorar como un hombre y no como un monarca. Por obligaciones dinásticas se vio obligado a casarse y lo hizo con María Cristina de Habsburgo pero nunca la amó.

Se convirtió en un rey perdido entre mujeres y tabernas, y murió de tuberculosis, en noviembre de 1885, dejando a su esposa embarazada del que sería el futuro rey Alfonso XIII.

La reina más enamorada fue también la más efímera de las reinas de España. Murió sin descendencia, por lo que no pudo ser enterrada en el Panteón Real del Monasterio del Escorial, así que sus restos se preservaron para descansar en la que sería la futura Catedral de la Almudena, en Madrid, cuya construcción ella misma había impulsado durante su corto reinado.

Y allí reposa, desde el año 2000, el cuerpo de la reina madrileña, en cuyo sepulcro por siempre reza la esquela:

“María de las Mercedes. De Alfonso XII su dulcísima esposa”.“Ya murió la flor de Mayo, ya murió la flor de Abril, ya murió la blanca rosa, rosa de todo Madrid”

Sandra Mª Cerro
Grafóloga y perito calígrafo
www.sandracerro.com

Fuentes y documentación:

(Nota de la autora: Al artículo acompañan fragmentos del romance popular “¿Dónde vas, Alfonso XII?” y de una coplilla de la época).

1 Comentario a "Alfonso XII y María de las Mercedes, real historia de amor"

  1. 5 febrero, 2013 - 4:55 | Enlace permanente

    Magnificas páginas que nos hacen comprender mejor la historia universal.

Responder

1 Trackback a "Alfonso XII y María de las Mercedes, real historia de amor"

  1. el 11 febrero, 2013 a las 12:21